martes, 18 de abril de 2023

¿Estamos solos en el Universo? El problema Bahamut y la respuesta a este Enigma

La obra de Francisco Ortega (nacido en Victoria, Chile, 1974) ofrece un amplio espectro de posibilidades narrativas: thriller conspirativo, ufología, mitología y ahora ciencia ficción. Mi primer acercamiento al Fortegaverso (como él lo denomina) fue con la novela Logia (2014), la segunda parte de la trilogía de La Ciudad de los Cesares. Aquí Ortega nos presente a Elías Miele, un escritor de novelas conspirativas, cuyas elucubraciones se están haciendo reales al enterarse que sus contra partes Bane Barrow y Javier Salvo-Otazo, mueren de manera misteriosa. La conexión lleva a Miele a descubrir el nexo de sus muertes: La Cuarta carabela, una novela en la que estaban trabajando y que toma el misterioso cuarto viaje de Cristóbal Colon y su llegada a America. Esta trilogía es antecedida por El verbo Kaifman (2015) y finaliza con Andinia, la catedral antártica (2016). Luego de su trasegar en el thriller conspirativo y el periodismo de investigación, Ortega se lanza a las complejas mareas de la Ciencia Ficcion.


Bahamut (Minotauro, 2023) es su incursión en los territorios de la ficción científica, un deseo que el escritor venia cultivando para crear una version propia de Dune (Herbert, 1964), Neuromante (Gibson, 1984) y Contacto (Sagan, 1985). La premisa parte de una pregunta ¿Estamos realmente solos en el universo? Para el argumento de la novela si, en el 2099 se logra llegar a lo que se conoce como la “absoluta certeza”, sin embargo, una misteriosa señal de un tiempo y espacio remotos parece indicar todo lo contrario, lo que lleva a una Inteligencia Artificial a cruzar ese espacio tiempo y reclutar a las mentes más brillantes para crear las herramientas que ayuden a resolver “el problema Bahamut”. El escritor nos lanza en una serie de saltos temporales del 2021 al 2014 y luego al 2038 y luego al 3507, donde surgen diversas alteraciones que afectan el desarrollo de la raza humana como una revolución que llevara al islam a convertirse en el único credo y cambiando en nombre de la Tierra por Mekkah, una guerra que será desatada por dos soles y esta Inteligencia Artificial moviendo las fichas de un complejo tablero narrativo que tiene como pieza clave a Salomón Belinsky, un eminente astrofísico que moverá los engranes ayudado por Miranda, la Inteligencia Artificial que se infiltra por el fallo de WhatsApp en 2014 y como reclutara a 245 personas que ayudaran con el enigma.

Sin lugar a dudas, esta novela sorprende gratamente por la manera en que articula armónicamente los saltos temporales y es capaz de incorporar diversos hitos de la aventura como el homenaje a Moby Dick y los segmentos del marinero Renault (si, los marineros en el futuro se bautizan con marcas de vehículos del siglo XX) o también los avances en biotecnología como el hemoware (implantes sanguíneos) y el neuroverso (una versión ampliada del metaverso y el ciberespacio gibsoniano). Fantasía, Cyberpunk, Space Opera, Historia, Ufología; una combinación muy bien lograda que también formula cambios en la cultura y el lenguaje, una serie de eventos que ya ocurrieron y que el autor generosamente comparte en lo que el mismo denomina “una novela histórica sobre el futuro”. Absolutamente recomendada para los lectores que gustan de afrontar riesgos y abandonar la zona de confort. En su extensión de 500 páginas se incluye una cronología y un glosario que ayudan a los lectores y lectoras a comprender y maniobrar este periplo.   

 


miércoles, 5 de abril de 2023

Editotial 129: homenaje a Bruce Willis

 


Hombre perseguido por su yo más joven, Perforador de asteroides, viajero del tiempo, taxista y héroe inesperado en Nueva York del 2065, ladrón adicto a los cappuccino, espia retirado y detective androide; son solo algunas de las pieles que ha usado el actor, productor y músico estadounidense Walter Bruce Willis, mejor conocido como Bruce Willis: el temerario campeón de la ciencia ficción cinematográfica. 

 Nació el 19 de marzo de 1955 en Alemania Occidental. Sus padres son Marlene, una alemana nacida en Kassel y que trabajaba en un banco, y David Willis, un soldado estadounidense – es decir lo alemán se le quedo en el porte por que a los dos años viajan a Estados Unidos, a Nueva Jersey exactamente, donde se asentaría la familia. La niñez es una etapa que este actor no quiere rememorar, pero recuerda como vencio la tartamudez gracias al teatro escolar. Su debut en la ciencia ficción lo llevaría a ser parte de la nueva etapa de Twilight Zone – La Dimensión Desconocida – en un episodio titulado “Shatterday”, el primer episodio emitido el 17 de septiembre de 1985, basado en un cuento del escritor Harlan Ellison. La premisa nos presenta a Peter Jay Novins, un hombre común que esta en un bar tomándose la vida con calma. Decide tomar el teléfono y marcar un número, a mitad de marcación se da cuenta que esta llamando a su casa. Cuando contestan al parecer quien esta al otro lado es Peter Jay Norris, incluso tiene su misma voz. Peter esta invadido por la ansiedad y sale a buscar una cabina telefónica para marcar y comprobar lo que esta pasando. La sospecha es confirmada, alguien tomo su lugar – esta misma idea fue retomada por el grupo musical Kane en su canción Crystal Ball – Peter piensa en ir a su apartamento, pero el hombre del teléfono le advierte que es mejor que no lo haga, le dice también que mejorara su vida. 

 Sin duda alguna su gran salto seria la película Die Hard (John McTiernan,1989) – Duro de Matar o La Jungla de Cristal, o mejor, las flipantes aventuras de Bruno Willis en un edificio – basada en la novela “Nada es para siempre” del escritor Roderick Thorp en la cual el retirado detective del Departamento de Policía de Nueva York Joseph Leland está de visita en el cuartel general de 40 pisos de la Klaxon Oil Corporation en Los Ángeles en Nochebuena, donde su hija Stephanie Leland Gennaro trabaja. Mientras está esperando que la fiesta navideña de su hija termine, un grupo de terroristas alemanes de la era de la Guerra Fría se apodera del rascacielos. La pandilla es liderada por Anton "Little Tony" Gruber. Joe conoció a Gruber durante la Segunda Guerra Mundial, cuando Joe era un piloto de combate. Obviamente para la pantalla grande Leland se convirtió en John McClane, que ha venido a Nueva York para reunirse con su esposa que trabaja para una compañía japonesa que ha construido el moderno rascacielos Nakatomi Plaza, cuando es tomado por un grupo terrorista liderado por Hans Gruber, quien toma a todos los empleados como rehenes. 

 Si quieren saber más, avancen en su lectura y que el espíritu del oeste los acompañe en este periplo con mucho stylo (si no sabe googlelo por favor)

jueves, 9 de marzo de 2023

Editotial 128 / Supermercados, accidentes y nubes tóxicas: Ruido de Fondo (Don DeLillo, 1985)

 

Ilustracion María Jesús Contreras / 2022

Las ondas están por todas partes. La vibración recorre el espacio interior del radio transistor, del televisor de tubos catódicos, circunnavegando por las antenas de espina de pescado; tecnología ancestral de la era del neón y el synthpop. La máquina de escribir sigue el compás de la catástrofe neoliberal, la privatización y los créditos blandos; DeLillo esboza un mundo que abraza la inmortalidad y la trascendencia del consumismo, de la acumulación de bienes innecesarios, de la mitificación de figuras que marcaron el curso de la historia y mostraron la brecha que divide a quienes matan de quienes mueren. ¿DeLillo? ¿Por qué puse esa palabra? ¿Seria mas bien Delirio? No, no me equivoque ¿O si? Creo que el Evento Tóxico Suspendido altero mi estado de cordura.

Abro la despensa y encuentro el frasco naranja con una etiqueta tipeada a máquina, Dylar, ¿Qué hace esto aquí? Ya no recuerdo. Siento una enorme presión por la conferencia magistral sobre Hitler y su impacto en la industria cultural. Ahora imagino a Theodor Adorno revolcándose en su tumba, hasta pienso que le abran puesto jazz en su estancia en el nivel cuatro del viaje astral. La industrialización concibió el milagro de la reproductibilidad técnica, de masificar los objetos y las imágenes liberándolas del yugo del valor de culto, de la experiencia única. Ahora que lo pienso esto es una iluminación profana, la colisión de opuestos yuxtapuestos en el mismo espacio, una revelación que nadie percibe.

Don DeLillo, si, ya lo recuerdo. Alguien me recomendó una de sus novelas, Ruido de Fondo, White Noise, Ruido Blanco. Avanzo las primeras páginas y me detengo ante la granja, un espectáculo, una atracción turística que padece los síntomas de la obsolescencia percibida, su sentido se diluye entre los registros, las fotos, los videos, las estampas, las postales; ¿Cómo era antes de ser fotografiada? Ya no tiene aura, su esencia fue sustituida por su representación. Mientras escribo estas líneas una parte de mi muere, todos morimos un poco cada dia. Cuando dormimos Hypnos nos roba algo de tiempo, cuando enfermamos y mejoramos dejamos una parte de nosotros en ese proceso. Recuerdo eres y nostalgia serás.

Leo más páginas, avanzo ahora en una de esas camionetas balleneras en la que llevo los pesados lastres de mi vida familiar y las dejo en mi oficina. ¿Qué tiene Hitler que no tenga Elvis o Marylin? Todos ellos son enérgicas representaciones colectivas de sus ambiciones y expectativas. Ellos pisaron el acelerador a fondo, querían sentir el viento en sus caras, pero no calcularon el riesgo que daría como resultado el accidente, una consecuencia del acelerado progreso técnico. Nuestro único refugio es el supermercado, deambular con el carrito lleno de coloridas mercancías que nos generan esa sensación de libertad que nos prometió el hombre de la barba, ese mismo que abandono todo para sentar las bases del pensamiento posmoderno, el mismo que nunca ha sido correctamente interpretado, incluso podría llamarse el Malxismo, por que ha sido mal interpretado. Seguimos usando términos que han caducado como si fueran la novedad, lo único cierto es que no superamos la modernidad.  

“Se trata del lenguaje de las ondas y la radiación, o del modo en que los muertos se comunican con los vivos. Ese es el lugar en el que, independientemente de nuestra edad, aguardamos juntos frente a nuestros carritos cargados de mercancías bellamente coloreadas.” (Don DeLillo, 1985)

martes, 10 de enero de 2023

Cuando el lobo se convierte en presa: una mirada a Hunters (Dvid Weil, 2020)

 

“La venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena.”

Don Ramon

 Si hay una colectividad cuyos traumas han sido revisitados en diversos productos narrativos, esa es la judía. Ya sea desde los relatos bíblicos o desde la sobrexplotada segunda guerra mundial y los campos de exterminio; edificando una pila de arquetipos fácilmente reconocibles. Muestra de ello son los testimonios que reposan en viñetas celebres como MAUS de Art Spigelman, o en filmes como La Lista de Schindler de Steven Spielberg. El turno ahora es para HUNTERS (David Weil, 2020), serie de la plataforma Amazon Prime que esta por estrenar su segunda temporada, centrada en la “sed de justicia” de la comunidad judía persiguiendo a sus captores, integrantes del partido nazi, que han sido acogidos por el gobierno de Estados Unidos, con la famosa Operación Paperclip.   



La premisa toma un tropo ampliamente explorado en los comics: el equipo de talentos únicos que son dirigidos por un magnate que tiene todos los recursos para llevar a cabo un plan de venganza sistemática contra quienes hicieron daño a la humanidad – en este caso varios funcionarios de alto rango de los campos de exterminio. Así las cosas, las piezas han sido puestas en el tablero de juego, por un lado, esta Meyer Offerman (interpretado por Al Pacino), magnate judío que dirige a Los Cazadores, quien se involucra en la vida de Jonah Heidelbaum (encarnado por Logan Lerman, el recordado Percy Jackson), un amante de las historietas y la cultura geek, que atestigua como su abuela es asesinada por un misterioso hombre. La rabia y frustración de Jonah serán canalizadas por Offerman, reclutándolo en sus cazadores como el decodificador – sí, el talento de Jonah es la criptografía y resolver acertijos. Si bien la abuela lo protegió de todo ello, Jonah descubrirá que Meyer es más que la mente maestra, hace parte de su pasado familiar.

Junto a Pacino y Lerman se encuentran Josh Rannor (Lonny Flash- el actor), Kate Mulvany (La letal hermana Harriet), Tiffany Bone (la idealista Roxy Jones), Louis Ozawa (Joe Mizushima – el artista marcial), Karol Kane (Mindy Markowitz) y Saul Rubinek (Murray Markovitz); el bando judio. Juntos se enfrentarán a la bella actriz sueca Lena Olin (La Coronel), Dylan Baker (Biff Simpson) y demás oficiales nazis, entre ellos al que han denominado El Lobo; quienes traman una conspiración para instaurar el Cuarto Reich en tierras estadounidenses, especificamente en la Nueva York del año 1977, un entramado urbano en el que se cruzan las panteras negras, el déficit económico y los icónicos rincones que alguna vez recorrió Travis Baker en Taxi Driver.  

En lo que respecta al diseño de producción y la ambientación setentera es genial, se toman ciertas licencias en recrear las etapas de los años cuarenta y los campos de concentración, pero el resto es visualmente genial. El desarrollo de la serie tiene buenos detonantes, pero algunos no logran cuadrar del todo y en ocasiones surgen demasiados Deux ex Machina que no se resuelven satisfactoriamente, incluso el agenciamiento de los personajes se siente algo impostado, sobre todo en Jonah. Si bien se toman algunos acontecimientos reales como el corte del suministro eléctrico del 13 de Julio y las políticas arancelarias del gobierno Carter, hay muchos otros que han sido ficcionados tomando como herramienta la ucronía, la alteración de ciertos acontecimientos y personajes históricos para desarrollar una historia alterna donde Adolf Hitler sigue vivo en tierras argentinas. 

La venganza, mas que un plato que se sirva frio, se decanta en una reflexión sobre la moral humana, donde no se trata de ser el bueno o el malo, se trata de comprender los efectos de cada acción que más allá de dar redención a quien la ejecuta, se convierte en un impulso que se transforma en instinto asesino que a la final solo deja mas heridas que no cicatrizan del todo. Tiene momentos interesantes, pero habrá que esperar que nos ofrece la segunda temporada.

Como dato adicional esta serie conto con Jordan Peele (si, el mismo de Get Out, Us y Nope) como productor ejecutivo. 

martes, 20 de diciembre de 2022

NOIR TONIC CON SOL EN LAS ROCAS

 

Quien pensaría que un noruego ex corredor de bolsa y líder guitarrista de la banda Di Derre (ganadora del prestigioso premio Gammleng en 1996), Jo Nesbo, se convertiría en un renombrado autor de novela negra a nivel mundial. Nacido el 29 de marzo de 1960, en Oslo, estudio Economía y Administración de Empresas, trabajo un tiempo como corredor de bolsa y a finales de los años 90 se entrego a la escritura. En 1997 se publica la primera entrega de la serie sobre el detective Harry Hole, titulada El Murciélago (Flaggermusmannen), el primer caso que lo llevara a las soleadas playas de Australia y a Queensland, un paraíso para los que buscan diversión alucinógena. El mismo Nesbo cuenta que la historia se le ocurrió en un vuelo que tomo a Australia, tomándole cinco semanas para su redacción. La serie en total tiene doce entregas que han sido editadas por el sello Peguin-Ramdon House en la colección Roja y Negra. Por lo pronto hablemos de este primer coctel narrativo.

Todo comienza con Inger Holter, una chica proveniente de Noruega que buscando una nueva vida decide viajar a Australia y vivir como una hippie, pero en dicha búsqueda ha sido asesinada en Queensland, un distrito donde todo es permitido. Los padres de la victima han solicitado que el detective Harry Hole, proveniente de Oslo, investigue la situación en colaboración con las autoridades australianas. Así las cosas, Harry viaja a Sídney donde será recibido por Andrew Kensington, un nativo que será su guía en el país afortunado. En las primeras páginas conocemos un Harry centrado en su objetivo, poco hablador y muy distante del licor, pero, a medida que el caso se va complejizando vamos conociendo otros matices que Harry Holy – así lo llaman los australianos – que nos harán descubrir su lado vulnerable, que se revela con Brigitta Enquist - una camarera pelirroja sueca – que servirá de confidente y de motivación para encontrar al asesino. Lo interesante es que al seguir las pistas Harry se topara con callejones sin salida, que en ciertos momentos parece que llega a la resolución, pero solo queda en una completa incertidumbre. Eso es lo fascinante de esta novela que la diferencia del noir habitual, los giros están muy bien plantados para sorprender al lector, aunque en ocasiones Nesbo nos desorienta con ciertas situaciones que desvían al lector, pero que al final logra dar un cierre muy truculento pero interesante.

Al indagar un poco más por el personaje de Harry Hole parece la encarnación de Kurt Wallander, personaje creado por el novelista sueco Henning Mankell (1948-2015), inspector de policía en la pequeña localidad de Ystad, al sur de Suecia. Sin duda ambos son la encarnación del estereotipo iniciado por Sam Spade y Philip Marlowe, pero con algunos toques que lo hacen sutilmente diferente y divertido, con un trasfondo que lo atormenta y los problemas con el alcohol; índices que Nesbo dosifica en varias conversaciones descritas en las 347 páginas de extensión. En términos de edición, la historia se organiza en tres partes compuestas por capítulos cortos, lo que ayuda a sentir que se avanza en su lectura, lo que también le permite hacer una suerte de “donde esta la bolita” en el que participamos como lectores y lectoras, aumentando así su amena experiencia. Recomiendo esta novela sobre todo por que Nesbo hace alarde de un conocimiento del genero y da ciertos guiños que llevan este tipo de relato a un nuevo nivel. Síganle la pista.

miércoles, 14 de diciembre de 2022

INJECTION 1 / Warren Ellis y Declan Shalvey / Image Comics 2015

 

“La lenta cancelación del futuro ha venido acompañada de una deflación de expectativas”

Mark Fisher / Realismo Capitalista



¿Qué nos depara el futuro, cuando no hay mas expectativa que la incertidumbre? Esta pregunta obsesiona al Ministerio del Tiempo y la Medida, institución que decide financiar un proyecto de investigación que reunirá a cinco personas con unos talentos particulares para encontrar una manera de seguir proyectando el futuro. La iniciativa es bautizada como Unidad de Contaminación Cruzada Cultural o UCCC. Esta unidad está compuesta por la Doctora Maria Killbride (alguien que ha visto más de la cuenta), el “estratega” Simeon Winters (un agente del MI6), Brigid Roth – un trasunto de Lisbeth Salander (la chica del Dragon Tatuado) – Vivek Headland, una suerte de Sherlock Holmes y Robin Morrell, parapsicólogo británico descendiente de un linaje de magos blancos (chamanes).  Esta unidad tendrá la compleja tarea de encontrar la manera de poder activar en la gente la visión del futuro, sin embargo, lo que comenzó como una buena intención terminara por amenazar el presente.

Ellis despliega su talento narrativo en esta magnífica serie que cuenta con 15 entregas recopiladas en 3 tomos, publicadas entre 2015 a 2017. En el primer tomo se nos presenta Maria Killbride, quien ahora esta internada en una institución psiquiátrica llamada Sawlung, una antigua palabra sajona que significa “renunciar al alma”, ella esta recluida por que no quiere volver a tener contacto con lo que su equipo creo con la “Inyección”. A lo largo de las páginas Ellis dosifica los índices adecuadamente durante los primeros cinco números logrando captar al lector quien necesita ir avanzando para saber más de la inyección y sus consecuencias.  Se puede decir que la unidad creo un algoritmo capaz de abrir portales que permiten invocar elementales que habitan el plano inmaterial y darles la energía suficiente para que tomen el control de la realidad, sin duda una premisa muy New Weird, un perfecto coctel de arquetipos culturales pop que van desde Bernard Quatermass, Sherlock Holmes, Doctor Who, James Bond y Carnacki; algo muy Ellis, por cierto.

En esta primera entrega conoceremos a los integrantes de la Unidad y como el Ministerio del Tiempo y la Medida intenta reclutarlos de nuevo para que erradiquen las amenazas que ellos mismos han creado. Sin duda Ellis también aborda aquí toda una aplicación del aceleracionismo, una corriente filosófica que augura el colapso del sistema económico neoliberal y traza una línea de posibilidad después de esta crisis. Entre sus principales seguidores esta Nick Land, Mark Fisher, Nick Snikcek, Alex Williams, Sadie Plant; quienes también crearon La Unidad de Investigación de Cultura Cibernética o CCRU – creo que no es coincidencia con la Unidad creada por Ellis en el comic – un grupo interdisciplinario que combino la ficción especulativa de J. G. Ballard, William Gibson con música rave, investigaciones ocultistas, xenomorfos y filosofía post estructuralista. No es casualidad tampoco que los comics y artículos de Ellis estén siendo incorporados en corpus de investigación académica, un verdadero creador Avant-Garde que ha visto en las viñetas una manera de proyectar los sigilos mágicos que operan como un dispositivo para despertar a quienes lo leen y retirar el velo que oculta la verdadera realidad. Muy recomendada para los seguidores y seguidoras de Warren Ellis y para quienes buscan algo gratamente entretenido y reflexivo.

Aca un buen complemento, una reseña del canal Sillon y Pipas

domingo, 11 de diciembre de 2022

Hot Skull (Sikat Kafa / Craneo Febril) Una pandemia provocada por el lenguaje

 

Desde que el literato ruso Yevgueni Zamiatin redactara Nosotros (1918) la distopia habita nuestro imaginario colectivo. Una visión remanente vuelve cada cierto tiempo alimentada por visiones cargadas de pesimismo sobre la cada vez aterradora idea de futuro que nos han ofrecido las novelas, series y películas, en especial las producidas en la gran maquina de sueños Hollywood. Zamiatin introducía en la literatura una extrapolación de lo que ocurría en la Rusia del régimen de Stalin: una sociedad colectivizada en la que la diferencia estaba condenada y solo se pensaba en servir al régimen. Otros ejemplos de distopias totalitarias nos llevan a Mundo Feliz (Brave New World) de Aldoux Huxley, 1984 de George Orwell y Farenheit 451 de Ray Bradbury. Con el paso del tiempo se han sumado otras visiones como El Cuento de la Criada de Margaret Atwodd y las sagas Maze Runner y Divergente, distopias juveniles que beben algo del clásico de Stephen King – con su alter ego Richard Bachman – La Larga Marcha. Todas estas obras nos hablan de regímenes totalitarios que controlan las acciones de sus integrantes mediante técnicas de sugestión y mandamientos que de no ser obedecidos obligaran a sus dirigentes a tomar acciones drásticas para evitar un levantamiento social. A todo esto ¿Cómo seria una distopia que incluyera una pandemia? ¿realmente quien tomaría el control de la situación? ¿pensarían en buscar la cura o en seguir buscando formas de controlar a la población? La serie Sikat Kafa (2021) (Hot Skull o Cráneo Febril en Latinoamérica) estrenada recientemente en la plataforma Netflix, es una apuesta narrativa que adapta la novela homónima escrita por el novelista turco Afşin Kum (1972-), publicada en 2016.

¿De que va la serie? El escenario nos lleva a un mundo donde se desato una pandemia que afecta a la mente, un síndrome que han bautizado como “La Divagación”, una enfermedad que se transmite por el habla y las palabras, quien se expone a ella pierde la capacidad de sintaxis y semántica balbuceando frases carentes de sentido alguno; en vez de usar alcohol o tapabocas la gente debe usar audífonos de seguridad industrial para evitar escuchar a los infectados. En ese entorno conoceremos a Murat Siyavus, un exlingüista que al parecer tiene la capacidad de tolerar la divagación convirtiéndose en el objeto de deseo de una organización privada SMK (Salgina Mücadele Kurumu / Agencia de Control de Epidemias) quienes están “buscando” una cura y con esa falsa promesa se han hecho al control de la ciudad de Estambul, por otro lado, también está un grupo de resistencia Mas Uno, que ven en Murat la respuesta para acabar con el régimen de la SMK. En los primeros episodios vemos como Murat debe dejar su zona segura y atender el llamado a la aventura para encontrar al científico Osgür, quien al parecer había fallecido en un incendio provocado a su laboratorio cuando estaba encargado del Proyecto X, una iniciativa para encontrar la cura a la divagación. Murat conocerá a Shule, una aguerrida chica que pertenece a Mas Uno, que busca la manera de desenmascarar a la SMK y regresar a la normalidad. En el camino se irán sumando otros personajes como Antón, jefe de la fuerza de seguridad de SMK que al enterarse de la existencia de Murat también lo busca para hallar la cura y volver con su esposa e hijo, ambos infectados con la divagación y encerrados en una zona de cuarentena. Todos ellos estarán en la mira de Fazil, director de la SMK, una persona con un férreo interés en mantener el poder a como de lugar.  

Sin duda una propuesta muy interesante y bien construida narrativamente, dosificando los indicios narrativos que van completando el rompecabezas y con varios giros inesperados que hacen que se deba poner toda la atención a cada episodio. Recomendado de la semana.


viernes, 9 de diciembre de 2022

Black Panther: Wakanda por Siempre / una fragmentación del futuro en aras de la la tecnodiversidad

 


El cine de superhéroes parece agotar sus últimos cartuchos. Si bien lo que logro el MCU con sus primeras entregas despertó el entusiasmo de los seguidores y atrajo a los incautos que no leían comics, la mayoría ya esta llegando al punto de fatiga excesiva, ya no quieren seguir viendo más producciones donde prevalece la pirotecnia y la acción sobre lo que debería ser una buena historia. Hace pocos días fui a ver Black Panther: Wakanda por siempre, gracias a la cordial invitación de un buen amigo a la función de preestreno. El agotamiento de la jornada me ponía a prueba frente a una película de tres horas, la idea era no quedarme dormido y ver que tanto me mantenía activo. Al finalizar la película y ver la habitual escena poscréditos, comenzó el lento proceso de decantarla, lo que me llevo a dos lecturas: la narrativa y la ritual-cultural.



A primera vista la historia nos lleva, desde el descubrimiento del vibranio fuera de Wakanda, a una confrontación entre dos grandes culturas en modo supervivencia. Por un lado, Wakanda, que busca proteger su mayor recurso de la intervención extranjera, y Talukan, una nación que tuvo que huir de la superficie y edificar su sociedad en el fondo marino. Toda la comunidad de Wakanda lamenta la repentina partida de su rey, la pantera negra, pero eso no los deja mostrarse vulnerables, fortaleciendo sus defensas y intentando buscar la manera de recrear la Hierba Corazón e invocar de nuevo el poder de la pantera negra. La princesa Shuri busca exhaustivamente la manera de conseguir la flor, una distracción para no pensar en su hermano, y su madre, la reina Ramonda, intenta acercarla, pero no contaban con la sorpresiva visita de Namor, regente de Talukan, quien les ha traído una advertencia. El resto de la película nos va llevando a un clímax donde se busca consumar la venganza, pero, parafraseando a Don Ramon, la venganza solo intoxica el alma y no traería mas que una larga guerra. En este punto se podría decir que abusaron del CGI, que las armaduras, que lo uno y lo otro, pero eso es solo la mirada desde la narrativa.

La otra mirada esta relacionada con la conexión ritual de cada cultura. Por un lado, en Wakanda la repentina partida del Rey T`Challa se festeja, los habitantes entienden la muerte como una etapa que llevara a su líder al plano astral y por ende la celebran con sus mejores prendas y bailes. Por otro lado, el pueblo de Talukan ha tenido que huir de sus tierras por la amenaza de la enfermedad traída por los conquistadores españoles hacia el reino de las profundidades. La tierra y el agua. El poderoso reino de la pantera y el majestuoso reino de la serpiente emplumada, deidades que deben honrar a sus ancestros y proteger a toda costa su legado. Aquí es donde viene realmente lo interesante, cada nación ha construido su cultura desde un desarrollo tecnológico que desafía lo que el filosofo chino Yuk Hui denomina “el universalismo tecnológico”, un paradigma que excluye cualquier avance técnico o tecnológico entendido fuera del marco científico y racional. Esto lleva a Yuk Hui a desarrollar una categoría de análisis que le permita examinar la tecnodiversidad desde lo que él llama “cosmotécnica”: la unificación del cosmos y lo moral por medio de actividades técnicas, pertenezcan estas al ámbito de los oficios o del arte[1].



Sin duda estamos viendo una puesta en escena del afrofuturismo – una estética literaria que combina elementos de la ciencia ficción, la historia alterna, la fantasía y el realismo mágico / ciberchamanismo – por un lado, y por el otro lado estamos viendo una suerte de historia alterna que inserta una particular modificación histórica mediante el recurso de una visión otorgada a uno de los chamanes que permitió la supervivencia y el desarrollo de la cultura de Talukan. Cada cultura ha sido vista por las potencias y esto pone en riesgo su atesorada privacidad; el saber que existen pueblos que puedan superar su capacidad de acción crea un escenario de guerra preventiva, sin embargo, Wakanda y Talukan afrontan una rivalidad que va mas ligada con el instinto primitivo de mostrar la superioridad de cada uno, un tropo que parece mas conectado al pensamiento estadounidense y no tanto de estos pueblos ancestrales. Así las cosas, volviendo al punto, lo mas interesante es la presencia de los elementales y la conexión que logra cada cultura con la naturaleza, conexión que occidente ha perdido al privilegiar el discurso científico sobre la cosmovisión ancestral. En cada uno de los rituales funerarios, en los rituales de paso y en las maneras como cada regente lleva la cotidianidad; hace que la película tome un giro más bien etnográfico: somos testigos privilegiados de las costumbres, creencias y rituales de dos pueblos que han sido exotizados y excluidos del universalismo tecnológico comentado previamente.

En conclusión, Black Panther: Wakanda por Siempre es, ante todo, un homenaje a Chadwick Boseman y su repentina partida, pero también es un documento que permite explorar otras formas de abordar el legado de los pueblos ancestrales desde las herramientas de la ficción y como estas extrapolaciones nos pueden llevar a desarrollar otras estéticas y relatos que nos saquen de la burbuja superheroica que, en su afán de perpetuarse, se va fatigando cada vez más.  



[1] Hui, Yuk. Fragmentar el futuro: ensayos sobre tecnodiversidad. Ed Caja Negra, Buenos Aires 2021

lunes, 5 de diciembre de 2022

Las historias que no fueron / Conferencista: Carlos Arturo Serrano

 


El pasado sábado 3 de diciembre se llevo a cabo el último encuentro del grupo Cienciaficcionarios, comunidad de amantes de la ciencia ficción enfocada en la discusión e intercambio de conocimiento sobre novelas, cuentos, autores y autoras y temáticas que abarca este fascinante genero literario. El tema elegido para este cierre fue ucronía, un subgénero de la ficción especulativa que obedece a una de las preguntas primordiales que ha impulsado a los autores y autoras de la ciencia ficción: ¿Qué pasaría si…? Donde el núcleo temático es la historia y como un cambio en algún acontecimiento desencadena un efecto colateral que despliega una nueva línea histórica. El conferencista, Carlos Arturo Serrano, ha investigado de cerca este subgénero, incluso recientemente publico la novela To Climates Unknown: An alternate history of a world without America (2021) en la cual se aborda

¿Ucronía o historia alterna o fantahistoria? Género literario y subgénero de la ciencia ficción, eso si consideramos a la historia como una ciencia. La ucronía sigue el mismo patrón de la utopía, si la utopía es el lugar que no existe, la ucronía es el tiempo que no existe. La historia contra fáctica es la etiqueta que usan los historiadores académicos, incluso los pueden mirar rayado por eso. Teniendo claro esto, podemos diferenciarla de la teoría alternativa (history channel), historia secreta (Forest Gump), retro futurismo, revisionismo, estudios subalternos (narrar la historia desde las voces silenciadas). La historia alterna comienza con el punto de divergencia – el punto jonbarr – el evento que es cambiado para desarrollar una línea histórica divergente. La recomendación siempre será usar solo un punto de divergencia. Entre los escenarios posibles esta el mundo cambiado, el presente cambiado, mientras el punto de divergencia sea anterior al momento de escritura ya se considera historia alterna. Es importante rechazar el determinismo histórico, lo que permite crear una condición de posibilidad, no hay destino, incluso esto ya es una postura política.  

Serrano menciona al escritor Vargas Llosa, quien tiene por tesis que toda ficción es una rebelión contra la realidad, toda ficción cambia un detalle, incluso cuando se crea un personaje, pero muchas veces se piensa en cambiar solo determinados eventos que parecen importantes. Entre los primeros juegos con la historia alterna se cita al historiador Heródoto, quien no escribió el argumento, pero lanzo la pregunta que da pie a un ejercicio de historia alterna: ¿Y si los griegos hubieran perdido Salamina? Tito Livio, otro historiador, hace el ejercicio desde la pregunta ¿Y si Alejandro hubiera marchado contra Roma? Ambos ejemplos serian historia contra fáctica.  El primer ejemplo concreto de ucronía seria Tirant lo Blanc de Joanot Martorell, redactado en 1490 d.C. El relato nos presenta la idea de un caballero catalán que marcha a Constantinopla para salvarla de los turcos, evitando así la invasión otomana, manteniendo la existencia del imperio bizantino. A este tipo de historia se le conoce como “fantasía del desquite”.


Mark Twain nos brinda un ejemplo de ucronía en la novela Un Yanqui en la corte del Rey Arturo (1899) que no fue concebida como tal, pero al aplicar la definicion cabe como tal en el subgénero. Otro caso curioso es la novela Hossana (1933) del escritor Bernard Newman, en la cual se explora la pregunta ¿Y si Jesús hubiera hecho la guerra contra roma? Todo lo anterior cabe también en lo que podríamos denominar “juegos de simulación de guerra”, lo que lleva a hablar del termino Kriegsspiel, que lo podemos entender desde sus descendientes directos: los juegos de rol y los juegos de estrategia.  El oficial subalterno Georg von Reisswitz fue el encargado de modificar el primer modelo y desarrollar una manera de aplicar las tácticas bélicas para que el ejército prusiano hiciera una planeación de la contienda más afectiva al usar un tablero y unas fichas que representaban las unidades con las que contaban para la batalla, por lo que fue bautizada como Kriegsspiel o Juego de Guerra, que justamente lleva a los comandantes a formular preguntas como ¿y si atacamos en este flanco? ¿y si usamos la infantería de esta forma? Lo que permite crear estrategias ante las diversas circunstancias que pueda tener el encuentro. Esto genera dos tendencias culturales: calabozos y dragones y la ficción militar, esta ultima parte del sesgo que determina que el desarrollo humano se centra en las guerras.

Las dos grandes tendencias (obsesiones) que son mas populares son ¿y si los nazis ganan la segunda guerra mundial? Y la otra ¿Y si el sur gana la guerra de secesión estadounidense? Lo que ha derivado en muchísimas novelas que son ampliamente conocidas, entre estas están: Fatherland (Thomas Harris), The Man in the High Castle (Philip K. Dick), The Iron Dream (Norman Spinrad). Por ende, el expositor nos lleva mas bien a expandir los ejemplos y también entender las convenciones del género: escenario murciélagos alienígenas, escenario efecto mariposa, institución que regula el flujo de la línea de tiempo y escenario isla en el mar del tiempo. Los invito a observar atentamente esta charla y tomen nota de los ejemplos que nos brinda Carlos Arturo.

viernes, 2 de diciembre de 2022

Tinta (2011) de Fernando Trías de Bes

 

Un libro no solo es un objeto, un artilugio, es un dispositivo que acelera el intercambio de información y que sobrevive a los cambios de paradigma de la tecnología. Cada hoja contiene no solo palabras, contiene tinta, con esa idea conoceremos al primer protagonista: el librero Johan Walbach, el regente de una librería de préstamo en Maguncia, Alemania. Por si acaso estamos en el año 1900, así es, el comienzo del siglo XX. Antes de proseguir debo hacer mención de una nota particular: “cada mes de junio, en Maguncia (Alemania) se celebra la fiesta de San Juan. El momento culminante de los festejos tiene lugar el 21 de junio con el bautizo de los nuevos impresores. En plena Ludwigstrasse, juran lealtad a su profesión, y son bautizados, sumergiéndose por completo en una gran cuba de agua del Rin.”

Fernando Trías de Bes
Regresando a Johan Wallbach, su pasión por los libros lo lleva a ser librero de préstamo acumulando muchos títulos, autores, tramas, palabras; a la final ha acumulado galones de tinta en los cuales tratara de hallar “el motivo de la sinrazón” ¿Qué lo llevo a tan obsesiva búsqueda? La infidelidad. Se ha enterado que su esposa, Alice Thiel, ha tenido varios encuentros sexuales con un misterioso hombre en el Hotel Schwarzkopf (si, como la marca del laboratorio de champú) y al intentar el descabellado acto de asesinar al amante, ella lo detiene con un deseo: “debes encontrar el motivo de la sinrazón”. Un detonante que llevara a Walbach a cruzar camino con un matemático, Sebastian von der Becke, un catedrático que también busca el motivo de la sinrazón.

Wallbach y von der Becke se lanzan juntos a buscar el motivo. El matemático ofrecerá la formula, el algoritmo de búsqueda, y el librero cederá todos sus libros con tal de hallar la respuesta a su enigma. También conocerán al impresor Patrik Gensfleisch, descendiente del linaje de impresores que comenzó con Johannes, si, el que conocemos como Gutenberg, quien ha esperado el encargo que le permita encontrar la respuesta a la sinrazón. En el camino también encontraran a un corrector de estilo, Guido Bressler, quien ha dejado la escritura para corregir solo la forma y que de algún modo intenta en ello indagar por la respuesta a la sinrazón que tanto lo embarga. El camino culminara con el editor Eusebius Hofman, quien tiene una extraña costumbre de tomar páginas de libros vírgenes, recién impresos, y frotar paginas en su cuerpo para sentir como la tinta se desprende y llega a los poros de su piel.    

Esta novela es un hermoso homenaje al libro, a toda esa cadena de producción que lo lleva del concepto a la materialidad, evocando ese espíritu que marco la Galaxia Gutenberg que tanto señalaba Marshall McLuhan. En sus paginas recorremos esa Maguncia de principios de siglo XX donde el principal renglón de producción son los libros. Las galeradas, los tipos móviles, la tinta, las palabras y todo ese circuito que convergen en este bello objeto: el editor, el impresor, el corrector, el autor y claro el librero. Si la logran ver en alguna librería de segunda mano, déjense llevar, adquiérala y sin mayor perjuicio sumérjase en este estanque de tinta. Absolutamente recomendada. Agradezco como siempre al gran Alejandro Torres, librero de Arbol de Tinta, quien me paso esta novela con un compromiso: “me tienes que decir de que trata, la leí hace mucho y no recuerdo por que me pareció tan fascinante.”

viernes, 25 de noviembre de 2022

1899: un inesperado viaje al inconsciente y sus sombras

 


Un barco, un niño, una pirámide y una llave; indicios de lo que parece un relato de horror gótico donde la protagonista, si la protagonista, deberá sobreponerse a su condición de mujer soltera y graduada en medicina ante las pautas sociales de un siglo a punto de finalizar. Bienvenidos al Kerberos, un moderno transatlántico con destino a Nueva York. Sales de tu camarote, luego de escuchar una voz que te dice “despierta”, vas al gran salón para conocer a Moura Franklin, la protagonista, y el resto de la tripulación, de repente notas algo perturbador: todos levantan su taza de té y beben al mismo tiempo un sorbo, eso no es normal. Pronto notas también la presencia de un signo recurrente: triángulos en todas partes, incluso en los aretes de una de las pasajeras ¿en que nos hemos metido? ¿Cómo llegamos al barco? ¿Esto es real o es producto de un elaborado acto de ilusionismo?

De los creadores de Dark (2018-2021) Baran bo Odar y Jantje Friese, llega una historia que explora los límites de la percepción sobre la realidad y los clásicos tropos propios de los relatos de alta mar; sumergiéndonos en un relato coral en el que un grupo de inmigrantes europeos estarán a punto de experimentar sus miedos acompañados de los espectadores, que a cada paso del reloj comienzan a preguntarse ¿Por qué estar en este barco? ¿Qué dejaron atrás? ¿Qué les deparara el futuro, si es que lo hay?

Como es habitúa en esta pareja, la producción es impecable. La dirección de fotografía, a cargo de Nikolaus Summerer es absolutamente magistral al igual qye la calidad de los efectos que te permiten hacer una inmersión competa en cada episodio. Con ocho entregas, los espectadores irán descubriendo, gracias a los dosificados índices narrativos que va dejando el guion, que cada personaje es perseguido por una culpa que hace parte de lo que parece su transfundo. Entre este selecto grupo de tripulantes encontramos a un polizón que parece haber estado en la guerra de trincheras, una pareja de luna de miel que mas bien parecen forzados a llevarla, una meretriz que acoge a dos mujeres orientales bajo su protección, una pareja de hermanos provenientes de España, un polaco que quiere llegar a Nueva York y El capitán que ha perdido a su familia en un incendio, sin olvidar a Moura.

Sin adelantar mucho de lo que podría suceder, el relato esta pensado para desafiar la atención misma de los espectadores con un acertado manejo de indicios falsos que generan situaciones que no ves venir, lo que ayuda notoriamente a generar una alta expectativa por la resolución final. Sin duda esto amerita una continuación, sobre todo por que las historias de cada inmigrante quedan en un gancho narrativo que no queda concluido del todo. Sin duda en la construcción de la historia se ven claras referencias a Philip K. Dick y novelas como Tiempo Desarticulado y Ojo en el Cielo; del mismo modo que la notoria referencia de la alegoría de la caverna de Platón. Los gadgets incluso tienen una elaborada referencia al steampunk y se integran perfectamente en el relato. Otro aspecto para destacar es, por supuesto, la música; al final de cada episodio suena una canción que esta relacionada con los acontecimientos del episodio, entre las bandas están Jefferson Airplane, Deep Purple, Echo and the Bunnymen, Jimmy Hendrix y el incomparable David Bowie. Sin duda una serie muy recomendada para los amantes de los acertijos y los desafíos narrativos, por mi parte me gusto bastante y estoy a la expectativa de una segunda temporada.

Spider-Man: Brand New Day: el héroe que no puede soltar el pasado

  Peter Parker regresa a la gran pantalla. Lo hace con ese aire lastimero y trágico propio de un héroe griego, dispuesto una vez más a despe...