lunes, 6 de junio de 2016

Manifiesto Fanzine 2.0

A más de un año de publicación de este manifiesto, es pertinente volver sobre lo que se ha reflexionado en este periodo. Siendo que los fanzines – publicaciones aficionadas – están en el overground, esta hipervisibilidad implica un doble riesgo. Esto en la medida de la perdida de espíritu, su aura, que radica en su apuesta reaccionaria y, de igual manera, sus posibilidades de expresión gráfica fuera de la opresión reticular. La sobre-exposición que ha recaído en ellos puede conducir a la formula maniquea,  la plantilla fanzinera, que debe ser quebrantada para renovar los votos situacionistas que tanto bien le hicieron a estas publicaciones en la Inglaterra de los 70. Propongo entonces estos ocho puntos, debatibles por supuesto, que sirvan para reflexionar y cuestionar la naturaleza de los fanzines en una era dominada por una visualidad estereotipada, como lo señala Leonor Alfurch, sobre la cual se nos imponen formas visuales antes que construirlas, sin mas preámbulos los expongo, sin el animo de dogmatizar o crear unos principios de regulación, se trata mas bien de cuestionar la naturaleza de los zines en un momento en el que ya no  pertenecen del todo a la marginalidad.

1)   El fanzine responde a las condiciones materiales que lo producen en determinado momento. Estas condiciones evocan el espíritu con el que será escrito y producido. Es importante recalcar que los fanzines ilustrados, que manejan una línea temática diferente, no siempre se originan como una reacción o reclamación, mas bien parecen miradas subjetivas frente a la realidad objetiva de la cual deriva.

2)    El terreno abonado por realizadores como Rafael Uzcategui en Venezuela, Marcelo Arroyave y Luis Fernando Medina en Calí, el colectivo ExCusado, Colombian Trash, espacio 101, Abisal colectivo, Ambidiestro y su zine Etcetera, la flia, y librerías como la Valija de Fuego y el Loco Pensante, al igual de  eventos como Imagen Palabra en Bogotá y la Antiferia, además del colectivo robot en Medellín; han permitido el abrir espacio a diálogos, miradas y definiciones sobre el fanzine. Estas definiciones, en general, versan sobre los aspectos formales del mismo: técnicas de producción, financiamiento y circulación. Lo discutido con todos ellos es la base para entender la dimensión cultural y los alcances de este medio de producción que articula el periodismo, el diseño, la ilustración y una intención frente al lector del mismo.

3)   Es un error pensar que la condición esencial del fanzine es la precariedad en su forma. Existe un consenso que considera al fanzine como algo mal hecho, fotocopiado y con errores ortográficos. Al paso del refinamiento de la tecnología es inevitable que esto no se parte del proceso del fanzine mismo. Hoy día son mejor hechos que las revistas comerciales, sus contenidos responden a una necesidad comunicativa tangente al margen de la tendencia del consumo regente. Se basa mas en la singularidad y los quiebres formales frente a las normas convencionales del diseño mismo. Sin embargo ahí también reside su potencial debilidad, en la medida que como lo señalo el filosofo español José Luís López Aranguren “Lo que hoy es una herejía se suele convertir en la ortodoxia de mañana”. Es menester del fanzine sostener sus lineamientos frente a los alcances de esa ortodoxia.    

4)   Complementando el punto anterior, tal como lo señala el buen maese Luis Fernando Medina, se puede dar lo contrario. Esto es: personas que hablan del fanzine de calidad solo refiriéndose exclusivamente al material (buen papel) y a procesos editoriales cuidados lo que ha llevado a una especie de gentrificación[1] del fanzine donde los que son considerados buenos son los que tienen estas propiedades, que obviamente son mas caros (y por lo tanto producidos por élites artísticas que se han volcado al fanzine). Es probable que en alguna galería o muestra artística se haya puesto una pieza de tal índole y no falta el exótico que la adquiere, lo que estimula una suerte de especulación sobre este noble objeto  

5)   Acorde a lo anterior se puede afirmar entonces que el fanzine, mas allá de su forma, es una condición de posibilidad que debe funcionar no solo como un complemento a las revistas comerciales, el objetivo del fanzine es educar, agitar, reprochar, reclamar y discutir esos temas que no tienen cabida en las agendas oficiales, esos que interesan a unos cuantos que no son habituales en las secciones faranduleras. Sin embargo no esta exento de convertirse en lo que cuestionan. Es mas una cuestión de mantener un compromiso con las ideas que se exponen y su posición ante todo.


6)   El hacer fanzines no responde del todo al libre albedrío. No se trata de poner lo que sea, como sea y cuando sea. Cada elemento dispuesto en un fanzine obedece a una reflexión, una mirada crítica, un comentario sobre los fenómenos de la cotidianidad que representa, por ende cada palabra, dibujo, frase, fotografía, recorte, slogan y demás elementos que intervengan tiene una intencionalidad explicita frente al lector o lectora del fanzine. La mayoría de contenidos fanzine parten de experiencias personales producto de vivencias y formas de consumo que se van sedimentando en lo que Bourdieu denomina el habitus ­– todos esos aspectos sociales y culturales que nos rodean desde nuestra infancia. Como resultado de todo esto esos residuos culturales sedimentados establecen unos criterios operativos frente a lo que se dispone en cada página del fanzine.

7)   Muchos asocian la palabra o ternito fanzine con pasquín o panfleto. Para dilucidar este asunto se debe mirar a la luz de sus notables diferencias y condiciones de emergencia. Tanto el pasquín como el panfleto pertenecen a esa estirpe contestataria que reclama al poder, la ideología y la política, desde el anonimato, en tanto voces emergentes el inconformismo social reinante, sin mas anhelo que hundir el dedo en la yaga.   El fanzine en cambio no parte de esa condición declamatoria, por el contario surge del amor o la pasión por algo que no todos comparten. En ultimas es una mirada marcada por una subjetividad que parte de una extracción de las particularidades de alguien que suele ser experimentada por otros igualmente.    

8)   Es pertinente contemplar la coalición con los medios digitales. En algún momento se decía que los blogs desplazarían a los zines impresos, lo mismo las redes sociales; en la medida que cumplen la misma función. Sin embargo, a pesar de facilitar la distribución de contenidos, estas plataformas son efímeras, solo habitan el presente mientas se comparte y se lee, luego de eso quedara sepultada en las capas del olvido digital, lo que posiblemente suceda a este texto. Retomando lo de coalición los zines impresos y digitales son formas que coexisten, se benefician una de otra en un equilibrio homeostático, ninguna se debe imponer sobre la otra.

Es pertinente seguir considerando estos cuestionamientos: ¿Existe el buen fanzine y el mal fanzine? ¿la terminología empleada en su construcción da cuenta de su intencionalidad o, por el contrario, nubla su potencia? ¿qué se expresa y que no se expresa acerca del fanzine en los distintos ámbitos que lo discuten? No basta con nombrar la cosa, es necesario nutrirla. El fanzine nace del gusto y la pasión por un tema. Este impulso no debe desorientarse en los laberintos de la tendencia, es preciso recuperar el hilo para no perdernos en sus truculentos pasajes. Citando al maese Luis Fernando Medina El fanzine no es para compartir unicornios sino para incendiar. ¡Que vuelvan a arder las prensas!
   

Att
Boris Greiff a.k.a Ficciorama
Junio de 2016



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