miércoles, 14 de octubre de 2020

¿Combatir nazis Inter dimensionales o enfrentar la ira de contabilidad?: una reseña de El Archivo de Atrocidades de Charles Stross


En mi niñez y adolescencia veía las películas de James Bond, influenciado por mi padre (un amante de este tipo de historias) el agente secreto al servicio de su majestad con licencia para matar, que viajaba por el mundo; pedía dry Martini, agitado, no removido; conducía un Aston-Martin y usaba una Beretta 418 como arma de defensa. El primer Bond, Sean Connery, encarna el arquetipo que Ian Flemming (1908-1964) describía en aquellas novelas que escribió tras jubilarse del servicio secreto, que inicio con Casino Royale (1953) y que despertó ese espía que todos y todas llevamos dentro (no hay que olvidar también a Modesty Blaise, un comic donde conocemos a la mejor agente secreta de los años sesenta). Sin duda ese fascinante mundo de la guerra fría, el espionaje y las intrigas de dominación global parece haber decaido con el paso del tiempo, pero, cuando lei El Archivo de Atrocidades del genial Charles Stross mi percepción cambio.

Ya habíamos hablado de Stross con su novela La Casa de Cristal (2007), aquí conocí el trabajo en la prosa de este programador y farmacéutico de profesión, en la que ponía sobre la mesa los ingredientes del cyberpunk de Neal Stephenson y las premisas de Philip K. Dick. Fue entonces que leyendo la biografía que incluye la novela, señalaba también la serie de Los Archivos de la Lavandería, iniciada en 2004 con el El Archivo de Atrocidades y que este año va por su decimo tercera entrega con Dead Lies Dreaming (2020). ¿Qué tiene que ver James Bond con La Lavandería? En que son parte del género de espías que Stross renueva al incluirle algo de principios matemáticos, teoría del caos, seres lovecraftianos y una alta carga de burocracia al mejor estilo de la Guía del Autoestopista Galáctico de Adams. En este caso el protagonista es Robert Howard, un geek reclutado a su pesar para trabajar en La Lavandería, una de las agencias ultrasecretas del gobierno británico encargada de proteger nuestro mundo de todo tipo de seres de pesadilla, dedicándose al mantenimiento de sistemas informáticos. Un buen día todo cambio al conseguir un ascenso. Toma grandes cantidades de café, agitado, no removido, gusta de ver programas geek, se mueve en taxi o en metro y sin duda tiene licencia para encadenar demonios y otros seres al mas allá.

En su nuevo puesto Bob enfrentara a ciertas amenazas como portales al inframundo, demonios menores, portales a otros mundos extraídos del Castillo Wolfstein; entre otras cosas que puedan imaginar. Además de estas inminencias también está la división de contabilidad y el control de los viáticos para cada misión, si Bob se desfasa tendrá una auditoria que le haría desear mil veces enfrentarse al horror de Dunwich. Si, la obra de Lovecraft tiene un gran peso en esta novela. Gracias al trabajo de la Editorial Insólita y la genial traducción de Blanca Rodríguez y Antonio Rivas, hacen de esta primera entrega en español un gran deleite para los amantes del weird, la ciencia ficción y el espionaje astral. Una excelente novela, muy divertida, inteligente y llena de muchas referencias a la cultura pop. Recomendado de la semana.  

EL PRECIO DE LA INMORTALIDAD



Un espadachín entra a un confesionario. El padre que lo confesara también fue un espadachín, sostiene con fuerza una biblia, de ella extraerá algo de luz para el espadachín arrepentido por haber matado a cien samuráis. Un disparo en la frente parece que acabara con su tormento, pero no es así. El espadachín vuelve a levantarse, en su frente emergen lo que parecen unos gusanos y le reconstruyen el tejido, el dolor es intenso en él y, en respuesta a la plegaria del padre, este le da un pase al otro mundo con una de sus filosas armas. Así comienza la fascinante y visceral historia de Mugen no Jūnin (El habitante del infinito) mejor conocida como Blade of the Immortal obra del mangaka Hiroaki Samura.


Publicado desde 1994 en las páginas de Afternoon KC, una revista antológica de la editorial Kodansha, hasta su finalización en 2012, este relato nos ofrece una reflexión sobre la lealtad, el honor, la justicia, el deber y la guerra; en todo esto la inmortalidad del protagonista principal, Manji (palabra que designa la cruz gamada en la tradición budista) se convierte en el catalizador de las motivaciones de varios de sus contendientes. Para Manji, un ronin tras haberse enfrentado al shogunato y haber matado a esos cien samuráis, entre ellos al esposo de su hermana, la inmortalidad es un castigo del cual se quiere librar. Para ello acude en busca de una anciana de 800 años que le indica que, para ser mortal de nuevo, debe matar a mil hombres malos. Si bien el trabajo del samurái es defender a su lord feudal poniendo su vida en riesgo, ¿Qué ocurre cuando ese lord y su sequito traicionan el camino de la espada corrompidos por la avaricia? Para Manji el significado del bien es casi tan difuso, por lo que necesita una verdadera motivación para emprender tal compromiso. Es en ese punto cuando conoce e Rin Asano, una joven que vio morir a sus padres a manos del líder del Itto-Ryu, Kagehisa Anotsu, a causa de la unificación de las escuelas de esgrima bajo el código de Anotsu.



Rin quiere vengar la muerte de sus padres y requiere de un guardaespaldas honorable. Es entonces cuando sus destinos se cruzan y comienzan este periplo en busca de redención donde el dilema moral del bien y del mal se complejiza en razón a los múltiples puntos de vista que vamos conociendo a medida que avanzamos en las excelsas viñetas dibujadas con magistral versatilidad por Samura, otorgando una estetización del gore que puede llegar a producir fuertes reacciones en sus lectores, y que sin duda se adelanta a lo que hará después George R.R. Martin en Canción de Fuego y Hielo: Todos mueren. Cada encuentro que tendrá Manji le enseñara el verdadero valor de su motivación como espadachín, en especial cuando se trata de proteger a Rin, al mismo tiempo que sus rivales confrontan su matriz moral en busca del equilibrio.



Una obra muy recomendada para los y las amantes de estas historias ambientadas en le era Edo, en especial por la cosmovisión y motivaciones de sus personajes. El estilo grafico de Hiroaki Samura, que combina hábilmente el trazo del lápiz grafito, la plumilla y el pincel acorde a la atmosfera deseada, es sencillamente impecable. Además de la amplia gama de símbolos que vamos conociendo desde la marca del kimono de Manji y otros mas que van surgiendo por el camino. En 2019 la plataforma de streaming Amazon Prime, lanzo la adaptación anime de esta obra y para quienes no han leído la obra se convierte en un buen referente de los acontecimientos que llevan a Manji y Rin en ese escabroso camino de la venganza y la redención, que finalizo en 2020 con el episodio 24.

Para quienes estén interesados o interesadas en hacerse a los ejemplares impresos, actualmente Panini Comics México  la está editando desde 2018 y a nuestro país han llegado al quinto tomo, y los pueden encontrar en la tienda de Spooky House.  

 

domingo, 20 de septiembre de 2020

La resurrección de la fábula liberal: Cobra Kai y el espectro de Miyagi

 



John G. Avildsen, quien había ganado un Oscar a la mejor dirección en 1976 por Rocky, entro en la línea de filmes que combinaban la cultura japonesa con el American way of life con Karate Kid (1984). En la década de los ochenta el impacto las exportaciones de Japón a estados unidos, dejo su huella en varios productos culturales como las novelas, comics, animados y películas. Karate Kid resucita el viejo fantasma de Bruce Lee y sus influyentes películas de los años 70, agregando la dicotomía social americana del ganador/perdedor, el que lo tiene todo y el no lo tiene, que genera dos lecturas por parte de sus espectadores: la rudeza te hace cool y el honor siempre vencerá.

El argumento se centraba en Daniel LaRusso, un adolescente que se muda junto a su madre a un suburbio de Los Ángeles, conocido como All Valley, para empezar una nueva vida. Daniel se hace amigo de uno de los vecinos quien lo invita a una actividad en la playa, no sin antes ir a pedir al conserje que le ayude con un arreglo, el conserje se convertirá en su sensei, el maestro que lo ayudara a enfrentar la cueva de sus miedos y alcanzar la liberación: El Sr Miyagi. Por otro lado, se encuentra Johnny Lawrence, el rudo exnovio de Ali – la hermosa adolescente encarnada por Elizabeth Shue, la directora de Vaugh en The Boys – cuando se hace amigo de Daniel. El primer encuentro entre Daniel y Johnny deja fuertes hematomas y un aire derrotista en Daniel, que encuentra ayuda en el Sr Miyagi y su curioso método de la enseñanza de karate: brillar y encerar, pintar la cerca y buscar el equilibrio.

Lawrence pertenece a otro modelo de las artes marciales, Cobra Kai, dirigido por el sensei Kreese (interpretado por Martin Kove, leyenda de las películas bélicas), un excombatiente de vietnam cuya filosofía de vida se presenta en su máxima GOLPEA PRIMERO, GOLPEA DURO Y SIN PIEDAD. Sin duda el sensei Kreese es el reflejo de la política americana republicana y su guerra preventiva. Así las cosas, mientras Miyagi san promueve el karate como defensa y protección, Cobra Kai alienta las artes marciales como arma destructiva. Al final el honor y la compasión triunfan sobre la prepotencia y la rudeza, y como buena película de los ochenta el “bueno” sale con la chica y el trofeo, pero esto no es de buenos o malos, se trata de personas y elecciones de vida.

Como parte de la iniciativa nostálgica emprendida por varias productoras, este filme, que llego a acumular cuatro entregas con el mismo modelo de liberación del yugo opresor de los rudos, se materializo en una serie: Cobra Kai. Estrenada en 2018 para Youtube premium, esta serie sigue la historia dejada atrás en Karate Kid, en la que Johnny Lawrence representa el fracaso y Daniel Larusso el éxito, ganado con esfuerzo desde abajo (si trabajas duro triunfaras). Daniel es dueño de la cadena de concesionarios Larusso, tiene una bella casa y una bella familia: el sueño americano. Johnny ha caído en la bebida y no tiene un rumbo en la vida hasta que decide reabrir su antiguo dojo de karate Cobra Kai.   

Stuart Hall en su texto “Encoding, Decoding” de 1973, ofrece una valiosa herramienta para leer críticamente las producciones televisivas, empezando por la realidad misma que nos presentan. Si bien la realidad está ahí fuera, siempre esta mediada por el lenguaje. Por lo general los espectadores llegan a tres tipos de lectura frente a los contenidos mediáticos: dominante, negociada y de oposición. Al tomar el camino dominante estamos ante una interpretación que sigue al pie de la letra las intenciones de quien genera el contenido. Para este caso la serie presenta esa dicotomía entre rudos y perdedores, en la cual los últimos son los latinos, los deformes, los obesos, los geeks; todos y todas aquellas que no encajan en la normalidad estudiantil promedio.  Mientas los rudos tienen el éxito aparentemente asegurado, a los perdedores solo les espera seguir mordiendo el polvo, así es el status quo. En el conjunto donde vive Lawrence, conoce a su vecino, el joven Miguel Diaz, quien ha emigrado con su madre y su abuela desde Ecuador, quien es víctima del matoneo de los rudos y se convierte en la motivación para reactivar el dojo de Cobra Kai. El karate te vuelve rudo y te abre el camino.

Cuando se toma el camino de la lectura negociada, hay una parte de aceptación y otra de rechazo. Desde esta mirada la serie deja ver algunas grietas en su planteamiento que trata de mantener un pie en aquella primera versión ochentera y el otro en el presente. El modelo de Miyagi solo funciona para Daniel San, no para los muchachos de hoy, que se demuestra con los estudiantes del dojo Miyagi reabierto por Larusso para enfrentar ese espectro de Cobra Kai que creía enterrado. El rechazo esta precisamente en querer imponer esta visión estrecha del american way of life en un momento donde el modelo neoliberal no deja margen de error y las posibilidades de bienestar son cada vez mas lejanas. El karate como camino de liberación funcionaba en los ochenta, porque era un mundo en blanco y negro, pero el presente es aun mas gris y nos deja ver que no hay malos y buenos, solo personas con motivaciones que intentan a toda costa sobrevivir.

 En resumen: Cobra Kai tiene algo a su favor y es el poner el lente sobre Johnny Lawrence y su lucha por acoplarse al sistema, de hacer las cosas bien y dejar una huella positiva al darle una nueva filosofía a su modelo de enseñanza, que se ve obstaculizado por el regreso de su antiguo sensei John Kreese, quien solo busca recuperar el control del dojo y armar una guerra preventiva contra los demás dojos de karate. Lo que tal vez no encaja en todo esto es Daniel y el tratar de retener el espectro de Pat Morita en un mundo donde las tradiciones son revaluadas a un ritmo acelerado. Los personajes adolescentes siguen aun los viejos arquetipos en busca de redención y aceptación, aunque eso implique el apartarse de sus enseñanzas familiares y abrazar la rudeza como única forma de supervivencia.

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Editotial 105 / De THE BUZZER a THE YANQUI-DAD: el sonido de lo inevitable

 


En una zona pantanosa de Rusia conocida como Povarovo, cerca de San Petersburgo, se encuentran las instalaciones de la emisora UVB-76, abandonadas durante más de 40 años que siguen transmitiendo desde la frecuencia 4625 kHz en onda corta de Amplitud Modulada (AM). A partir de los años ochenta del siglo pasado comenzó lo que para muchos radioaficionados es el mayor misterio de la historia radiofónica: un perturbador y monótono zumbido, al que han bautizado como The Buzzer.  

La emisora, que el 7 de septiembre de 2010 fue rebautizada como MDZhB, ha traído la atención de periodistas y parapsicólogos, algunos señalan que han escuchado, en la voz de una mujer o un hombre, frases como “bote inflable”, “Soy el 143 no recibo el oscilador”, “Eso viene de la sala de operaciones” y “especialista en agricultura”. The Buzzer tiene miles de seguidores en todo el mundo, quienes ante tal misterio se preguntan ¿Será un plan desarrollado en la guerra fría para vencer al mundo libre? ¿La señal no es otra cosa que una especie de canto que retiene al espectro de la revolución y por eso se resiste a desaparecer? ¿Alguna organización privada desarrollo todo esto para ver arder el mundo? Ante estos interrogantes, y no caer en la línea conspiracionista, solo nos deja una opción: investigar.

Coincidencia o no, muchos eventos que se han desarrollado en los últimos años que pueden relacionarse con The Buzzer. En el paper “La señal al ruido y la regresión al yo primitivo”, escrito por el prolífico investigador Hans Rottenheimer, señala que este zumbido, escuchado en un lapso no mayor de un minuto, puede generar una regresión al yo primitivo, estado durante el cual el cortex se desconecta para desatar ese lado animal que todo ser humano posee. En otras palabras, estas manifestaciones de odio recientes, vistas en todo el planeta, están directamente conectadas con el misterioso zumbido de la MDZhB. En uno de los expedientes desclasificados del Area-51 se habla tanto de The Buzzer, como también del proyecto Yanqui-Dad, una iniciativa del gobierno Bush en la que el propio presidente viajo a Puerto Rico para contactar con los más prestigiosos ingenieros de sonido y cantautores para desarrollar un ritmo musical que promoviera la regresión al yo primitivo, con la finalidad de aumentar los índices de pobreza y violencia en Latinoamérica. El resultado ha sido denominado como Reggaetón, que combina tanto el Reggae como el Dance Hall, y en su diseño sonoro se ha insertado una frecuencia sonora similar a The Buzzer.

Es posible que la música que escuchamos no tuviese tales intenciones y por ende hemos sobrevivido al quiebre sonoro. Las nuevas generaciones, expuestas a diversas plataformas y aplicaciones controladas por el algoritmo y el scroll infinito, conectan muy fácil con estas expresiones musicales puertorriqueñas, al igual que el denominado género de “música de cantina”, que promueven una agenda de odio, resentimiento, paranoia y angustia ante lo que parece ser el nuevo No Futuro, promulgado a finales de los años 70 por los punks. En esta edición abordaremos algunas iniciativas generativas que han transformado el comportamiento de la sociedad como el Yanqui-Dad, el MK-Ultra y otros programas que están llevando al aumento de los índices de suicidio, violencia desmedida y desconfianza al modelo de estado actual, que ha sido contaminado por un virus mas letal: La corrupción.  

Adentrémonos en los misterios sonoros de The Buzzer y el Yanqui-Dad, y descubramos una posible explicación a lo que acontece social y culturalmente al mundo, justo en el cambio de era Acuario, en el marco de la gran transmutación 2020.

domingo, 30 de agosto de 2020

Buda Blues: como librarse de la prisión consumista y encontrar el sentido de la vida

 BUDA-BLUES

Desde que nacemos nos insertamos en el sistema: un conjunto de regulaciones cuya finalidad es dictaminar la forma en que debemos vivir, pero, ¿Qué tipo de vida estamos viviendo y cual deberíamos vivir? ¿Qué tan interpelados estamos por el dogma consumista de la sociedad industrial? ¿Somos libres realmente? Estas y otras preguntas rondan la mente de Vicente y Sebastian, los protagonistas de Buda Blues, la séptima novela de Mario Mendoza, que, como lo señala su autor, es un “desgarrador aullido contra la sociedad y la especie”. Mendoza retrata como al estar atrapadas en una sórdida espiral hacia el tedio y el vacío de una vida mediocre, los conduce a cruzar el umbral de esos miedos infundados por el American way of life. Un tedio soterrado que puede verse liberado por un evento inesperado. Mendoza, el cronista de esa Bogotá sórdida y escatológica llena de marginados, reflexiona en estas 277 páginas sobre el impacto del modelo industrial y la imposición de una normalidad social en la que importa tener un empleo, una vida familiar y alimentar la economía siguiendo las convenciones dadas por el marketing.  

En este escenario, usando el genero epistolar, Mendoza nos presenta la reconstrucción de las cartas que se envían Vicente y Sebastián, un par de buenos amigos cuyas vidas han pasado por una serie de situaciones que los han llevado a pensar sobre la vida que llevan y las que deberían llevar precisamente. Por un lado, Vicente, profesor de sociología, ha llevado una vida normal: trabajo, casa, trabajo; sin embargo, esta aparente estabilidad se ve interrumpida cuando es citado a Medicina Legal para identificar el cadáver de un familiar del que no sabia nada, su tío Rafael. Este encuentro hace que Vicente descubra el motivo por el cual su tío se había distanciado de la familia, convirtiéndose en una suerte de apostata de un credo que lucha contra el germen del sistema: La Cosa.

Por otro lado, Sebastián, un andariego que no quiere estar atado a nada ni nadie, es perseguido por la culpa a raíz de una mala decisión. Esta sensación de culpa lo lleva a buscar refugio en otros lugares y otros oficios, pero cuando vuelve a saber de Vicente, su mejor amigo de infancia, decide que ya es momento de dejar de huir y se encuentra con una revelación en el lugar más inesperado: una prisión de Bombay. Entre las celdas y los patios Sebastián conoce a Rajiv, un monje budista que le enseña el camino de liberación espiritual y de la prisión del ego.

En las líneas de cada carta se mencionan personajes bien importantes que refuerzan las motivaciones de Vicente y Sebastián en ese cuestionamiento sobre nuestra condición dentro de un modelo social hegemónico como Theodore John Kaczynski, el mítico Unabomber; Ned Ludd, conocido como el capitán Ludd; y John Zerzan, historiador y filosofo. De todos ellos, el trabajo de Kaczynski es particular, en especial por su manifiesto La Sociedad Industrial y su Futuro, cuyas líneas encierran sus reflexiones en relación al sometimiento de la condición humana a una lógica de producción y reproducción de un sistema que precarizaba la labor humana a la lógica mecánica. El merito de Mendoza en esta novela se encuentra en las conexiones que establece con la realidad local, no solo de los habitantes de calle, también con la política y las raíces del conflicto que han llevado a nuestro país a ser regidos por el narcotráfico. Ante todo, esto, esta novela me recuerda mucho la apuesta del escritor y filosofo belga Raoul Vaneigem en su Aviso a los vivos sobre la muerte que los gobierna y la oportunidad de deshacerse de ella (1990), en el cual, como buen situacionista, se sobrepone a las tradiciones académicas para reflexionar sobre los problemas de la sociedad de su momento. Sin duda un texto recomendado para sacudirnos de esta falsa expectativa que ofrece en seductor encanto del consumo.

miércoles, 19 de agosto de 2020

LA PRIMERA CALLE DE LA SOLEADAD (1993, 1997, 2020) / GERARDO HORACIO PORCAYO

 

Desde el taxi recorriendo medio sueldo

veo al sol viajando de mosca

 llegando tarde a la chamba a chambear

en la 1ra calle de la soledad.

Jaime López / La primera calle de la soledad (1984)

 

Inspirado en una tonada transistorizada de Jaime López (1954) - musico y compositor mexicano reconocido por Chilanga Banda, éxito que después versiono Café Tacuba - Gerardo Horacio Porcayo transcribió en una vieja computadora un sueño que se volvió obsesión desde 1988, un periplo onírico lleno de alucinaciones eléctricas que iniciaba en La Primera Calle de la Soledad (1993), su ópera prima que, como señala el eslogan de su reedición de 2020, “inauguro el ciberpunk en Hispanoamérica”. Porcayo comenta que “trataba de vomitarlo a través de cuentos mal armados que nunca alcanzaban a reflejar todas las sensaciones que, en el mundo onírico y en el palpable, consiguió generarme.”

La primera calle de la soledad by Gerardo Horacio Porcayo

Para 1993, el año en que se publica el primer tiraje de La Primera Calle de la Soledad, Mexico entraba en las lides del tratado de libre comercio, trazando un curso de colision hacia la debacle económica de 1994. La señal parabólica ingresaba en los hogares como un primer avistamiento de la aldea global de McLuhan. El modelo neo-liberal se abría paso hacia la conquista de Latinoamérica, imponiendo una fe al consumismo, beneficiando a los grandes empresarios y perjudicando a los trabajadores en oficios cada vez más precarizados. Recordemos aquel discurso del presidente Cesar Gaviria en que declaraba con optimismo “Bienvenidos al futuro”. Esta idea de futuro estaba mas cerca de las ideas expresadas por los primeros acercamientos del ciberpunk instalado por William Gibson en su novela Neuromante (1984), la multipremiada obra que puso de moda el ciberespacio, los implantes y la inteligencia artificial.

En ese contexto Gerardo Horacio Porcayo nos presenta a el zorro, un tecnodelincuente que regresa a Monterrey para llevar a cabo una infiltración de rutina, espionaje industrial, para la Trip Corporation. La compañía rival, Laboratorios Mariano, ha sacado al mercado una potente drogra conocida como “sueños eléctricos” y esto pone en duda lo que produce la Trip Corporation. A primera vista todo luce como los lugares habituales del ciberpunk: equipos de alta gama, implantes que han transhumanizado al personaje, corporaciones rivales. Pero luego todo comienza a desvariar tras la captura de El Zorro por parte de Laboratorios Mariano. Allí descubre que hay un plan de dominación a través de una religión llamada el Cristorrecepcionismo, que tiene su sede en una catedral construida en la base tranquilidad de la luna y que ha ganado muchos adeptos gracias a su profeta Mateo Ayala.  Frente a este rápido ascenso surgen religiones opositoras como Los Hijos del Armageddon, los Pleyedianos y los Skin Heads.

La primera calle de la soledad - Gerardo Porcayo | Planeta de Libros

Sin develar mucho de la trama puedo decir que es una novela interesante, que tal vez decepcione a quienes buscan una replica de Gibson o Sterling en sus líneas, por el contrario, Porcayo usa una escritura fragmentaria, llena de nostálgicos bits transmitidos por esas tecnologías que se resisten a desaparecer como el Compact Disc y las viejas consolas de videojuegos, dibujando un México taciturno, gris, que extiende su pesimismo a una confrontación de creencias propias de la libertad de culto y el multiculturalismo. Me agrada bastante el personaje de Zorro, un digno representante de los consumidores de tecnología, contratado por la Trip Corporation y luego por Laboratorios Mariano con las mismas garantías que tiene hoy el empleado moderno: ninguna.

En resumidas cuentas, La Primera Calle de la Soledad es una obra que puede establecer vínculos con Guerrilleros: Una Salida al Mar para Bolivia de Ruben Mira, e Ygdrasil de Jorge Baradit; una suerte de trinidad ciberpunk latinoamericano.

martes, 4 de agosto de 2020

DEL SILICON VALLEY A LA ISLA DE SILICIO: UNA RESEÑA DE “MAREA TOXICA” de CHEN QIUFAN

La zona sur de la bahía de San Francisco, en el norte de california, conocida como el valle de Santa Clara, tomo un protagonismo muy alto desde la década de los 70 del siglo XX gracias a la concentración de fabricantes de chips de silicio y a los innovadores que llegarían posteriormente, alojando gran parte de las empresas y negocios de alta tecnología que propiciaron la revolución a las actuales tecnologías digitales. El termino de Silicon Valley fue acuñado por el periodista Don C. Hoefler en 1971, que designo a la zona comprendida entre Menlo Park hasta San José. Sin embargo, se ha expandido hasta el Condado de San Mateo y partes del condado de Marin. Una hermosa visión de diseño que inauguro el futuro tan anhelado por los escritores de la edad dorada de la ciencia ficción.

Hewleet-Packard, Microsoft, Apple, IBM; entre otras, hicieron parte de este valle. Si bien sus avances han ayudado a potenciar el desarrollo de las herramientas digitales y la transmisión de información; también se han convertido en parte del problema ambiental por los desechos que genera anualmente. La vida útil de los computadores, sus componentes y hasta su software están regidos por la obsolescencia programada, ese periodo de tiempo calculado de antemano por el fabricante o la empresa, durante la fase de diseño, que impone la necesidad de seguir adquiriendo y desechando. ¿Dónde terminan todos esos desechos producidos por el Valle de Silicio? ¿Quiénes se encargan de procesarlos? ¿Cómo viven sus trabajadores inmersos en sustancias y humos tóxicos derivados de la quema de plástico, miasmas de la combustión de PVC, y sus consecuencias? Parte de las respuestas a estas preguntas emergen 49 años después cuando conocemos su contraparte: Silicon Island, La Isla de Silicio.

Illustracion: Anastasya Eliseeva

El responsable de este descubrimiento es Chen Qiufan y su novela Marea Toxica (Nova, 2019), parte de ese grupo de autores chinos que han sido conocidos en occidente gracias a Cixin Liu (El problema de los tres cuerpos) y Ken Liu (El Zoo de Papel), quien nos llevara a un periplo por este irónico contrapunto al Silicon Valley, donde los chips y tarjetas de circuito dan su último aliento, la disolución que da lugar a nuevos principios. Este techno trhiller biopunk, es una apuesta lucida dentro de lo que conocíamos del ciberpunk, subgénero de la ciencia ficción que dio origen a estas reflexiones. En dicha isla, muy distante de las que nos muestran los planes turísticos, la avasallante cantidad de desperdicios la han convertido en un enorme basurero. Teléfonos inteligentes, portátiles, tabletas, robots y hasta implantes biomecánicos, algunos todavía funcionales, están a la espera de su clasificación y desmontaje a cargo de los residuales, parias habitantes de la isla que cambian su calidad de vida por el sustento para sobrevivir, en instalaciones insalubres y carentes de protocolos de bioseguridad.

Chen Qiufan

En esta novela coral, conoceremos a Scott Brandle, quien no es lo que aparenta, pero es que aquí nadie lo es, representante de TerraGreen Recycling, una corporación “que busca proteger el medio ambiente”, que trae una propuesta para “mejorar la calidad de vida” de la isla. Brandle se enfrenta a un obstáculo: Los jefes de los clanes que controlan la isla.  Estos jefes pueden ser devotos padres en un momento e inclementes mafiosos al siguiente. Además de ellos tendrá que lidiar con otros protagonistas como el Hermano Wen, genio de la electrónica que surge entre los incultos trabajadores migrantes, que rescata componentes de entre los deshechos y construye con ellos aparatos sorprendentes, y quien, en su curiosidad por experimentar con lo que encuentra, va a desencadenar una reacción imparable de consecuencias imprevisibles e imprevistas. Aquí no existe esa moralidad ambivalente, más bien se manifiestan los intereses cruzados que entrarán en conflicto muy pronto, al igual que las lealtades se verán cuestionadas. El planeta, o al menos esa parte del planeta y no olvidemos que todo está conectado, está yéndose por el desagüe del retrete, pero los intereses corporativos y económicos siguen pesando más que cualquier consideración ecológica. Y es curioso cómo los fenómenos naturales van a tomar un rol determinante en el desarrollo de la acción, acompañando en la creciente tensión a los sucesos que van desarrollándose. Sin duda el protagonismo se lo llevara una de sus habitantes más particulares: Mimi, una residual cuyo arco de transformación funge a modo de punto de inflexión, otorgándole a la trama momentos memorables, pasando de ser tímida y conformista a ser una autentica líder de la rebelión contra los clanes y sus políticas represivas.

Qiufan me sorprende gratamente, no solo por la ambientación del relato, también por que propone unos detalles innovadores dentro de la amplia gama de patentes con acrónimos que no veía desde Neal Stephenson en La Era del Diamante, de verdad son increíbles, en especial por que son parte de la cotidianidad misma del entorno, por ejemplo los Perros Chipeados: canes que han sido modificados con chips para servir de anillos de seguridad más efectivos; entre otros. Un detalle que complementa este lienzo es la regulación gubernamental que aplica el gobierno de China sobre La Isla de Silicio, al reducir la velocidad de transmisión de la internet.

Otro de los aspectos que me han gustado también de la novela es la inclusión de las creencias animistas, aunque sin mucho desarrollo, por cierto, pero que le dan un toque particular en medio de tantos artilugios tecnológicos. En algunos pasajes se mencionan ciertas practicas del budismo, al igual que algunos rituales extraídos de otras creencias paganas propias de la cultura china ancestral.

En definitiva, para mi gusto particular por el cyberpunk, es una novela muy entretenida, con un planteamiento interesante, bien construida y bien resuelta. El haber combinado la especulación tecnológica con una estructura social más clásica con sus creencias, hace que puedas entrar en ese mundo con total naturalidad, además de experimentar las condiciones insalubres del ambiente. Creo que abusa de algunos recursos narrativos, pero la sensación general es que es una lectura recomendable. Sin duda la aproximación de Chen Qiufan me dejo muy feliz de saber que aun hay posibilidades dentro del género, que se había quedado rezagado al canon gibsoninano durante unas décadas. 


domingo, 2 de agosto de 2020

DE CARROÑAS Y OTRAS PEORES MANERAS DE LLEVAR LA SEXUALIDAD

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No hay mejor alimento para los chulos, buitres y gavilanes que la carroña, sobre todo si su grado de putrefacción es bien alto. Por otro lado, es una palabra que podemos asociar con Carreño, Manuel Antonio Carreño para ser más precisos, el insigne escritor del Manual de Urbanidad y Buenas Maneras, publicado en 1853. La intención de este tratado no era otra que brindar, en un conjunto de lecciones y consejos, un código de comportamiento para las personas en lugares públicos y privados: en el hogar, con la familia, en la escuela, la iglesia y el trabajo. Han pasado ya 167 años desde su publicación y la verdad es que muchos ya olvidaron esas “buenas” costumbres, sustituyéndolas por otras “rebuenas” instaladas por la podrida programación de los medios de comunicación privados. En fin.

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Hace unos días llego a mis manos una copia del Manual de Carroña, un fanzine editado por Mister Cínico y Doña Carroña, en que la sexualidad segura, los rituales de transición, la condición salvaje y la lluvia cósmica; sirven como metáforas para examinar nuestra idiosincrasia, incluso con la ayuda de la Burra Ilusión. Carroña: “Adjetivo. Podrido, Corrompido.”, con esta primera línea comienza este delirante viaje al mejor estilo Gonzo de Mister Cinico y Doña Carroña, que por cierto tiene un aire a Maila Nurmi (actriz finesa-estadounidense creadora del personaje Vampira en 1950), llevándonos al corazón de los antros, el jabón chiquito y el desbordante buqué de la esperma derramada. Esta compilación de relatos breves, conectados al concepto de carroña, que inicia con lo ultimo que muestra cualquier atlas de anatomía: el miembro viril masculino y el órgano sexual femenino.

Se de buena fuente que Doña Carroña, bogotana de 30 años, es diseñadora gráfica e ilustradora de la Tadeo. Por lo general, segun el informe presentado por la entidad Cartel Urbano,  ha trabajado en diseño gráfico de marcas, museografía e ilustración a la par de proyectos personales como por ejemplo los panfletos y carteles que repartió durante las jornadas del Paro Nacional iniciado el pasado 21N. Por otro lado Míster Cínico, arquitecto de profesión de 35 años, esta relacionado con temas en torno al arte desde 2010 y antiguo miembro de la revista y libro de artista El Elocuente y de casas culturales como La Ksita. Para mas informacion pueden leer: Cartel urbano-Manual de carroña

Tanto el apartado gráfico como la narrativa, hacen de esta publicación un manjar para el deleite visual. Es simplemente increíble, muy consistente y esperamos mas entregas en un presente no tal lejano (pa que hablar de futuro, eso ya quedo en el pasado). Felicitaciones a Mister Cinico y Doña Carroña por revitalizar las intenciones del buen Carreño y brindarnos estas nuevas lecciones sobre los comportamientos sexuales.   


viernes, 31 de julio de 2020

EDITOTIAL 103: ¿LA VERDAD SI ESTARÁ AHÍ AFUERA?

The Truth Is Out There (The X Files). | Los archivos secretos x ...

Me pregunto cuántas y cuantos, de ustedes, queridos y queridas ficcionautas, han sentido los efectos de la catástrofe ecológico-cultural que ha provocado el reciclaje de productos culturales. Si aún no los sienten, hagan un rápido diagnostico en la oferta de sus streamings, revistas, publicaciones y novelas. Siendo honestos es muy poco lo que se produce actualmente, seguimos viendo las mismas cosas. Sobre esto se me viene un aforismo, una máxima, de Douglas Coupland, celebre autor de “Generación X, un mantra que debería ser puesto en práctica hoy día: “Basta ya de reciclar el pasado”. Mi preocupación comenzó cuando leí “Retromania” del crítico cultural Simon Reynolds, cuyo subtitulo expresa la causa de esta sintomatología: “la adicción del pop a su propio pasado”. En defensa de lo anterior puedo afirmar que tal vez no se ha hecho algo mejor que nos sorprenda como esas series que vimos en nuestra infancia o adolescencia; esa es la trampa, nuestra poca confianza en la innovación.

RETROMANÍA Simon Reynolds - Caja Negra
Edicion de Caja Negra 

Soy afortunado en haber crecido en esa transición cultural de la era eléctrica a la era electrónica. En mi infancia la televisión estaba llena de forajidos equipados con vehículos de alta tecnología, auspiciados por entidades no gubernamentales, que combatían el crimen y hacían justicia por su propia mano. En mi adolescencia, en los años 90 del siglo XX, la parrilla televisiva ofrecía viajes interestelares, renegados, agentes secretos y agentes federales que buscaban pruebas de la existencia de alienígenas.  Parecía buen momento para Norteamérica de examinar sus instituciones al parecer. El FBI, la principal agencia de investigación criminal del Departamento de Justicia de Estados Unidos, estaba bajo la lupa de la opinión publica. Esto motivo al productor y guionista de televisión californiano Chris Carter - había leído un informe que decía que 3,7 millones de estadounidenses podrían a ver sido abducidos por extraterrestres - para cambiar el esquema y crear una serie en la que también pudiese incluir recuerdos del escándalo Watergate y el programa de terror Kolchak: The Night Stalker. En ese intersticio, esa interzona, como una iluminación profana, se le ocurrió esta premisa: ¿Qué pasaría si juntamos a un entusiasta creyente de la existencia de los extraterrestres con una escéptica incrédula de las pruebas circunstanciales en la búsqueda de la verdad? Lo que resulto en The X Files, Los Expedientes Secretos X.

Vuelve la serie Los Expedientes Secretos X (The X-Files) - Ciudad ...
Imagen publicitaria del programa

En la época de los 60 la “X” sirvió para identificar a los mutantes, esos adolescentes que no encajaban en la normalidad impuesta por el sistema social. En los noventa la misma “X” identifica a los adolescentes nihilistas que son ajenos a los enredos del sistema, al afán de logro, no se inscriben en ninguna causa, solo intentan sobrevivir y mantenerse a flote cada mes.  En ese ambiente Chris Carter nos presentara, por un lado, a Fox Mulder: un brillante investigador y perfilador del FBI formado en Oxford, asignado a una sección llamada The X-Files (Expedientes Secretos X) en la que acumula pruebas que confirman la existencia de extraterestres, con la esperanza de encontrar a su hermana que fue abducida años atrás; el devoto creyente. Por otro lado nos presenta a la doctora Danna Scully: comisionada por el alto mando de la institución para que examine de cerca lo que ocurre en The X-Files, envié reportes del comportamiento de Mulder y servir de, por decirlo de alguna manera, topo para determinar la existencia de dicha división; la escéptica incrédula. Desde su primer caso Scully y Mulder son puestos a prueba y en cada episodio comenzaran a desconfiar, a sospechar de los indicios, a tal grado que lo único cierto para ellos será que “la verdad está ahí afuera”.  

Sin duda una de las series mas queridas de aquellos años noventa que nunca volverán. A pesar de que la cadena Fox intento traerlos de vuelta, la mayoría coincide en que debió quedarse donde había culminado en las películas, esos son los riesgos de reciclar el pasado. Mas allá de este desliz, Los Archivos X demostraron ser, una vez más, la manera de explorar lo que ocurría en la cotidianidad norteamericana usando metáforas de la ciencia ficción, el ocultismo, la parapsicología y el terror; para exponer las problemáticas que pocos querían abordar y evadir. Esta entrega, la 103, la dedicaremos a repasar los aspectos esenciales de esta serie y una guía para quienes deseen convertirse en parte de los creyentes de la teoría de Mulder o ponerse de parte de Scully, las dos funcionan de todos modos.  


domingo, 26 de julio de 2020

El panóptico neo-liberal: una reseña de La Casa de Cristal de Charles Stross



 Henry D. Thoreu escribió un ensayo que inspiraría un experimento social bien singular. Publicado en 1845 “Walden”, como fue titulado, nos habla de su experiencia de dos años, dos meses y dos días viviendo en una cabaña que el mismo construyo, en la que se propone, por un lado, demostrar que la vida en la naturaleza es la verdadera vida del hombre libre que ansíe liberarse de las esclavitudes de la sociedad industrial. Por otro, que la comprensión de los recursos de la naturaleza, sus reglas, sus recompensas, son un camino que el hombre no debe olvidar. 

Esto motivo al psicólogo y filosofo social Burrhus Frederic Skinner, pionero de la psicología experimental y defensor del conductismo, a escribir una novela que titulo Walden Dos.
Skinner escenifica en la novela una sociedad científicamente construida. Esta sociedad opera utilizando como base la teoría conductista operante. A lo largo del relato se describe cada uno de los métodos empleados para condicionar a los miembros de la comunidad: sus ideales en cuanto al aprendizaje; a la formación de una sociedad sin envidias, sin maldad, sin enfrentamientos; donde se fomente el cooperativismo en lugar de la competitividad; una forma de gobierno que nada tiene que ver con las formas de gobierno de nuestros países, todo ello desde el punto de vista conductista y lo hace desplegando sobre esta novela toda su doctrina psicológica desde el punto de vista de Frazier, creador de Walden Dos. En resumen, toda una utopía fácilmente controlable a través de los avances de la ciencia cognitiva. Y bien ¿Qué tiene que ver esto con Charles Stross y su novela “La Casa de Cristal”? sin ir muy lejos Stross nos lleva a una suerte de Walden 2.0 usando el extrañamiento cognitivo para dejar una reflexión sobre nuestro modelo de vida alienado a las practicas del consumismo y los valores sociales.

Antes de proseguir me parece oportuno confesar que no conocía a Stross, una vergüenza siendo amante del cyberpunk, pero mas vale tarde que nunca. Nacido el 18 de octubre de 1964, se dio a conocer en las décadas del 70 y del 80 con artículos para la revista White Dwarf, especializada en Advanced Dungeons and Dragons. Su primer cuento, titulado “The Boys”, apareció en la revista Interzone en 1987. En 2002 fue lanzada su primera colección de cuentos “Toast: And Other Rusted Futures”, algunos de estos fueron nominados al premio Hugo, Nebula y otros galardones. En 2003 se publica su primera novela, Singularity Sky, por Ace Books, también nominada al premio Hugo. Tambien tiene una saga de espionaje bien particular titulada “Los archivos de la Lavandería”. En 2007 se publica la obra que nos interesa en esta reseña, La Casa de Cristal, que gano el premio Prometeo 2007 y entro en la línea final del premio Hugo en la categoría mejor novela extranjera. Debo agradecer a mis queridos compañeritos de Mirabilia Libros por haber publicado esa imagen de instragram, que con esta bella descripción motivo mi decisión de adquirirla:


"--¿Y si hacemos un post-Black Mirror, un Black Mirror posthumano? --No, ese ya lo hizo Charles Stross.
Stross, el hijo no reconocido de Sterling y Egan, aunque sobre todo hijo de sí mismo, y de su tiempo, y de la ciencia ficción (no se disguste con nosotros, señor Stross), más prolífico que un instagramer y con más imaginación en uno solo de sus cuentos de la que cabe en cinco cerebros (cuánticos), propone una sociedad postacelerada y un escape virtual a la edad oscura de los siglos XX y XXI. Ciencia ficción densa."

Ahora si, prosiguiendo el asunto, Stross divide esta novela en dos partes. La primera nos lleva al siglo XXVII, poblada por una sociedad hiper-tecnologica, que puede modificarse a su antojo, cambiar su apariencia, corregir las imperfecciones en una nueva replica y en el que las guerras usan virus informáticos para borrar la memoria, incluso hay procedimientos que pueden eliminar fragmentos o eventos traumáticos, también los viajes interestelares se hacen por medio de portales transdimensionales, la epitome tecnológica envidiable por los antiguos astronautas de Daniken. En este entorno encontramos a Robin, un ortohumano (es decir un hombre común y corriente) alguna vez soldado de la resistencia en las guerras de censura, que siente que es perseguido por alguien para asesinarlo, sin recordar exactamente por que o por quien. La ansiedad y el afán de huir de su perseguidor se acoge, no totalmente a voluntad, para ser parte de un experimento sociológico de tres años, en el que se recrea la sociedad de la edad oscura, un periodo comprendido entre los años 1940 y 2050, en el que los voluntarios ingresan en un juego de roles que premia las acciones sincrónicas y penaliza las anacrónicas.

Lo que parece una propuesta razonable y que marcha relativamente bien al comienzo, se vuelve mas turbia a medida que Robin, que ahora ha sido convertida en Reeve, una chica promedio de la edad oscura, indaga el trasfondo del experimento que degenera en pesadilla de control externo e interno. De ahí el titulo de la novela, que refiere a la forma general de las prisiones militares británicas (en especial a una construida en Aldershot en 1844, que tenia techo de cristal para vigilar a los presos), al igual de evocar la idea de panóptico, concebida por el filósofo Jeremy Bentham en 1796, en la que los presos no pueden estar seguros de si están siendo vigilados o no, consiguiendo que unos pocos guardias puedan crear una sensación de omnipresencia y haciendo que la propia conducta de los prisioneros se ajuste a esta realidad opresiva. Sin duda el sistema de puntos aplicado por Stross es realmente perturbador.

Robin, digo Reeve, sufre de súbitos flashes de memoria que nos revelan sus verdaderos motivos para presentarse como voluntario. Esto nos ofrece una panorámica del mundo futuro, caracterizado por el uso recurrente de puertas-T (transporte instantáneo entre dos puntos muy lejanos) y puertas-A (replicadores, capaces de crear cualquier cosa, incluso cuerpos de repuesto, no necesariamente con las características originales) y marcado por las Guerras de Censura, desatadas cuando el sistema de puertas-T fue infectado por diversos gusanos (en especial el Curious Yellow) que borraban sistemática y selectivamente la memoria de quienes empleaban la puerta y los convertía en vectores de propagación (se me olvidaba anotar que Stross tiene una formación como programador). Una visión del universo como una inmensa red en la que los seres humanos constituyen paquetes de datos susceptibles de ser corrompidos por un malware, o código malicioso.

Sin duda las descripciones que hace Stross a través de los personajes sobre nuestras costumbres es muy divertido. Cada una de las parejas del experimento recibe un “manual” que les explica cada aspecto del comportamiento que esta avalado por el experimento: los hombres trabajan y las mujeres se quedan en casa, los hombres ven tv y las mujeres lavan y cocinan, las mujeres van de compras, pero solo pueden usar lo que dicta el dress code de la época de los cincuenta (no pueden usar pantalones o botas, por ejemplo); entre otras cosas. El manual semeja un ipad que les va explicando cada parte de la casa, los electrodomésticos y demás artilugios; construyendo a partir del “extrañamiento cognitivo” de Suvin una reflexión sobre nuestro estilo de vida, una vuelta de tuerca al modelo neoliberal que ha penetrado silenciosamente en nuestras conductas socio-culturales. Sin duda esto es lo mas valioso para mi en esta novela. Ahora cabria preguntar como hubiese impactado el tema de las redes sociales, de Facebook e instragram, en la manera de sumar o penalizar los puntos en el encuentro dominical.

En resumidas cuentas, me pareció una novela muy entretenida, con unas ideas bien interesantes y con una lectura de género bien interesante que da pie a una amplia discusión sobre lo que la sociedad actual considera como buenas y malas costumbres de la vida familiar. Muy recomendada para los que siguen de cerca la evolución del cyberpunk, el posthumanismo y las ideas aceleracionistas. 

miércoles, 15 de julio de 2020

La historia emancipadora de américa latina contada desde la conspiración Lautarina: reseña de "Logia" de Francisco Ortega


Daniel Pena - dp - Simbología: LIBRO RECOMENDADO: "LOGIA"

Una expresión recurrente en estos tiempos es la de “teoría conspirativa” que enmarca a esas teorías alternativas a las oficiales que pueden dar sentido a un acontecimiento o acontecimientos, relacionados con la política y la economía, en las cuales se vincula a las creencias religiosas, la historia y el comportamiento social, mediados por la acción de grupos secretos, poderosos y cuya esfera de influencia es muy alta. Por otro lado, esta etiqueta también sirve como tono peyorativo para descalificarlas.  Entre las mas difundidas esta “Los Manifiestos de los Sabios de Sion”, el “Proyecto MK Ultra”, la “Red Echelon”, las “Torres Gemelas”, “El Asesinato de John F. Kennedy”; entre otras. Sin duda esto ha dado material para la producción cultural como las películas, las series y las novelas. Algunos ejemplos son la película Dr Strangelove (1964), los X-Files (Expedientes secretos X), El péndulo de Foucault y El Cementerio de Praga de Umberto Eco, Men in Black (Hombre de Negro) y las novelas de Dan Brown y su ciclo de Robert Langdon “El Código DaVinci”, “Angeles y Demonios”, “El Símbolo Perdido”, “Inferno” y “Origen”.  

“El Código DaVinci”, publicada en 2003, se convierte en un superventas con mas de 80 millones de ejemplares y 44 traducciones, tiene como escenario el cuestionamiento de los cimientos de la creencia católica y de ser revelados pueden poner en riesgo el poder de la iglesia romana, en la cual el profesor de iconografía religiosa Robert Langdon se encargará de conectar el santo grial, los templarios y el Opus Dei.  Sin duda lo que puede llamar la atención es el tener otro punto de vista frente a la historia que nos han contado e instalado en nuestra formación escolar, que la hacen ver como un relato inamovible, petrificado, pero que dejan ver unas grietas que son difíciles de ocultar. Así las cosas, recordando mis clases de historia del colegio se no hablaba de las peripecias de Simón Bolivar y sus tropas para liberarnos del yugo español en la famosa campaña libertadora, que culmina en 1819 con la derrota de las fuerzas realistas en la batalla de Boyacá. A estas alturas este relato, agrietado por cierto, me hace preguntar ¿Cuáles eran las intenciones de Bolívar realmente al liberarnos de la corona española? ¿Cómo obtienen los recursos Francisco de Miranda, San Martin, O’Higgins, Bolívar y los demás libertadores para esta empresa? ¿Quiénes son los dueños de América? Preguntas que encuentran eco en la obras del periodista, editor y escritor Francisco Ortega “Logia” (2014), “El Verbo Kaifman”(2015) y “Andinia, la catedral Antártica” (2016), también conocuda como la trilogía de los cesares.

Escritor Francisco Ortega presenta "Logia", el lado B de la ...

Ortega reconoce que se basa en Dan Brown, pero su intención es muy distinta y se resumen en esta premisa: Todo lo que te han contado de la historia de Latinoamérica es falso. El protagonista es el escritor de best Sellers Elías Miele, chileno radicado en Los Ángeles, que es informado de la muerte del exitoso escritor Bane Barrow (la proyección de Brown en el Ortegaverso) que estaba escribiendo sobre “La Cuarta Carabela”. Miele, que esta en Singapur supervisando la producción de la adaptación de “La Catedral Antártica”, comienza a indagar sobre el misterio que rodea la muerte de Barrow y lo lleva a conectar la influencia de una organización cristiana conocida como La Familia, The National Leadership, que creen haber sido elegidos por Dios para reestablecer el camino espiritual del mundo; por otro lado la logia Lautaro, una rama de la Logia de los Caballeros Racionales, fundada en 1812  por Francisco de Miranda, José de San Martin, Manuel Belgrano, Bernardo O’Higgins y Ramon Freire; además de reflexionar sobre los métodos y formalidades de la industria editorial.

No me había interesado leer novelas de ficción histórica, pero la prosa de Ortega me transporto por esa cara oculta de la historia que realmente es muy apasionante. Los capítulos cortos hacen de la lectura algo muy ágil y sin duda la manera en que sabe insertar los cliffhangers (final de suspense) que mantienen el ritmo trepidante del relato. Por otro lado, a pesar de que algunos lectores lo critican, Ortega incluye unas descripciones de los vehículos, armas y demás artilugios que a mi me parecieron muy oportunos y que me conectan con mi alma geek - en algún momento coleccione revistas de aviones y tanques de guerra, además de algunos modelos a escala – que ayudan a potenciar la manera en que se imaginan las escenas. Otro aporte es el personaje de Princess Valiant, inspirada en Lisbeth Salander, hacker de la novela “Los Hombres que No Amaban a Las Mujeres” de Stieg Larsson, que acompaña a Miele a descifrar las claves encriptadas y resolver así esta trama que, como lo reitero, ayuda a comprender lo que está detrás de la empresa libertadora y el cuestionamiento de nuestro sistema de creencias. Sin duda recomiendo muchísimo “Logia”(2014) y “Andinia, la catedral antártica”(2016) esta lectura que, además de entretenida, tiene unas conexiones bien interesantes con la cultura popular, en especial la mejor descripción del verdadero origen de Superman.   

¿Combatir nazis Inter dimensionales o enfrentar la ira de contabilidad?: una reseña de El Archivo de Atrocidades de Charles Stross

En mi niñez y adolescencia veía las películas de James Bond, influenciado por mi padre (un amante de este tipo de historias) el agente secre...