sábado, 27 de junio de 2015

WILLIAM – universo delirante y extremo – BURROUGHS. Parte II

-->

La norma académica, distante del término, exige que un contador de historias no exprese sentimientos para este fin, ya que su intención no está. Se trata de un código de expresión, lo que supondría la duda de que se trata de un escrito plasmado sobre papel, así las cosas la evocación de determinadas atmósferas son opciones permanentes del narrador. En el sentido estricto William S. BURROUGHS es uno de esos narradores que está tan alejado del dinamitado y reprogramado medio de la escritura, intentando utilizar otras formas de escritura poco leídas en la literatura universal, incluso el usar jergas y dialectos marginales norteamericanos. Con las figuras más transgresoras e inclasificables utiliza el lenguaje, destruyéndolo y recomponiéndolo. Si lo pensáramos en términos de un ecosistema mediático el medio, como lo anoto Neil Postman alguna vez, establece una tecnología dentro de la cual crece una cultura, la cultura del cut-up heredada de los dadaístas, que transgrede la expresión del lenguaje. Depende también de la frecuencia a la cual se debe cortar, esto sazona su prosa con términos servidos para llegar a un estado arquetípico del sin sentido, más allá del medio de su gusto, siempre consciente puede considerarse el mayor aporte de la cultura beat a la creatividad artística, a tal punto de resultar dudosa su condición de invención propia, las construcciones gramaticales imposibles dan lugar a una mirada sobre su obra como poesía en prosa, situándolo como un escritor no tan rígido y obtuso, que acaba con las certezas de otros. El lenguaje resultante del cut-up le permite crear ambientes, así como estados psicológicos extremos tanto en la narración como en esas palabras desprovistas de significado pero cargadas de sonoridad.
Por todo ello sus ideas promueven nuevas sensaciones. Para él, escribir es un acto físico de coordinación aunque imposible, se vuelve deseable y útil como método de su significado y limpiar la mente de todo pensamiento, ayudada por el ritmo respiratorio que dichos “mantras” surrealistas por medio de la escritura automática. Recordad el monólogo interior de John Dos Passos llevado a sus pensamientos en una hoja de papel en blanco En este sentido, BURROUGHS, como Joyce , decide replantearse lo que imprimen al cuerpo; la escritura automática es fluir sin reflexionar sobre ello. Es liberarse de esa corriente de parloteo interno, encerrando consciente de que un nuevo código transmite siempre nuevas formas de expresión que la repetición de los “mantras” en la base misma de la creación literaria, que no es otra que el propio código de comunicación. Es que se piensa, tal y como lo pretendieron los motores. Su meta es escribir más rápido de lo habitual, desplegando toda una psicomagia de creación, o incluso de meditación. De la misma forma que el budismo zen es una forma de desproveer al lenguaje.


En una expedición antropológica a Panamá, BURROUGHS el desgraciado atraviesa Méjico. Cuando cree haber encontrado a Guillermo Tell ebrio. Este trágico incidente, encapsulado como poderoso enteógeno vegetal, utilizado por diversas razas telepáticas (de hecho, uno de sus después continuará en solitario por Colombia, suceso lo llevará a embarcarse en la ayahuasca o yagé, que produjo un disparo del propio Burroughs mientras realizaban una introspección sobre Burroughs mismo, en esta sustancia procede todo su drama del Sr Hart, que marcará su destino como escritor. De las tribus latinoamericanas (en especial los maya y su mundo onírico que se vive allí, amén de la facilidad con que ellas se observa la profunda depresión jíbaros o shuar ).  El interés de “cartas del yagé” en 1963 se tradujo en prácticas de tiro a lo Guillermo Tell, por fin su asentamiento ideal (le fascina la extrema libertad y el habían hecho a sus supuestas propiedades) Durante estos viajes mantiene una relación muy fuerte con Ecuador y Perú, en busca de su mujer que muere tras recibir el disparo publicado con el título de “Las pistolas de Ginsberg”. El tiro le salio por la culata tras saber que las cartas podían comprar morfina. Así sucedió el accidente que produjo las alusiones que muchos antropólogos, en principio activos, bautizaron como telepatina.
A Gregory Corso , John Clellon Holmes y a él (Burroughs) a causa de su adicción cada vez mayor al padrino, motivo el nacimiento incipiente de la “Beat generation”. Conoce de desintoxicación en 1956, se somete al revolucionario tratamiento como el resto de escritores beat. En 1954 se marcha al pueblo de “incorporados” después de su novela “El almuerzo desnudo”, una suerte de catarsis tras el síndrome de “el hombre invisible”, llevándolo a un aspecto extremadamente degradado. Durante este período no es capaz de escribir, enfocándose en describir su vida en esta época. Tras numerosos intentos es llamado, por así decirlo, albergando gran cantidad de escritos duros y dramáticos de su vida, fue a vivir a Tánger a causa de sus problemas. En 1958 conoció el termino cut-up (cortado), luego el “fold-in” (montaje) y el “splice-in” (inserción), aplicados como pequeños fragmentos inconexos, algunos de ellos con detalles de pintores de vanguardia a finales de los cincuenta, motivándolo a retomar enérgicamente su labor literaria. De hecho, a principios de su apomorfina con el doctor John Dent (1888-1962) regresa a Nueva York en 1953 para asistir y experimentar con métodos del “cut-up” de 1957 ya casi ha finalizado la novela, que será mecanografiada por Kerouac durante una visita a la clínica de Londres, con resultados positivos que le permitieron a la justicia estadounidense absolverlo de los cargos Tell. Allí residirá hasta 1958. Estos años, los de la heroína, producen vecinos semióticos que se refieren a él como un Yunkie de la literatura y surgidos de la influencia decisiva se traslada a París, donde reside en el “hotel beat”.

jueves, 11 de junio de 2015

Reseña de la semana: Criptonomicón de Neal Stephenson


-->

 Lanzándome en el vertiginoso mundo de las reseñas, sin ser un experto en ellas, acudiendo a mi intuición, quiero hacer un ejercicio sobre un texto que he sabido terminar y del cual me siento muy honrado. En este primer semestre del año, a raíz de la relectura de William Gibson, por sugerencia de unos grandes amigos y conocedores del ciberpunk llegue a uno de esos autores que difícilmente se pueden olvidar: Neal Stephenson. Si bien Gibson es el padre del ciberpunk –eso de que estuvo en el momento indicado – Stephenson potencia la premisa a niveles insospechados.
Hasta el momento solo he leído dos obras: La Era del Diamante, Manual ilustrado para señoritas (1996) y Criptonomicón (1999). Quizás en ambas resalta el uso de los recursos narrativos que sumergen al lector en un sólido universo, es decir, lo que enuncia te engancha con una ecosistema tecnológicamente desarrollado plenamente sin necesidad de explicar el por que de tales avances. En La Era del Diamante te transporta a una atmosfera en el que el siglo XIX y el XXI comparten no solo una estética, también un avance que puede significar el desarrollo del conocimiento, se podría decir que el dispositivo desarrollado es una anticipación del iPad y las tablets como las distinguimos hoy día. Pero quiero profundizar mas en su segunda obra, Criptonomicón.
Publicada por la editorial Avon el 4 de mayo de 1999, se convirtió en el equivalente a El señor de los anillos para los criptohackers y la narrativa ciberpunk, una novela de largo aliento, 918 páginas para ser exacto, en las que combina matemática analítica, criptografía, segunda guerra mundial, submarinos alemanes, tarjetas de datos, Alan Turing, Douglas McCarthur, Winston Churchill, máquinas Enigma y Turing (incluso un guiño al test de Turing), John von Neuman, lingotes de oro y otros personajes que complejiza la encriptada trama de la novela. En el 2007 ediciones B saco de nuevo la versión integral en una bella edición de lujo, que llego a mis manos gracias a Mirabilia Libros. Una vez adquirido, y con el tiempo para hacerlo, emprendí la tarea de leerla. Puedo decir que nunca antes me había enfrentado a un volumen tan alto de paginas, pero sin duda el reto valió la pena.

 Lo primero que puedo decir es que la narrativa presenta lo que llamo un “efecto resorte”, las primeras páginas van tensando ese resorte y luego, en el momento que se coge el hilo de los tiempos paralelos – segunda guerra mundial y presente – el lector se ve lanzado a una suerte de montaña rusa que no se puede parar. El titulo de la obra fue inspirado en el famoso libro que Lovecraft introdujo en su universo narrativo, el Necronomicon, y vale la pena citar las siguientes palabras de Stephenson al respecto:

Quería darle el título que podría haberle puesto a su obra un académico del siglo XVII. Y así es como se me ocurrió Criptonomicón. He oído por ahí la palabra Necronomicón. En realidad no he leído los libros de Lovecraft, pero está claro que el título surgió como analogía de ahí. (Locus Magazine. agosto de 1999. Consultado el 1 de mayo de 2010.)    

El texto inicia con Lawrence P. Waterhouse, quien se convertirá en un genio criptográfico que conoce a Alan Turing en Princeton y que desarrollara uno de los códigos mas complejos de romper: Aretusa. El conocerá mas adelante a Booby Shaftoe, un marine que gusta de hacer haikus y que juntos integran el escuadrón 2702, una unidad especializada en criptografía y transmisión de mensajes del enemigo. La otra línea nos lleva a los descendientes de estos hombres, por un lado Randall Waterhouse, Randy, un brillante criptohacker que junto a sus amigos de juego Avi, Eb, John, Tom y Beryl crean una compañía ficticia, Epiphyte Corp, con la cual crearan una surte de cloud informativa, un paraiso de datos llamada La Cripta. Su plan requiere de inversionistas para implementar las redes y antenas que requiere este ambicioso proyecto, lo cual los llevara a una red de conspiración que tiene sus orígenes en la segunda guerra mundial. Exacto, las líneas temporales en apariencia independientes comienzan a conectar y aparecen personajes como el teniente japonés Goto Dengo, el exsacerdote Enoch Root – devoto de la orden de Atenea – y el general Wing, recursos que se conectan en el territorio de las islas Filipinas y el ficticio Sultanato de Kinakuta. 


Sin hacer espoilers, una vieja costumbre con otros autores, puedo decir que Criptonomicón  es, como lo señalo un buen amigo, “un dulcecito para degustarlo lentamente”. Sin lugar a dudas es una novela impecablemente desarrollada, además no puedo dimensionar la profunda indagación que hizo Stephenson para desarrollar esta ucrónica trama. Ahora bien, si la quieren leer esta disponible en Internet la versión en tres tomos que sacara Ediciones B, siguiendo el ejemplo de la transcripción francesa, titulados El Código Enigma, El Código Pontifex y El Código Aretusa. Igual dejo el link para que puedan descargarla y disfrutarla tanto como yo lo hice. Muy recomendada sobre todo por todo el amplio uso de recursos diagramáticos que explican el desarrollo de estos códigos, los computadores digitales y las reglas de seguridad en la transmisión de datos.   Solo me resta decir que Stephenson ha creado una forma narrativa que atrapa y mantiene, en capsula criogénica, esa migración técnica que es ahora nuestro paradigma tecnológico actual.

lunes, 8 de junio de 2015

¿De quién nos protegemos?


©Alan Moore y Dave Gibbons 1986-1987
 Entre 1986 y 1987 se publicaría una serie innovadora de cómics, doce entregas para ser exactos, que cambiarían el panorama del noveno arte radicalmente: Watchmen. Los superhombres de mallas y capa estaban atravesando una crisis, se estaban sepultando vivos, las tramas eran demasiado planas, no existían muchas posibilidades a menos que salieran del sueño adolescente.
 Charlton Cómics, una pequeña editorial fundada desde 1946, tenia una extraña variedad de personajes que en los 80 fueron adquiridos por DC Cómics. Entre estos estaban: Blue Beetle, The Question, Captain Atom, Nightshade, Nite Owl, Peacemaker y Thunderbolt; roles que pronto mudarían a una segunda piel que cambiara la forma de leer y hacer cómics. Dichos protagonistas serian usados en un nuevo titulo para la editorial que dio luz a la legión de metahumanos que tanto han deleitado a niños y adultos. El Editor en jefe Dick Giordano encargo a Moore, acompañado del talentoso Dave Gibbons en los dibujos, usar estos personajes en una historia titulada ¿quién mato al peacemaker? (Who kill the peacemaker?). El proyecto tenia luz verde, Moore trabaja a toda marcha junto a Gibbons, sin embargo, a mitad el proyecto se suspende, según Giordano, por su extensa carga conceptual. Moore quiere tirar todo al traste, es Gibbons quien le propone modificar lo que ya habían trabajado para convertirla en la obra maestra que cambiaria el panorama convencional del  comic de finales de los ochenta, titulada como Watchmen.



El noveno arte, en opinión de Moore, atravesaban un periodo de mediocridad que requería ser superado. Influenciado por el uso que hacia el escritor William Burroughs de “símbolos repetidos repletos de significado” en la única tira cómica que realizo, The Unspeakable Mr. Hart, para la revista británica Cyclops[1], Al respecto Moore dirá:
“Yo diría que Burroughs es una de mis mayores influencias (…) No el rollo cut-up sino su forma de pensar sobre la manera en que la palabra y la imagen son usadas para el control, y su efectos potencialmente más subversivos. Me sorprende que Burroughs no hiciera más tiras cómicas él mismo. Hasta donde yo sé, sólo hizo una para una revista llamada Cyclops, una revista underground británica que salió en 1969. Sólo duró cuatro números; Burroughs y un artista, creo que llamado Malcom McNeill, hicieron una tira titulada The Unspeakable Mr. Hart. Siempre pensé que el cómic sería un medio perfecto para Burroughs. Con Watchmen intentaba llevar alguna de sus ideas a la práctica, la idea de símbolos repetidos que pasaran a estar cargados de significado. Puedes casi tocarlos como la música. Tendrías esos pequeñas temas musicales que surgirían a lo largo de todo el trabajo.” (https://comicopia.wordpress.com/2009/03/01/los-comics-de-william-burroughs/)
Gibbons, un dibujante autodidacta que inicio como rotulista, tenia unos bocetos de unos personajes que sirvieron de base para los primeros vigilantes, los minutemen, y comenzó a trabajar en la apariencia de los personajes basado en los viejos personajes de Chalton: The Question seria Rorschach, Captain Atom el Dr. Manhattan, Peacemeaker seria The Comedian, Blue Beetle seria Nite Owl, ThunderBolt seria Ozzymandias y Night Shade seria Silk Spectre. En principio el material que tenían daba para seis revistas, por lo que optaron por incluir algunos escritos que complementaran el perfil biográfico de los personajes. 
©Alan Moore y Dave Gibbons 1986-1987
Moore utilizó la historia como un medio para reflejar las ansiedades contemporáneas y criticar el concepto de superhéroe. Watchmen desarrolla su trama en una ucronía[2] o realidad alternativa, que más allá de reflejar amplifica fielmente el mundo contemporáneo de los 80. En este escenario los superhéroes existen, la mayoría están acabados o con prohibición de ejercer gracias al acto firmado por el presidente reelegido por tercera vez Richard Nixon[3], quien considera que su existencia en Estados Unidos puede ser perjudicial para la sociedad. Incluso ganan la Guerra de Vietnam, con la ayuda del Dr. Manhattan, un Übermensch[4]  producto de un accidente de laboratorio, que todo lo puede. Por supuesto, la existencia del Dr. Manhattan también ha generado un aumento de las tensiones con la URSS y la guerra fría en curso. La serie comienza con el asesinato de un superhéroe llamado El Comediante, el cual es arrojado por la ventana de su apartamento por alguien tremendamente poderoso. Rorschach, otro héroe extraño que actúa con la ley del talión bajo el brazo, empieza a investigar el caso por si es verdad que hay alguien que le ha dado por matar superhéroes. Rorschach cree haber descubierto un complot para terminar con los vigilantes y va a advertir a cada uno de sus compañeros: Dan Dreiberg (anteriormente el segundo Búho Nocturno), el distante Dr. Manhattan (el que fuera el humano Jon Osterman) y su amante Laurie (la segunda Espectro de Seda). También recurre a Adrián Veidt (el que una vez fuera Ozymandias, el hombre más inteligente del mundo). Aún así no se fía de ninguno. La historia se centra en el desarrollo personal y de las luchas de los protagonistas como una investigación sobre el asesinato de un superhéroe patrocinado por el gobierno que los saca de su retiro, y, finalmente, les lleva a enfrentarse a un complot que evita la guerra nuclear matando a millones de personas.
Creativamente, el enfoque de Watchmen está en su propia estructura. Gibbons utiliza un diseño de cuadrícula de nueve paneles en toda la serie y añade símbolos recurrentes, tales como el ícono de smiley manchada de sangre. Todos los capítulos, excepto el último, presentan documentos ficticios que se suman al trasfondo de la serie, y el relato se entrelaza con el de la otra historia, un cómic sobre piratas titulado Relatos del Navío Negro, que uno de los personajes lee. Estructurada como una narración no lineal, la historia salta a través del espacio, el tiempo y la trama. Watchmen ha recibido elogios de la crítica tanto en el cómic como en la prensa, y es considerado por la crítica como un texto seminal de un medio del cómic.





[1] Tal como bien recuerda Moore, el autor de El almuerzo desnudo guionizó en 1970 una serie de historietas denominada The unspeakable Mr. Hart para la que fue primera revista de cómic underground británica: Cyclops. De tirada importante y distribución nacional, este tabloide en formato A3 era editado por Graham Keen, ex-fotógrafo del principal periódico underground del Reino Unido, International Times (IT). Se publicaron desde Londres 4 números de 20 páginas al precio de 3 peniques entre julio y agosto de 1970. Su carestía y la combinación de artistas locales de inferior calidad junto con los norteamericanos provocaron su rápida extinción. No obstante, en sus páginas se  publicarían las cuatro entregas de esta historieta que recuerdan poderosamente al Mort Cinder de Oesterheld y Breccia.
[2] La ucronía es un género literario que también podría denominarse novela histórica alternativa, y que se caracteriza porque la trama transcurre en un mundo desarrollado a partir de un punto en el pasado en el que algún acontecimiento sucedió de forma diferente a como ocurrió en realidad (por ejemplo: los vencidos de determinada guerra serían los vencedores, o tal o cual rey continuó reinando durante mucho tiempo porque no murió fruto de las heridas recibidas). La ucronía especula sobre realidades alternativas ficticias, en las cuales los hechos se han desarrollado de diferente forma de como los conocemos. Esa línea histórica se desarrolla a partir de un evento histórico extensamente conocido, significativo, y/o relevante, en el ámbito universal o regional. Ese momento o acontecimiento común que separa a la realidad histórica conocida de la realidad ucrónica, se llama punto Jonbar.

Un punto Jonbar (a veces llamado erróneamente punto Jumbar) es un acontecimiento singular y relevante que determina la historia futura. Se denominan así en honor a John Barr, personaje de un relato de Jack Williamson de los años 1930 donde se crea un mundo si escoge un guijarro y otro diferente si coge un imán y se convierte en un gran científico.

[3] Nixon en la realidad no llego a cumplir con su primer mandato por el escándalo Watergate y el fracaso de Vietnam
[4] Übermensch (traducido como Superhombre, Suprahombre, Sobrehombre o Transhombre)1 [ˈʔyːbɐˌmɛnʲʃʷ] según Friedrich Wilhelm Nietzsche, es una persona capaz de generar su propio sistema de valores identificando como bueno todo lo que procede de su genuina voluntad de poder. Este concepto parece proceder de la lectura de Nietzsche en la década de 1870 del ensayo "Der Einzige und sein Eigentum", publicado por Max Stirner en 1844. En 1874 Nietzsche prestó a su alumno, Baumgartner, la obra de Stirner, sacada de la Biblioteca de Basilea.

lunes, 18 de mayo de 2015

EL BARDO DE NORTHAMPTON



La primera vez que vi la foto de Alan Moore en la contraportada de Watchmen, solo pude pensar que parecía una especie de Aleister Crowley, un sacerdote adscrito a una orden visual ocultista o algo así. En la imagen, un primer plano del rostro, se podía distinguir una frondosa melena, una tupida barba larga y una mirada penetrante, marcadas por un profundo juego de sombras. Esos fueron los primeros destellos visuales que tuve de Moore, el escritor ingles que demolió los cimientos del cómic y le dio su paso a la madurez. ¿qué buscaba Moore con esto? Simple, detener la extinción de un vehiculo cultural que estaba cayendo en un bucle sin salida alguna. Todo comenzó en una modesta ciudad industrial cubierta por la niebla.
Cuando La niebla comienza a despejarse, se puede ver a 100 kilómetros de Londres la ciudad de Northampton, reconocida en otrora por su industria del calzado y el cuero durante la revolución industrial. En 1952 Ernest Thomas Moore y Silvia Doreen Mallard contraen matrimonio y se mudan a St Andrews Road donde al año siguiente, 1953, nacería su primogénito Alan que estaría predestinado, dentro de ese linaje de prometeos narrativos, a convertirse en una de las plumas mas respetadas del noveno arte.
El joven bardo
Tras abandonar los estudios a los 17 años Moore, que se desempeñaba en labores varias como porteador de lana y conserje de un hotel,  se vio inmerso en la creación de fanzines que le fueron brindando el aprendizaje necesario para vincularse en el mundo del comic britanico. Para 1980 habia escrito guiones para la adaptación en comic de Dr Who junto a David Lloyd – con quien mas adelante firmaria V for Vendetta – pasando a la nomina de la editorial 2000 AD para la que escribiria Furure Shocks y Abelard Snazz. Luego apareceria la revista Warrior y en ella Moore publicaria sus primeros grandes hitos: MiracleMan y V for Vendetta. En MiracleMan, Moore cuestiona el ejercicio del poder y sus consecuencias bajo la lente de una mirada realista alejada de las clásicas tramas superficiales que plagaban los comics en ese entonces. Este reconocimiento le brinda la oportunidad de viajar al otro lado del atlantico para proseguir su carrera. Resucito un titulo que estaba al borde del colapso, Swamp Thing, dotandolo de una cargada influencia lovecraftiana. Publicaron V for Vendetta bajo el sello DC Comics y otras series de comentario politico como The Secret Team junto al ilustrador Bill Sienkiwicz. Sin embargo su gran hito estaba por llegar. 
Moore y Dave Gibbons en el lanzamiento de Watchmen

Para 1986, dos años después del vaticinio orwelliano, el apacible y conformista mundo del noveno arte daría un giro inesperado con la publicación de un relato de doce números titulado Watchmen, en la cual un puñado de hombres, que habían sido vigilantes y justicieros para el gobierno, son relegados al exilio tras un decreto que los eliminaba; sin embargo la misteriosa muerte de uno de ellos, el comediante, será el detonante que ponga a girar las ruedas del destino en un ucrónico Estados Unidos donde Richard Nixon es presidente por cuarta vez y ganaron la guerra de Vietnam. Moore alcanzaría el reconocimiento mundial con esta historia que demolía los cimientos del genero del superhombre, que ya había explorado previamente Watchmen, dibujada magistralmente por su compatriota Dave Gibbons, enseño a lectores y productores de cómic otro mundo de posibilidades narrativas nunca antes vistas hasta ese entonces. Apasionado lector de los clásicos victorianos, los cómics proletarios y la magia; Moore explora en los cómics una dimensión crítica social y cultural. 

Al cumplir los 40 años, Moore se metió de lleno en el estudio de la Cabala y la magia; aspectos que expone en su documental The Mindscape of Alan Moore, que le brindaron nuevos conceptos para crear su sello Americas Best Comics, para la cual escribiria Tomorrow Stories, Promethea, Tom Strong  y League of Extraordinary Gentleman. Algunas de sus historias han alcanzado el celuloide, sin embargo Moore no se siente honrado con esto al punto de solicitar no salir en los creditos filmicos, esto a razon de las licencias que se toman con sus obras y los robos de derechos de autor a los que ha sido expuesto. Se dice que lleva una vida olgada y tranquila como Santa Claus certificado y escribiendo novelas. Ahora que vuelvo a ver la foto de la contraportada de Watchmen pienso en un prometeo literario que devolvió la chispa a los dioses de papel y tinta.   

martes, 14 de abril de 2015

MANIFIESTO FANZINE

-->


MANIFIESTO  FANZINE

Los fanzines – publicaciones aficionadas – han logrado emerger y salir del nido underground para circular en nuevos entornos que lo han recibido con buenos ánimos. Tanta visibilidad puede ser, inevitablemente, un doble riesgo en la medida de lo que pueda perder su espíritu, su apuesta reaccionaria y, de igual manera, sus posibilidades de expresión gráfica. Sin duda cada día hay mas gente interesada en los fanzines, ya sea por su atractivo hágalo usted mismo, las posibilidades economizas que puede brindar, el reconocimiento que puede provocar o incluso sus alcances y formas de producción autónomas. Sin embargo, esta sobre-exposición puede conducir a una inherente estaticidad, una nueva ortodoxia que obligue a renovar los votos situacionistas que tanto bien le hicieron a estas publicaciones en la Inglaterra Tatcherista. Propongo unos puntos, debatibles por supuesto, que sirvan para reflexionar y cuestionar la naturaleza de los fanzines en una era dominada por una visualidad estereotipada, como lo señala Leonor Alfurch, sobre la cual se nos imponen formas visuales antes que construirlas, sin mas preámbulos expongo mis puntos.    

1)   El fanzine responde a unas condiciones materiales que lo producen en determinado momento, esto a su vez establece el espíritu con el que será escrito y producido. Es importante recalcar que los fanzines ilustrados, que manejan una línea temática, no siempre se originan como una reacción o reclamación, mas bien parecen miradas subjetivas frente a la realidad objetiva de la cual deriva. No se trata de dogmatizar o crear unos principios de regulación, se trata mas bien de cuestionar la naturaleza de los zines en un momento en el que ya no  pertenecen del todo a la marginalidad.

2)    Es pertinente reconocer el trabajo de realizadores como Rafael Uzcategui en Venezuela, Marcelo Arroyave y Luis Fernando Medina en Calí,; el colectivo ExCusado, Colombian Trash, espacio 101 Abisal, colectivo Etcetera, la flia, y librerías como la Valija de Fuego, al igual de  eventos como Imagen Palabra en Bogotá; colectivo robot en Medellín; quienes han establecido diálogos, miradas y definiciones sobre el fanzine. Estas definiciones versan sobre los aspectos formales: técnicas de producción, de financiamiento y de circulación. El camino abonado por todos ellos es la base para entender la dimensión cultural y los alcances de este modelo de producción que articula el periodismo, el diseño, la ilustración y una intención frente al lector del mismo.

3)   Es un error pensar que la condición esencial del fanzine es la precariedad en su forma. Es decir, se considera fanzine si esta mal hecho, fotocopiado y con errores ortográficos. Al paso de la sofisticación de la tecnología es inevitable que esto no se parte del proceso del fanzine mismo. Hoy día son mejor hechos que las revistas comerciales, sus contenidos responden a una necesidad comunicativa que se mantiene al margen de la tendencia del consumo regente. Se basa mas en la singularidad y los quiebres formales frente a las normas convencionales del diseño mismo. Sin embargo ahí también reside su potencial debilidad, en la medida que como lo señalo el filosofo español José Luís López Aranguren “Lo que hoy es una herejía se suele convertir en la ortodoxia de mañana”. Es menester del fanzine sostener sus lineamientos frente a los alcances de esa ortodoxia.    

4)   Complementando el punto anterior, tal como lo señala el buen maese Luis Fernando Medina, se puede dar lo contrario. Esto es: personas que hablan del fanzine de calidad solo refiriéndose exclusivamente al material (buen papel) y a procesos editoriales cuidados lo que ha llevado a una especie de gentrificación[1] del fanzine donde los que son considerados buenos son los que tienen estas propiedades, que obviamente son mas caros (y por lo tanto producidos por élites artísticas que se han volcado al fanzine). Es probable que en alguna galería o muestra artística se haya puesto una pieza de tal índole y no falta el exótico que la adquiere, lo que estimula una suerte de especulación sobre este noble objeto  
 
5)   Acorde a lo anterior se puede afirmar entonces que el fanzine, mas allá de su forma, es una condición de posibilidad que debe funcionar no solo como un complemento a las revistas comerciales, el objetivo del fanzine es educar, agitar, reprochar, reclamar y discutir esos temas que no tienen cabida en las agendas oficiales, esos que interesan a unos cuantos que no son habituales en las secciones faranduleras. Sin embargo no esta exento de convertirse en lo que cuestionan. Es mas una cuestión de mantener un compromiso con las ideas que se exponen y su posición ante todo.


6)   Ciertamente el hacer fanzines no responde del todo al libre albedrío como piensan algunos, esto es que se pone lo que sea, como sea y cuando sea. Cada elemento dispuesto en un fanzine debe ser producto de una reflexión, una mirada crítica sobre los fenómenos de la cotidianidad que representa, por ende cada palabra, dibujo, frase, fotografía, recorte, slogan y demás elementos que intervengan tiene una intencionalidad explicita frente al lector o lectora del fanzine. Por lo general la mayoría de contenidos parte de experiencias personales producto de vivencias y formas de consumo que se van sedimentando en lo que Bourdieu denomina el habitus o todos esos aspectos sociales y culturales que nos rodean desde nuestra infancia. Como resultado de todo esto esos residuos culturales sedimentados establecen unos criterios operativos frente a lo que se dispone en cada página del fanzine.

7)   Muchos asocian la palabra o ternito fanzine con pasquín o panfleto. Para dilucidar este asunto se debe mirar a la luz de sus notables diferencias y condiciones de emergencia. Tanto el pasquín como el panfleto pertenecen a esa estirpe contestataria que reclama al poder, la ideología y la política, desde el anonimato, en tanto voces emergentes el inconformismo social reinante, sin mas anhelo que hundir el dedo en la yaga.   El fanzine en cambio no parte de esa condición declamatoria, por el contario surge del amor o la pasión por algo que no todos comparten. En ultimas es una mirada marcada por una subjetividad que parte de una extracción de las particularidades de alguien que suele ser experimentada por otros igualmente.    

8)   Es pertinente considerar estos cuestionamientos: ¿Qué consideraciones debe tener la arquitectura del fanzine frente a los modelos que se presentan como tal? ¿la terminología empleada en su construcción ontológica si da cuenta de su intencionalidad o, por el contrario, nubla su potencia? ¿qué se expresa y que no se expresa acerca del fanzine en los distintos ámbitos que lo discuten? No basta con nombrar la cosa, es necesario nutrirla. La mayoría de definiciones parten de su etimología: fanatic magazines. Una traducción mas cercana a nuestro ámbito la pondría como publicación de aficionado (amateur), que nace del gusto y la pasión por un tema. Este impulso no debe desorientarse en los laberintos de la tendencia, es preciso recuperar el hilo para no perdernos en sus truculentos pasajes.   

Att
Boris Greiff a.k.a Ficciorama
Abril de 2015


[1] Gentrificación (del inglés, gentrification) es un proceso de transformación urbana en el que la población original de un sector o barrio deteriorado y con pauperismo es progresivamente desplazada por otra de un mayor nivel adquisitivo a la vez que se renueva.

viernes, 3 de abril de 2015

Editotial número 50

-->


Ha pasado un lustro desde la puesta en orbita de ficciorama aquel histórico marzo de 2010. Lo que comenzó con aquella hoja media carta que hablaba de los publicidas[1], sobre el rock, una breve reseña de Kurosawa[2] y un cómic del canadiense Guy Delisle[3], es al día de hoy un fanzine que ha protegido las mentes de mas de dos mil lectores a nivel nacional e internacional, asimismo sigue manteniendo sus estándares de producción quirográfica, reproducción mecánica y distribución repentina mensual. Paso de ser un simple satélite a convertirse en una estación espacial que busca, ante todo, ser un medio de difusión relacionado con autores, temáticas y personajes propios de la ciencia ficción, los cómics y la música, entre otros variopintos intereses.
En dicho espacio-tiempo hemos realizado 50 transmisiones en frecuencia modulada en onda corta de la escala sub-editorial. Sin duda para mi y el equipo creativo es motivo de orgullo y celebración, no ha sido fácil por cierto, es mas producto de la constancia, tenacidad y grandes colaboradores que siempre han estado ahí al pie del cañón, entre ellos: Sorelestat Serna, Manuel Moreno, Luis Cermeño, Luis Fernando Medina, Jorge Ávila, Nicolás Serrano, WB Wayoob, Juan Pablo Forero, Juan Cristóbal Calle, Juan Camilo Méndez, Juan Manuel Agudelo, Adrián Castilla, Don Motta, Otro Malhechor, Giovanny Ospina, Manuel Valencia, Esteban Velez, Santiago Torres, Andrés Católico, Sandra Staub, Carlos Fernando Martínez (Cafemaco), Juan Alberto Conde, Felipe Lopez,  María Paula Camacho (primera corresponsal de ficciorama), Leonardo Mesa, Mr Jimko, Alex Rojas, Cinematanza, Camila Sabogal, Trome, La Valija de Fuego, Spooky House, Arkham Store, Too-Geek, entre otros. Sin ellxs y el apoyo de lxs lectorxs esto no fuese posible.
Para celebrar en grande el invitado no podía ser otro que el gran profeta de la ciencia ficción, el escritor británico H.G. Wells. Su relato más popular, La Guerra de los Mundos (1898), propone una oscura lectura de los procesos de invasión por parte de una raza alienígena a la tierra que no es otra cosa que un espejo de la colonización británica a otros países. Por otro lado en la mayoría de sus historias los protagonistas son científicos cuyos descubrimientos alteran el orden establecido, por ejemplo en La Máquina del Tiempo (1895) un científico viaja al futuro llevándose una enorme sorpresa al ver lo que sucederá en 10.000 años, en La Isla del Dr. Moreau(fecha) un científico desarrolla modificaciones genéticas que humanizan a los animales, en El Hombre Invisible (fecha) un científico crea una solución liquida que lo hace invisible, en este relato Wells responde la pregunta ¿qué haríamos si pudiésemos ser invisibles, el bien tal vez o todo lo contrario? Pero no solamente se enfoco en ello, también predijo los avances que llevarían a la primera y segunda guerra mundiales, en ese orden predijo el desarrollo del avión y el tanque, al igual que la bomba nuclear. En todo sentido Wells estableció los cuatro vectores sobre los que se expande la ciencia ficción: viajes en el tiempo, los invasores, los paradigmas de la ciencia y la guerra. También se conocen algunas novelas biográficas como Tono-Bungay (1909) y Kipps (1905).
Asimismo aparte de sus novelas, Wells escribió ensayos de carácter enciclopédico tales como: El perfil de la historia (1919) y La conspiración abierta (1922), sin embargo, a pesar de sus esfuerzos por crear un mundo más justo y solidario, sus últimos escritos El destino del homo sapiens (1939) y La mente a la orilla del abismo (1945) están marcados por un pesimismo fruto de contemplar una humanidad que, por ambición y odio, se destruye a sí misma.     
Para esta edición contamos con el invaluable trabajo de Juan Almanza – un gran amigo y seguidor de esta causa – quien colabora con el guión, la noticia de Orson Wells y la aseguradora que evita los ataques marcianos. También John P. Rodero conocido marcianologo que nos ayuda a entender por que nos invaden los alienígenas. Manuel Moreno nos enseña como armar un trípode de la guerra de los mundos. Sorelestat Serna, famoso investigador de lo paranormal, nos habla de las paginas perdidas del diario de Edward Prendick y sus hallazgos en la isla del Dr. Moreau. Jorge Ávila, el gran arqueólogo visual, nos muestra un revelador hallazgo en la imagen del Morlock descrito de Wells. El ilustre Diego Guerra – editor de Acme Cómics y ahora director de cine – nos habla del país de los ciegos en tres potentes páginas que nos transportan a un relato ambientado en los Andes. Todo esto complementado con hermosas imágenes de productos y estilos de vida que han sido impulsadas por la reflexión sobre estos trágicos tiempos. Sin mas preámbulos, disfruten de esta edición tanto como yo lo hice armándola. Salud y que sean otros 50 mas.

Att
Ficciorama,
Estación Espacial en orbita ficcional FCCRM2010
En algún lugar del 2015


[1] Término con el que se designa a ese individuo que habita en el ecosistema agencia de publicidad que esta hecho de poliéster banal y se preocupa por su exterior de forma abrumadora, enemigo natural del diseñador perse.
[2] El director Akira Kurosawa gran promotor del imaginario del samurai en sus filmes Trono de Sangre, Los Siete Samurais y Yojimbo
[3] Guy Delisle es el celebre autor de Pyong Yang, Shenzen, Crónicas Birmanas y Crónicas de Jerusalén. Su estilo simple y dinámico hace de sus relatos un encantador viaje a esos países estigmatizados por los medios

domingo, 8 de febrero de 2015

CONFIGURANDO A GIBSON

-->
 
Ilustración de Juan Alberto Conde a.k.a Conde01

-->
No hay mucho tiempo, los muros de fuego no se desvanecen del todo, el hielo y la sombra no tardaran en detectar mi señal, antes de abandonar la matriz debo extraer la información necesaria de la I.A. William Gibson.  En un registro de David Pringle[1] al citar a William Gibson y su novela Neuromante (1984), sobre todo el primer enunciado: “El cielo sobre el puerto tenía el color de una pantalla de televisor sintonizado en un canal muerto”, señala que el tono creado es el de una historia hipermoderna sobre una sociedad que se mueve en el oscilante paisaje electrónico creado por los circuitos, el silicio, los microchips y el dominante esquema cultural oriental que se infiltro a occidente en la década de los 80. Neuromante (1984), no es mas que la extensión de conceptos y personajes propuestos en el cuento Quemando Cromo (1981), cuyos términos se incorporaron en el argot de la cultura popular, entre ellos “el ciberespacio”. Gibson no sigue las convenciones de la ciencia ficción tradicional, es mas, se podría decir que toma distancia de los tópicos convencionales para acercarse de manera poética al presente. Gibson usa la ficción para plasmar el impacto tecnológico en las relaciones sociales, económicas y culturales de una época cada vez mas alienada por las tecnologías mediáticas, proyectado una simulación de un futuro distopicamente bello.

Gibson no es un novelista común, es más, no es algo que le fluya tan fácilmente, para Gibson escribir representa un lenta destilación de vivencias y lecturas que se yuxtaponen en una temporalidad que no dista mucho de la nuestra. Su presencia en varios eventos y conferencias sobre virtualidad y ciberespacio, lo han llevado a distinguirse como un agudo observador de los riesgos de esa realidad que creemos construir en las redes sociales y simuladores la cual asumimos como principio de realidad que podemos manipular – reflexión con la que inician la mayoría de sus historias – produciendo una contemplación contextualizada del cibermundo en el que se mueven sus personajes. Nacido en 1948, William Ford Gibson vivió sus primeros años en Carolina del sur, Estados Unidos y luego su familia se radicó años mas tarde en Canadá. Desde temprana edad encontró su deleite en libros como La conquista del espacio (1949), un libro especulativo de Willy Ley, ilustrado por Chesley Bonestell y La Isla Mágica (1929) de William Seabrook; quizá el mayor impacto se produjo al conocer la obra del profeta yonqui William Burroughs (edición número 46), del cual tomo su técnica narrativa del cut-up y el fold-in, términos que se aproximan al cortar y pegar pero que en realidad son una deriva que busca, como lo decía el mismo Burroughs, cortar las líneas del enemigo: el lenguaje. A pesar de su intrincada estructura, la escritura de Gibson esta plagada de referencias al neoliberalismo, la sociedad de información, el shock tecnológico, los limites de la humanidad y la virtualidad, las inteligencias artificiales, entre otros; son los temas que se ven a lo largo de su obra.  En esta edición exploraremos las primeras influencias, su temprano interés en la cultura beat, sus reportajes y las primeras aproximaciones a sus radicales conceptos que cambiaron la forma de ver el entorno digital. Aunque jamás se dio un encuentro real entre Gibson y Dick, Gibson amplifico las nociones que Dick había anticipado sobre la posibilidad de crear ambientes virtuales y la sustitución de la realidad, potenciándolos en las Inteligencias Artificiales, construcciones artificiales que pueden igualar la inteligencia de un ser sensible; sin embargo el único encuentro dado con Dick le produjo a Gibson un conflicto que por poco lo frustra, en una nota de la edición de Rolling Stone argentina Gibson comenta al respecto: “Llevaba escrita poco más de la mitad (de Neuromante) cuando fui a ver Blade Runner", recuerda; "¡fue horrible! Era como si alguien se hubiera puesto a filmar el interior de mi cabeza. Salí disparado del cine a releer mi texto...". la nota cierra diciendo que meses después terminaría la novela, Neuromante, que pasaron los años y el libro es un clásico contemporáneo (único ganador, en la historia de la ciencia-ficción, de los premios Hugo, Nebula y Philip K. Dick), pero Gibson aún no se anima a terminar de ver Blade Runner.”( Rollingstone.com.ar, 1999).

Quedan pocos segundos, el muro de fuego ya detecto mi señal, debo salir rápidamente de lo contrario se podría sobrecargar la Ono-Sendai VIII, el tiempo apremia y la falsa ID no tardara en ser detectada por el servidor. Una última advertencia: Los sueños crecen como hielo lento.


[1] David Pringle (01 de marzo 1950), se desempeñó como director de  Fundación, una revista académica, desde 1980 hasta 1986, tiempo durante el cual se convirtió en uno de los principales impulsores del colectivo que fundó Interzona (1982). Para 1988, él era el único editor y el redactor de interzona, una posición que mantuvo hasta que vendió la revista a Andy Cox en 2004. Por dos años y medio, en 1991-1993, también editó y publicó una revista titulada Million: la revista Sobre Ficcion Popular.