miércoles, 10 de marzo de 2021

Reseña de Diez Días / Juan Ramón Vera (2020)


Un periodo de diez días es suficiente para producir un gran cambio. Eso lo supo el periodista John Reed al momento de cubrir la revolución bolchevique, en su famoso libro Diez días que estremecieron al mundo (1919). Ese mismo lapso de tiempo ayudo a nuestro escritor invitado Juan Ramón Vera, oriundo de El Espinal-Tolima, a generar una reflexión sobre el papel de la ciencia en el conflicto armado y hasta qué punto demostrar los matices de la naturaleza humana. Agradezco la amabilidad de Juan Ramón al enviarme esta novela Diez Días (2020), para hacer una merecida lectura y hacerle una reseña.

Desde la primera línea el lector o la lectora inician siendo parte del despertar de un ser, apenas abren los ojos notan que están en medio de una operación militar en lo que parece una base de operaciones científicas. Hombres de batas blancas y trajes camuflados se lanzan arengas y reclamos frente a quien cometió el error y quien lo debe tapar. Con el paso de las paginas este ser decide llamarse WAR, la primera palabra que escucha cuando pasa el aturdimiento.

La historia se divide en el proceso de WAR para ser consciente de si mismo y las líneas de otros protagonistas, como la de Francisca Campos, quien se ha jubilado tras haber servido al imperio japones en diversas misiones secretas. También esta la de Roberto, un experto en informática a quien lo reconocen como un buen reparador de computadoras. Y finalmente Santiago que hace parte del programa de desarrollo científico-militar, cuya iniciativa se centra en crear un ejercito de hombres clonados. Un ligero cambio en la rutina de Francisca desencadena una serie de acontecimientos que llevara a conectarse con Roberto y Santiago, y claro, con WAR, que día a día construye sentido sobre su rol y el conflicto.

Es una historia que comienza de manera paulatina, como si despertáramos de un letargo y cada uno de nuestros sentidos se va incorporando. Primero la visión borrosa, luego los sonidos confusos y la sensación de no habitar eso que llamamos cuerpo. Pero luego va tomando un ritmo trepidante y de cierta forma me recordó a esas historias de los años ochenta, en especial depredador, Comando y también Soldado Universal; todas ellas unidas por una aspiración del programa armamentista del primer mundo y su afán de tener la fuerza de ataque superior, que le den la ventaja en cada guerra para defender el mundo libre. Esta muy bien contada y cada detalle esta milimétricamente calculado, indicios que se van engranando para generar la inmersión en la obra.

Sin duda una novela muy recomendada, además que es la resultante de un proceso de auto publicación y esto la hace aun mas interesante como propuesta.

martes, 2 de marzo de 2021

EDITOTIAL 110: EL PROYECTO P.A.P.I Y4-NK1

 

El dispositivo Mixtape Playero 38, el artilugio que permitio el exito de la operacion P.A.P.I

Corría el año 1975. Tras las investigaciones internas a las que fue sometida la CIA por cuenta del proyecto MK-ULTRA, el gobierno desistió de la idea de controlar e influenciar la mente humana mediante una dosis controlada de sonido y alucinógenos. El incidente con la banda Gratefull Dead dejo mucho que pensar frente al éxito de esta iniciativa. Para esos momentos la agenda de asuntos externos estaba atareada con el avance de la influencia comunista en los países de América Latina, Nixon intervino sobre los fondos de Chile y auspicio el golpe militar dado por Pinochet, destrozando el sueño de la Unidad Popular y la nacionalización de la industria. Igualmente, en Argentina donde el control estaba bajo la Junta Militar.

El agente Donald Torrents, adscrito a la división de investigaciones sonoras de la CIA, es enviado a Puerto Rico para contactar a diferentes productores musicales. Torrents, un protegido de George Bush hijo, había propuesto al comité un plan para aumentar los índices de natalidad en adolescentes, lo que llevaría a la sobrepoblación en los sectores mas vulnerables y generar dividendos per cápita al conglomerado MSR, una empresa dedicada a la explotación de la miseria mediática. Siguiendo la pista sobre la música Reggae y su apropiación cultural en los países de habla hispana, Torrents hizo algunos contactos en Panamá y luego en Puerto Rico. Alli conocería a Papa Johnny, un productor musical que hacia mezclas de contrabando para las reuniones clandestinas. El interés de Torrents en estas mezclas estaba en el uso de las frecuencias sonoras y como estas afectaban el comportamiento hormonal, a tal punto que provocaba una excitación inmediata en quienes las escuchaban.



Papa Johnny accedió a trabajar con Torrents en las pistas sonoras, pero pasarían muchos años antes de lograr la combinación sonora perfecta. En la década de 1990 en Puerto Rico la influencia del reggae y el dancehall, sumando la llegada del hip hop, sirvió de escenario para las primeras pruebas de las mezclas de Papa Johnny. Los jóvenes conocían a esto como underground o melaza y las letras abordaban temas relacionados con la droga, amistad y sexo. Esta fusión tuvo un rotundo éxito en la isla, además del lenguaje explicito, entonces los reportes llegaron a manos de Torrents quien sin dudarlo autorizo la operación P.A.P.I (Proyecto de Aumento Poblacional Indiscriminado) y el uso del dispositivo Mixtape Playero 38, una cinta que incluía las primeras canciones que ya habían provocado efectos en algunas parejas de adolescentes.  

Torrents hizo contacto con el reconocido Dj Negro, propietario del Club Nocturno The Noise, quien entre 1992 y 1993 realizo un concurso de canto con instrumentales compuestos por Papa Johnny: Poppo Nam Jam Riddim, Dis Yiar Riddim y el Ahí Par Favar Riddim. Uno de los ganadores tenia el mote de Papi Y4NK1, su registro vocal incrementaba los efectos hormonales en las jóvenes bailarinas, fue en ese instante en el que Torrents encontró la pieza faltante para el éxito de la operación. Para incluir estas producciones musicales en el catalogo musical, debían darle un nombre distintivo, una palabra que fuera fácil de instalar en las mentes adolescentes de aquel entonces, por lo que optaron por un ingenioso acrónimo que reunía las palabras reggae y maratón: reguetón. La agencia acordó que el merito fuese dado a Papi Y4NK1 y Dj Playero, acuñándolo en el Mixtape Playero 36.

Para la década del 2000 el Mixtape Playero 38 fue replicado y enviado a varios países de América Latina, junto con un estricto protocolo de uso para activar la programación neurolingüística de forma correcta y así instalar el gusto por el reguetón, un inception de bajo costo y éxito inmediato. Los rápidos y efectivos resultados le dieron a Torrents la medalla del congreso y la máxima condecoración de la agencia. Por otro lado, Papi Y4NK1 decidió retirarse y dejar a cargo a una replica suya: Daddy Yankee, el parecido físico y el timbre de voz pasaron inadvertidos entre sus seguidores, lo que le permitió a Papi irse de la isla y radicarse en Filipinas para dedicarse por completo a su empresa de seguridad digital Y4 Security. El resto del informe lo conocerán en las siguientes páginas de este dossier.  

lunes, 22 de febrero de 2021

Una Hipersticion que contagio la industria musical: una reseña de "David Bowie posthumanismo sónico" (Holobionte, 2021)

 


Mi primer contacto con Federico Stahl y con Ramiro Sanchiz, su biógrafo, fue en la Feria del Libro del año 2019. Un joven editor, doctorado en ciencia ficción, hizo los arreglos para el encuentro. Intercambiamos nuestras obras, yo le entregue algunas copias de Ficciorama y el me entrego “Las Imitaciones”, su más reciente incursión sobre la hipótesis de “como seria si David Bowie fuese uruguayo”, bueno, así me la presentaron, pero era algo distinto. Sentí que, en cada palabra, cada frase, se escondía una obsesión por descifrar al enigmático camaleón del rock.

El siguiente paso fue agregarlo en redes y seguir cada una de sus publicaciones. Allí me entere de su fascinación por el trabajo de un grupo de intelectuales de la Universidad de Warwick que definieron una lente para estudiar el impacto del sistema neoliberal en el cambio social, desde la ficción especulativa, conocida como Aceleracionismo. Uno de sus principales ideólogos es Nick Land y, como era de esperarse, Sanchiz hace la traducción de Fanged Noumena, un recopilatorio de los ensayos de Land alrededor de su interpretación del anti-edipo de Deleuze y Guattari, Marx, el cyberpunk y la supremacía de las maquinas. Gracias a esto también conocí la obra de Nick Land, Franco “Bifo” Berardi y Simon Reynolds. En fin, todo estaba alineándose para llevarme a lo que seria el apotegma que conectaría estos indicios: David Bowie, Posthumanismo Sónico. (Holobionte, 2021)

Desde la primera línea en adelante este ensayo, centrado en Bowie, pero como proceso y no como sujeto, amplia el espectro sobre su figura, su presencia en otros artistas y la presencia de esos otros en él, una hiperstición (un concepto desarrollado por Nick Land y la Cybernetic Culture Research Unit (CCRU) que refiere a una idea performativa que provoca su propia realidad, una ficción que crea el futuro que predice) que se configura en los pliegues de una cultura que proyecta sus múltiples avatares que van desde Ziggy Stardust hasta Black Star en la esfera mediática, desahuciando la noción del verdadero Bowie. El proceso Bowie pasa por ciertas fases: contagio, contaminación, swarmachine, apertura, procesos, paisajes / objetos, máscaras, parásitos y salida. Sanchiz no esta solo en esta ambiciosa empresa, se rodea de esos agentes de afuera que operan en la red de Stahl: H.P. Lovecraft, Brian Eno, Kathy Acker, William Burroghs, Amy Ireland, J.G. Ballard, Nick Land, Donna Haraway, David Lynch, Sadie Plant, Philip Jeffries, el Duque Blanco y Ziggy Stardust.

 Este contraespionaje deja como resultado un elaborado cut-up plegado hábilmente que sirve a un propósito dado por la teoría ficción: minar los limites de lo convencional para descubrir en las fisuras todo aquello que la cultura oficial oculta, revelar la cara oculta, el lado B de uno de los grandes iconos de la industria musical que ha dejado huella en sus seguidores y seguidoras, rastros que nos conducen a sus caracterizaciones en busca de una esencia que variaba con los caprichos del circuito musical, mas aun en un periodo lleno de cambios radicales que llevaron a la entidad Bowie a convertirse en una Estrella Negra. En resumidas cuentas, una lectura obligada para quienes quieren ampliar la mirada y ver esas otras caras del prisma, muy recomendado

miércoles, 3 de febrero de 2021

FRONTERA OSCURA / PREMIO MINOTAURO 2020

 


En mi última incursión a la Valija de Fuego, refugio literario e interzona de resistencia, me tope con la obra ganadora del XV Premio Minotauro, Frontera Oscura, escrita por Sabino Cabeza. Esto no podía dejarlo pasar, debía llevármelo. Saque los pocos créditos que tenia en mi bolsillo, los sobrantes tras adquirir la arena para mis mascotas. La verdad me sentí emocionado por saber que dicho galardón había vuelto al ruedo. Es un buen punto de referencia para los lectores y lectoras, al igual que para escritoras y escritores de fantasía, terror y ciencia ficción.

La corta biografía de la solapa nos cuenta que Sabino Cabeza Abuín (Sevilla, 1965), fue suboficial del Ejercito del Aire y actualmente es licenciado en Psicología. Toda esa experiencia se traspasa a esta“Frontera Oscura”, una space opera en la que la paradoja temporal, la física cuántica y la exploración de la última frontera convergen de manera particular para contarnos una serie de acontecimientos que marcaran la vida de capitana Florence Schiaparelli, mejor conocida  en Flota Federal como Florence media vida, y la tripulación de la Banshee, una nave de exploración cartográfica, cuya misión es recolectar todos los datos posibles de un agujero negro al que ha bautizado como “Ojo de Dios”. Todo parece estar en su lugar hasta que uno de sus navegantes identifica una firma de calor que no corresponde a un cuerpo celeste en lo que denominan el horizonte de sucesos del agujero negro, es más bien una nave sin identificar, que parece provenir de siglos atrás. Este será el detonante que lleve a la capitana Florence a tomar una decisión que pondrá en riego todo para salvar a la tripulación de la misteriosa nave.  


Desde el año 2004 la editorial Minotauro, fundada en 1955 por Francisco Porrua, especializada en ciencia ficción y fantasía, crea este galardon como estímulo para encontrar novelas inéditas en estos géneros, siendo un faro que guía el paradigma narrativo. Entre sus ganadores se encuentran Carlos Sisí, Victor Conde, Montse de Paz y Pablo Tébar Goyanes; entre otros, que con el paso del tiempo a disminuido su cuantía, pero que se mantiene como referencia obligada para los entusiastas de estos géneros. Después de 2017 el premio parecía haber desaparecido, pero en 2020, a pesar de la coyuntura pandémica, se ha vuelto a celebrar llegando a la XV edición.

No quiero contar mucho, precisamente para no hacer spoilers que afecten la experiencia de lectura. Lo que si puedo decir es que cada capitulo tiene giros inesperados, unos diálogos muy interesantes en los que se debaten las viejas creencias religiosas, la filosofía y la ciencia en una temporalidad que oscila constantemente entre el pasado, el presente y el futuro. Los personajes son coherentes con su cosmovisión particular Además en cada inicio de capitulo se incluyen unos diagramas que ayudan a dar una idea del lugar y los acontecimientos, un recurso esquemático pero contundente. Recomiendo esta novela, de verdad que es una grata experiencia que sin duda hace un homenaje a la New Wave de la ciencia ficción (incluso en las influencias de Sabino se encuentran Philip K. Dick y Ray Bradbury) y claramente a series como Star Trek o Babylon 5. Esperamos con ansias que nos deparara el 2021.

Reseña televisiva de la semana: Truth Seekers (2020, Amazon Prime)



La vida de Gus “Buscador de la Verdad” Roberts, el mejor ingeniero de redes para el mayor proveedor de internet, la empresa Smile, e investigador paranormal a tiempo parcial, está a punto de cambiar. Durante veinte años Gus ha llevado su interés por lo paranormal coleccionando reportajes, investigaciones y evidencias fantasmagóricas a su propio canal en YouTube “Truth Seekers”, que por ahora tiene solo diez suscriptores. Gus vive con su suegro Richard, a quien llama papa demostrando un mutuo afecto a su manera. Tiene una buena relación con su jefe directo Dave y todo parece seguir en su lugar, la misma rutina todos los días: resolver problemas de red en cualquier rincón de Inglaterra.

Este giro comienza cuando Dave, su jefe, le asigna un nuevo compañero de trabajo: Elton John – no, no es ese, no es el cantante – un joven que tiene un extenso curriculum de experiencias en diversos trabajos y lugares, con una rara habilidad para encontrar pasadizos secretos y otras capacidades paranormales que teme reconocer, además no le gustan los fantasmas. Gus acepta a Elton para que le ayude como camarógrafo para sus videos. Juntos conducirán al Dark Side, así se llama la camioneta de Gus, para resolver un enigma que ha perseguido a Gus por mucho tiempo: una misteriosa señal de radio que transmite unos números de forma ininterrumpida.

A todo esto hay que sumarle una variable más, el encuentro con Astrid, una chica que es perseguida por fantasmas y se queda sin hogar en un incendio provocado por el espíritu de su madre, el detonante que ayudara a conectar la misteriosa red de acontecimientos que vinculan a una secta que cree en la vida eterna, un hombre que escribe un libro en piel humana usando su sangre como tinta, una mujer que muere en un manicomio que luego fue abandonado y la misteriosa señal de radio. Gus Roberts esta a punto de quitar el velo y descubrir que nada ocurre al azar, que todo está conectado.

Esta es la premisa de la serie Truth Seekers, una horror-comedia para servicio de streaming, creada por el dúo de la trilogía del cornetto Nick Frost y Simon Pegg, junto a James Serafinowicz y Nat Saunders, estrenada el 30 de octubre en Amazon Prime. Si bien Frost y Pegg ya nos tienen habituados a una cierta gramática en sus películas, esta en verdad logra sorprender bastante al televidente. Los índices narrativos, el desarrollo de los eventos, los personajes y cada una de sus acciones están en su lugar. En cada uno de sus ocho episodios se puede ir armando un ingenioso rompecabezas en el que lo weird y lo bizarro se articulan con gags y diálogos de doble sentido, logrando así una inmersión con la historia, toda una grata experiencia que culmina de manera ingeniosa. Muy recomendada para los amantes de las historias paranormales y ese toque de humor inglés.

Para los que quieran degustar y no tienen el servicio del amazon, pueden verla por aqui

domingo, 24 de enero de 2021

UN ADIOS AL CHAMAN DE LOS MIL OJOS Y LOS MIL TENTACULOS

 

Cortesia del portal El Universo


Adios Ródez

Las palabras no vienen tan fácilmente. He de confesar que hago un esfuerzo para sentarme ante el teclado y tratar de redactar algo ingenioso, digno de mención, sobre Ródez (1963-2021). Han sido unos días muy extraños, por no decir bizarros, al saber tan repentinamente en la red social del fallecimiento de uno de mis mejores maestros. Los textos que escribo habitualmente toman distancia de las cosas, pero, en este caso, es difícil hacerlo por la cercanía que tuve a él. La dificultad de expresar el gran vacío que deja la partida del Maestro Ródez, me hace reflexionar sobre todo aquello que aprendí sobre el oficio de ilustrar. Decido mirar a otra parte porque, al echar un vistazo al teclado, se niega a arrancar, a extirparme algo coherente, sentido y verdadero. La necesidad de escribir sobre alguien que ha expresado lo mejor de la vida en trazos, formas y colores en el momento en que yo entregaba lo mejor de mi como aprendiz, discípulo y luego como docente. Elijo entonces reconstruir su figura mediante el recuerdo de nuestros encuentros en el salón de clase, los eventos y en la calle, su lugar favorito.

Conocí a Ródez en 1996. Ese año en agosto ingrese a la Jorge Tadeo Lozano como estudiante de primer semestre de Diseño Gráfico. Gracias a un gran amigo, que ya cursaba 5to semestre, pude estar en la clase de ilustración que impartía Ródez como asistente. Era los viernes de 2pm a 6pm, el popular bloque de cuatro horas. Durante esas 16 sesiones vencí el miedo al color, a ir más allá del lápiz y explorar otras formas de ver las cosas. Recuerdo incluso que en una de las sesiones llevo su carpeta de trabajo, un maletín de tamaño pliego, en el que conservaba sus mejores trabajos. Ver esas imágenes me dejo atónito, eran una increíble convergencia de colores, texturas y composiciones. Quería ser ilustrador y no descansaría hasta lograr hacer algo mejor. Lo que no vi en aquella ocasión y que logro comprender hoy es el disfrutar ilustrar. Paso el tiempo y en cuarto semestre estaba el taller de aerografía, ese fue nuestro primer encuentro oficial, yo como estudiante y él como docente.  Dominar el aerógrafo requería de constancia, férrea voluntad y claro tener mucha paciencia; esas fueron las primeras lecciones que aprendí.

Continúe con la clase de Técnicas para ilustración de 5to semestre. Allí conocí la tinta, la plumilla, el pincel, el ecolin, la acuarela, las texturas y el resolver encargos temáticos para cada sesión. Su manera de explicar la técnica mediante lo que se conoce como la clínica, esto es estar en el centro del aula mientras los estudiantes estaban a su alrededor, era simplemente un acto místico. Cual chaman gráfico hacia su acto de prestidigitación revelando en la hoja una poderosa visión del cosmos, además lo hacia tan rápido y sin error alguno que muchos y muchas quedábamos en shock. Sus correcciones sobre los trabajos eran todo un espectáculo. Algunos pasaban como genios revelados y otros como grandes fracasos que competían con una vendedora de tomates en hacer algo decente. En sus retroalimentaciones podía hablar hasta de tu abuelita, doblegando tu espíritu para exigirte mas de ti mismo. Nuestro último encuentro académico seria en noveno semestre, en la clase de Ilustración de Novela y Poesía, enfocada a la ilustración editorial.

Al graduarme como Diseñador Gráfico en 2001, tome la decisión de ser docente y retribuir sus enseñanzas a través de las nuevas generaciones. Tal vez no fui el mas destacado en sus clases, mis trabajos dejaban siempre una sensación de pude hacerlo mejor, pero, lo mas significativo, es que al estar en ese lugar como profe, pude entender el porqué de su manera de enseñar y de hacer las cosas. Recuerdo incluso que en alguna clase me decía: observe muchas referencias del arte, por que el comic estaba mandado a recoger. Mi terquedad diluida me permitió acercarme a Gustav Klim, Egon Schiele y David Hockney; ver el arte con otros ojos. Esta edición es un pequeño y sentido homenaje a la memoria del papa de los pollitos, el maestro de maestros, el inigualable chaman de los mil ojos Ródez. Gracias por todo lo aprendido y tu legado vive en cada ilustrador e ilustradora que formaste.

viernes, 8 de enero de 2021

Un servicio comunitario como ninguno: una reseña de Misfists (2009-2013)

Cinco adolescentes problemáticos, muy británicos, han cometido actos reprochables que atentan contra las “buenas costumbres”, por lo que son sentenciados a unas semanas de servicio social en un centro comunitario de la localidad. Al llegar al servicio deben usar un overol naranja y hacer lo que diga el supervisor, una “figura adulta” que les indica las labores del día y firma el listado. Todo parecía una aburrida sentencia de servicio comunitario, pero ellos no contaban con “la tormenta”, así es, el fenómeno climático que les otorgo misteriosos poderes no solo a ellos, también a muchos habitantes de la ciudad. Si, en su primer día de faena cae repentinamente dicha tormenta y justo a ellos y al supervisor le caen rayos que les dan poderes, que descubren accidentalmente horas después y además no encajan en el canon habitual de superhabilidades heroicas, pero que a la final aprenden a usarlos para ayudarse mutuamente. Esta es la premisa de la serie Misfits (2009), creada por Howard Overman y que comenzó a emitirse en noviembre de 2009 por la cadena de televisión británica E4.   

Antes de seguir vale la pena hacer una distinción frente a la serie de 1985 Misfits of Science, creada por James D. Parriot, en la que un grupo de superhumanos liderados por Billy Hayes, científico del Humanidyne Institute, especializado en anomalías humanas, que enfrentan situaciones extraídas de los Pulp magazines y la edad de plata de los comics. El Doctor Billy trabaja con el Dr. Elvin Lincoln, colega y amigo cercano, cuya anomalía es reducir su estatura de dos metros y medio a 28 pulgadas. Por el camino reclutan a Jonnhy Bukowski, musico de rock and roll, que adquiere el poder de canalizar la electricidad tras ser electrocutado en el escenario; luego se suma Gloria Dinallo, una adolescente con poderes telequinéticos y antecedentes de delincuencia, cuya madre está en una institución mental quien afirma que el padre de Gloria viene del espacio exterior. Si bien ambas series se centran en adolescentes que no encajan, esta tiene una notoria diferencia con la versión inglesa y es que están asociados a un centro de investigación y sus poderse se adquieren por accidentes particulares. Por ende, no sería un reencauche, pero si un revival del concepto del inadaptado social.

A principios del siglo XIX la palabra Misfit se usaba para criticar el uso incorrecto de cierta vestimenta de una persona. En su partición etimológica el prefijo Mis traduce “malo / incorrecto y fit “atuendo”. Sin embargo, la flexibilidad del lenguaje hace que el termino se use a finales del mismo siglo para designar a esa persona que no encaja o se adapta a su entorno. Así las cosas, Misfit engrosa esa lista de etiquetas sociales que sirven para todo aquello que no es normal, que se sale de la regla, igual que outsider, aplicado a los adolescentes conflictivos, en especial en una época en que no parecían tener un lugar en la sociedad. Curiosamente en 1961 el escritor Arthur Miller escribe un western-drama que titulo The Misfits (John Huston, 1961), que sería el último filme de su esposa Marylin Monroe, en el que también participo el galán del momento Clark Gable. Se dice que la producción resulto bastante problemática por varios factores, entre ellos: el calor del desierto de Nevada que superaba los 38º centígrados, la ruptura de Marylin Monroe con Arthur Miller, esto llevo a Monroe a beber en exceso y acompañarlo con medicamentos recetados; sin duda Marylin era una misfit. Este filme inspiro a Glenn Danzig para dar nombre a su proyecto musical que daría vida al horror punk, pero eso es otra historia.

 

Desde el primer momento la serie presenta sus comodines. Por una parte, una excelente banda sonora (mucho rave y rock británico) que acompaña con sus compases un montaje audiovisual frenético, muy acorde para un publico juvenil de ese momento. Y por otra, un grupo de actores que encarnan a los adolescentes ingleses promedio. En otras palabras, gente real, normal, con carencias afectivas que los llevan a ser inadaptados, impotables y que buscan salirse con la suya, cuyo representante emblemático es Nathan (interpretado por Robert Sheehan, si, el mismo de Umbrella Academy y Maquinas Mortales): cada expresión corporal y palabra expresada, está lejos de pasar el test de urbanidad y el buen gusto. Sin duda gran parte del éxito de la serie descansa en el estereotipo de Nathan: pura dinamita chabacana, escatológica, brutalmente honesta y sin filtro.    

Una vez más, la ficción audiovisual aplica la consigna social del trabajo en equipo. La serie relata la historia de una reunión de seres humanos, aunque con un matiz relevante: la figura del adulto está prácticamente ausente. La historia se aproxima entonces a la planteada en la obra de William Golding El señor de las moscas (1954), pero en este caso, con adolescentes “confinados” a una especie de isla de concreto, muy ballardiana, que es el entorno urbano donde habitan, y cuya referencia arquitectónica de tipo brutalista, es el Centro Comunitario donde -literalmente- cumplen sus condenas. Los protagonistas ya han sido juzgados por los tribunales ordinarios, y, en consecuencia, sentenciados a trabajos comunitarios. Misfits es entonces la convergencia de todo aquello que atenta contra el realismo capitalista: vagos, mediocres, ignorantes problemáticos, o caídos en desgracia (porque nadie está exento de culpa), que ni estudian, ni trabajan. Todo eso es Misfits. ¿Cuál es entonces el punto de giro? En que el drama realista deviene en relatos extraídos de la ciencia ficción, la magia, lo sobrenatural, y finalmente, algo de comedia negra.

Toda la culpa recae en esa extraña tormenta eléctrica que reparte poderes (algunos útiles, otros ridículos) a diestra y siniestra. Y aquí es donde se complica la cosa. Lo que se podía entender como un relato puramente normativo -para la felicidad del mundo conservador- se transforma en una de las series más subversivas de los últimos años. Los excesos están en todas partes, y para hacerlos digeribles, son matizados por el cedazo del humor. Asesinatos al mejor estilo del cine clase B, porristas zombies, masturbación en pareja, enfermedades de transmisión sexual, heces, orina, todo tipo de filias, además de saltos temporales, incluso, se puede ver a uno de los protagonistas defecando a un conejo. Para mi gusto personal me quedo con las temporadas de la uno a la tres, las otras dos ya parecen desahuciadas, faltas de chispa narrativa, recaen en el agotamiento moribundo para mantenerlas al aire. Simplemente recomendada, la pueden encontrar por Amazon Prime o en Pelis Plus https://www13.pelisplus.movie/serie/misfits


jueves, 7 de enero de 2021

Por que resucitar a Betty, si no era tan agraciada: los viejos fármacos vencidos aun tienen efecto.


Buena parte de las distopias cinematográficas proponen el desarrollo y distribución de alguna clase de fármaco que mantiene inconsciente a quien la toma, listo para seguir la voluntad del regente de turno. En cada una de ellas el estricto régimen depende de la obediente ingesta por parte del pueblo de dicho medicamento, que por cierto siempre luce como una pastilla. La norma es que este medicamento avalado por el estado sea asociado a sus presentaciones habituales: inyección o tableta. Pero, no debemos olvidar que los fármacos también pueden dar lugar a las adicciones, que pueden ser muy diversas, entre ellas se puede ser adicto a ver televisión, por ende, la tv es un fármaco muy sutil, indoloro y cuyos efectos secundarios se ven en años. La distopia actual que vivimos en carne propia no es tan refinada como la THX 1138 de Lucas, o Equilibrium de Wimmer, o La Naranja Mecánica de Kubrick, o el Farenheit 451 de Truffaut, incluso la memorable obra de Saramago Ensayo de la Ceguera se acerca más a lo que nos adolece como sociedad; por el contrario, la nuestra más bien parece una improvisada forma de retener el control en las manos de los sospechosos habituales. Mas allá de lo nefasto que han sido estos últimos años para el país, parece que este régimen avinagrado, con tufillo de propaganda a la Goebbels (que sus principios de la propaganda, escritos en la década de 1930, sean todavía usados no tiene precio), aun cree que la mejor droga para controlar al pueblo es la televisión, en especial cuando las opciones se cierran a los dos canales más tóxicos que ha podido engendrar la televisión privada.  

Los contenidos televisivos actuales se sirven de las franquicias y la imitación de “formatos exitosos” del primer mundo, lo que deja raquítica la producción local, en especial las telenovelas. Hubo un momento dorado donde se hacían buenas producciones, historias que tomaban contextos más cercanos a la realidad, incluso se acercaban a las regiones y darnos una panorámica de lo que ocurría en la periferia. Para esos años eso era suficiente para alienar a los devotos y devotas de la caja idiota. En la actualidad, como lo señala Mark Fisher, la cultura actual “privilegia lo presente y lo inmediato”, complementado esto expresa que: “la anulación del largo plazo se extiende tanto hacia atrás como hacia adelante en el tiempo.” (Fisher, 2009). Esto nos lleva a pensar como un tema monopoliza la atención de los noticieros por un lapso no mayor a una semana; luego es olvidado para darle paso a otro mas agravante. Otro aspecto a tener en cuenta sobre los contenidos converge en una cultura excesivamente nostálgica, lo que conlleva a una incapacidad, por miedo a que no funcione, de generar ­novedades auténticas, expresado en un deseo por volver a las formas culturales familiares. Lo nuevo resulta hostil, dejando la única opción de refugiarse en la seguridad de lo viejo conocido.

El tema que ha monopolizado por un largo tiempo a los noticieros es la pandemia. La gente al principio lo tomo como un mensaje del apocalipsis y solo veían en sus mentes el fin del mundo. Podo a poco la rebeldía se fue apoderando ante el desespero del encierro prolongado y las ganas de respirar smog puro. La gente ya no estaba haciendo caso del todo, incluso algunos pensaban que esto era producto de una sofisticada simulación computarizada y que ese tal virus no existe. ¿Cómo recuperar el control ante esta situación? La respuesta se encontraba en volver a emitir las novelas que ya habían cautivado a millones, nada como una buena capsula de nostalgia para alienar a la mayoría. Sin lugar a dudas una de las ultimas producciones televisivas de alto rating fue Betty La Fea (Gaitan, 1999), una historia que nos trasladaba durante treinta minutos a una realidad que lucia como la nuestra, usufructuando la clase media trabajadora, en la que los poco agraciados debían de hacerse a un lugar para conquistar el sueño propuesto por el realismo capitalista, el final feliz donde la protagonista tiene fortuna, belleza, mansión, beca y un par de vehículos. A eso nos acostumbraron los dramas mexicanos, en especial con el multiverso de adaptaciones que involucraban a Thalia: Marimar, María la del Barrio y María Mercedes. En fin.

El debut de Beatriz Aurora Pinzón Solano – Betty, para las amigas - la secretaria poco atractiva de la empresa Ecomoda, fue emitido desde el 25 de octubre de 1999 hasta el 8 de mayo de 2001. Muy pocos tenían acceso a la televisión por cable en aquel entonces, salvo por los planes de parabólica de barrio, lo que garantizo una gran audiencia y bastantes charlas en la hora del almuerzo sobre cada capítulo. Fernando Gaitán, el guionista responsable de esta épica fantasía televisiva, supo combinar hábilmente los ingredientes dramáticos y darles un giro que cautivo a la mayoría de personas que se “identificaron” con las ocurrencias y situaciones de Betty. Algunas historias envejecen bien y logran volver de la pila de descarte, pero ¿realmente era necesario que volviera esta novela para salvar el raiting caído de un canal mediocre? Parece ser, la respuesta, el alcaloide perfecto para olvidar toda la tramoya estatal, las masacres, la corrupción y todas las posibles jugaditas legales para instaurar una dictadura de cartón corrugado. Sin embargo, traer de nuevo a la vida mediática algo del pasado, equivale a un muerto viviente, y el sentido común nos ha enseñado lo que sucede cuando desafiamos los designios de la vida terrenal: se vuelve en nuestra contra.

El público de hoy no es el mismo de ayer, en especial cuando lo que disfrutaron unos, otros lo ven como una perdida de tiempo carente de sentido. Entre 1999 y 2001 el país estaba bajo el mandato de Andrés Pastrana, digno delfín de Misael Pastrana, que poco o nada hizo más allá de “intentar un dialogo con la guerrilla de las FARC y hacer la famosa “zona de despeje”. La violencia no cesaba en distintas regiones y la guerra contra el narcotráfico seguía su curso. En ese contexto la propuesta de Fernando Gaitán cayó como un bálsamo para distraer y, como lo señala Hoggart en su análisis de la cultura obrera, fue una invitación al mundo del algodón de azúcar al que pocos podían resistir. La protagonista, Betty, a diferencia del estereotipo tradicional, si estaba formada en la universidad como economista, pero parecía sobrecalificada para su asignación. Muchas personas se identificaban con esta mártir del modelo neoliberal: el no ser agraciado, no consumir aquello que designa la tendencia y no poder aspirar a otra cosa que sobrevivir. Pienso que las audiencias juveniles, que están mas en el streaming que en la tv convencional, verían en esta tragicomedia la matriz de creencias que domino a sus padres y madres, al igual que a sus abuelos y abuelas: los bellos triunfan sobre los feos, pero ¿Quién define la belleza y la fealdad en la realidad mediada? Así las cosas, mas una televidente actual que le dedique unos minutos a esta capsula de morfina visual diría que atenta contra las luchas que han dado las mujeres desde Gloria Steinem.

Las comparaciones son odiosas, pero mientras un canal tiene a Betty como su as para recuperar audiencia; la competencia tiene a los gavilanes, pesos pesados en un ring de peso pluma. Es una contienda de resurrectos que carga a cuestas con el hedor de un tiempo mejor, con la toxica nostalgia que mantiene a raya la creatividad para alentar la sobreoferta de reencauches y remakes, demostrando así los síntomas de una lenta cancelación del futuro, en el que la producción cultural se reduce y sigue saqueando la veta del pasado para seguir alimentando las viejas creencias. Mientras esto siga así por parte de la cultura oficial, las viejas capsulas televisivas seguirán surtiendo efecto en la población mas proclive a la nostalgia.     

domingo, 29 de noviembre de 2020

NOTAS DESDE EL OVERGROUND: ¿ESTA EL FANZINE PERDIENDO SU ESENCIA CONTESTATARIA?



 


“En fanzines, los bichos raros de todos los días hablaban claramente sobre sí mismos y nuestra sociedad, una intimidad reveladora y un saludable "vete a la mierda" a la autoridad autorizada, sin dinero ni reconocimiento, escribiendo para una audiencia de inadaptados de ideas afines.”

Stephen Dumcombe / Notes from Underground (2008)

 


Los fanzines llegaron a Colombia de la mano del movimiento punk y metal en Bogotá y Medellín, durante la convulsionada década de los años ochenta del siglo XX. La motivación por compartir la poca información que llegaba de las bandas de afuera convirtió al fanzine en el vehículo ideal para construir una intranet, como lo expone Vortice Rebel en Refractarios: Ruido y Fotocopias, que configuro la escena punk y metal que resistió hasta finales de los noventa. Trozando las páginas de las revistas y periódicos cursis del establecimiento para ensamblar los arquetipos de la marginalidad, lacerando las hojas con el martilleo de la máquina de escribir y el kilométrico de tinta azul, construian exploraciones periféricas a la cultura impresa oficial, que les permitía hablar con total honestidad de sus rituales. Eran los tiempos de las parias y narcos, de un país mancillado por masacres y pobreza que tenia en el punk y el metal a sus cronistas que solo vivían el presente, no había futuro.

El país sigue siendo el mismo. La violencia está a la orden del día y los fanzines parecen haber dejado su refugio clandestino, que operaba bajo el radar, para exiliarse de su función inicial y abrazar el reconocimiento que merece. Esta acción le ha permitido ganar un espacio importante en las universidades, se hacen talleres y electivas del tema, e incluso se han constituido en objeto de investigación. Las librerías y las bibliotecas ya lo incluyen entre sus categorías de archivo. Es más sencillo encontrarlos ahora, sobre todo con el auge de las ferias independientes y festivales de auto-publicación. Sin duda todo esto parece bueno, pero, ¿no representa también una amenaza a su esencia?

En la actualidad con la masificación de las redes sociales, los blogs y los portales de prensa independiente a las lógicas de los medios oficiales; el fanzine ha diversificado sus intereses, centrando su atención en los fenómenos de nicho, las comunidades y actividades del ocio, y los procesos de creación artística. También debemos sumar la proliferación de herramientas digitales y de reproducción a la que algunos tienen acceso algunos realizadores y realizadoras, haciendo que los fanzines sean muy diferentes en términos de calidad y contenido a sus predecesores. Las motivaciones han cambiado, así mismo las personas que los hacen.  Los primeros fanzines eran hechos por personas que poco sabían de diseño o artes gráficas, el perfil era más cercano a oficinistas, empleados de tiendas y trabajadores que en el poco tiempo libre hacían su ejercicio de producción para lograr su publicación.

Cuando me lance a investigar sobre los fanzines en Colombia, el escenario era reducido, pero con una enorme capacidad de expansión. Tuve la oportunidad de intercambiar notas con realizadores y realizadoras, como el caso de M. Noregna, Andres Frix, Rapiña, Vortice Rebel, Robot; entre otros, que rememoraban un fanzine subterráneo, que solo se conseguía en toques de punk o metal, fotocopiado y cuyo contenido apuntaba mas al periodismo aficionado, a la escritura y el dibujo amateur – un préstamo lingüístico del francés que guarda relación con la motivación por la cual se realiza – elaborado de manera más artesanal, con pegante, recortes y escrito a mano con altas dosis de ingenio y autenticidad. 

¿Qué caracteriza al fanzine en la actualidad? ¿todos los fanzines se terminan pareciendo? ¿esta perdiendo su chispa de autenticidad diluyéndose entre los intersticios de una nueva industria subeditorial? Sobre la caracterización me gustaría citar un aparte de la convocatoria Beca Fanzine – Laboratorio de Comunidad, de la Fundacion Gilberto Alzate, en 2019:

Fanzine es un vocablo de origen inglés que contrae las palabras fan (aficionado) y magazine (revista) siendo entoncesuna revista hecha y autoeditada por artistas alrededor de un temaLo que hace a un fanzine diferente de otro tipo de expresiones artísticas es que no se encasilla en una forma o estética en particular. Los hay de todos los tipos: como cartillas, como revistas, con técnicas semejantes al collage (recortar y pegar), digitales, impresos a través de técnicas como la risografía, a mano.”

La cita nos da unas pautas para contrastar la percepción que tienen las instituciones públicas sobre este tipo de publicaciones. Quiero señalar que se habla de los realizadores y realizadoras como artistas, etiqueta que puede condicionar el juicio sobre los resultados esperados de los mismos. También se identifica al fanzine como expresión artística, un indicio de la lente con la que es observado privilegiando la forma en que son realizados con ciertos aspectos de la gramática del dibujo, la pintura, el collage y la fotografía; pero el fanzine no es solo una expresión artística, en un medio, y como dijo McLuhan, The Medium is the Mess-age, el medio es la edad del desastre. Ese privilegio al medio más que el contenido que transporta, hace que los fanzines caigan en la trampa de la forma dejando al contenido al margen del mismo. En algún momento de la primera década del siglo XXI apareciera lo que se denominó “Fanzine Mostro”, compilaciones de dibujos de creaturas temáticas, más visuales que escriturales. También parece haber una autocensura por parte de algunas propuestas, pero afortunadamente en los últimos años el panorama esta cambiando.

Con el actual gobierno de derecha extrema, cuya envoltura democrática comenzó a desmoronarse con la emergencia sanitaria, ha servido como detonante para reactivar esa motivación contestataria. Durante este 2020 hemos visto la aparición de propuestas como Manual de Carroña, Isabel (proyecto ganador de la beca para proyectos editoriales independientes en artes plasticas), La Paz Necesidad Nacional (ganador de la copa América del fanzine), El Cortopunzante (órgano impreso del Instituto Bogotano De Corte), Léase a Plena Noche; Iniciativas que le han devuelto ese espíritu y carácter al fanzine, cuya calidad incluso es superior a la de las revistas convencionales que aguardan en los escaparates de supermercado a los incautos que aun les creen. Estamos ante un escenario atípico, pero altamente explotable para darle al fanzine un nuevo aire y hablar de aquello que esta en las calles, en la intimidad barrial, en la gente de a pie y en esos fenómenos culturales despreciados por la alta cultura.

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Un viaje a los infiernos del imperialismo occidental: Apocalipsis Ahora ( Francis Ford Coppola, 1979)

 


Vietnam no fue solo una guerra más, se convirtió en uno de los traumas de una Norteamérica acostumbrada a ganar todas las contiendas, un duro golpe el ego de una potencia. Entre la maleza, los mosquitos y el calor se construyo una de sus historias fílmicas que retrato con una cruda retorica lo que represento esta guerra: Apocalipsis Now (Coppola, 1979).

Con una compleja producción – incluso se decía que Coppola escribía las escenas al día y que Marlon Brando no seguía las líneas, sino su propio guion- la trama nos presenta al capitán Benjamin Willard, quien lleva días en Saigón sin misión alguna, es llamado por el coronel Lucas (encarnado por Harrison Ford) y el general Corman (interpretado por G. D. Spradlin) para poner fin a las operaciones de uno de sus mejores hombres, el coronel Kurtz (magistral aparición de Marlon Brando), integrante de las fuerza especiales del ejercito que encuentra su propia senda y cuestiona a sus superiores, creando un culto a su figura en el corazón de la selva vietnamita. 

Para Willard, que comanda a un grupo de soldados entre los que se encuentra un famoso surfista, cada paso hacia Kurtz lo lleva a preguntarse el verdadero sentido de este conflicto, visto en cada escena como si fuese ese paso de Dante hacia el inframundo, para alcanzar la redención. Sin duda una dura crítica a la visión del mandato Johnson-Nixon, que va revelando en cada capa lo que escondía realmente esta guerra amparada en liberar a su gente de las garras del comunismo (algo que aun se resiste a desaparecer, sobre todo en un país como el nuestro que aun cree esos embustes de los dictadores encubiertos).

Dentro de la simbología explorada por el filme, encontramos una banda sonora que encaja a la perfección, sobre todo por ese inicio con la canción The End de The Doors, que acompaña el sobrevuelo de helicópteros lanzando bombas de napalm, el mismo que idolatra el teniente coronel Willam “Bill” Kilgore (interpretado por Robert Duvall) en el que asegura que: “me encanta el olor a napalm en la mañana”.  De igual manera otro momento memorable es cuando la Primera División de Caballería Aerotransportada bombardea un pequeño poblado a los compases de la Cabalgata de las Valquirias de Richard Wagner, a la usanza de la Luftwaffe al momento de instruir a sus cadetes. Pero sin duda todo esto converge en la obra de Joseph Conrad “El Corazón de las Tinieblas”, novela en la que el protagonista, Charlie Marlow, debe ir al corazón de África para encontrar y liberar al desaparecido Kurtz, el mejor hombre de la compañía de explotación de marfil, cuyas palabras finales son las mismas que pronuncia el capitán Willard: “¡El horror! ¡El horror!”. Un descenso a los infiernos que expresa esa visión imperialista occidental y un encuentro con la locura.

No había tenido la oportunidad de ver el filme completo y debo confesar que es magistral, sobre todo porque sigue esa línea de crónicas al estilo de Ernie Pike de Oesterheld o los famosos relatos de Blazing Combat. Muy recomendable y un testimonio del noveno arte sobre esta guerra de resistencia, este pulso entre potencias que solo dejo cicatrices que la historia intenta resanar, pero que en ultimas seguirá allí, latiendo en el inconsciente de esos hombres y mujeres que vieron el horror.  



lunes, 16 de noviembre de 2020

Auto tune y lencería: la apariencia que oculta la falta de talento.

 


La oferta musical ofrecida en los bares y cantinas populares de la ciudad nos muestran un panorama mas bien limitado en el que sus “artistas” lucen atractivas prendas que erotizan su cuerpo y voces que están lejos de ser naturales, más bien son producto de un sofisticado programa de computador que oculta los errores de registro vocal; en resumidas cuentas, importa mas la apariencia que la esencia, el talento no es innato es mas bien algorítmico.  

Andy Hildebrand, un geofísico y musico aficionado, desarrollo para la compañía Exxon complejos algoritmos para interpretar datos generados por una onda sísmica para encontrar depósitos subterráneos de petróleo. El giro particular es cuando Hildebrand descubre que su método para interpretar datos sísmicos podía ser usado para detectar, analizar y modificar el tono en los archivos de audio. La autocorrelación era la clave de su método y la industria musical consideraba que el uso de esta no era algo práctico debido al enorme esfuerzo computacional que se requería, pero Hildebrand encontró una manera simplificada que redujo casi un millón de multipply adds a solo cuatro. En 1996 se implementó el algoritmo en un computador personal Apple y presento el resultado en el National Association of Music Merchants (NAMN), hecho que se registra en el articulo “The Mathematical Genius of Auto Tune” de Zachary Crokett, fechado en septiembre 26 de 2016. Su primera aplicación seria la canción Believe, interpretada por Cher, una artista que huye al paso del tiempo, en la que se inyectan las modulaciones mecánicas de Auto-Tune de manera consciente, esto para exagerar la artificialidad de una corrección de tono abrupta.

Para el año 2000 el uso de Auto-Tune como efecto vocal se había propuralizado gracias al trabajo de T-Pain, artista de Rythim an Blues y Hip-Hop, que elabora el efecto haciendo un uso activo del Auto-Tune en sus canciones. El “efecto T-Pain” se convierte en un elemento habitual de la música, tanto asi hace parte de las aplicaciones de iPhone con la conocida “I Am T-Pain”. A esta lista se suman Kanye West y Lady Gaga; pero no todos lo aceptan, una canción de Jay Z de su álbum The Blueprint 3, Death of Auto-Tune, es una declaración de oposición a este artilugio digital. Pero otra historia es la nuestra, donde el Auto-Tune y la lencería han seducido a las jóvenes generaciones que no pueden disfrutar de una buena agria sin esas disonantes melodías de despecho, lujuria y muerte.

En el panorama de la música popular colombiana actual, la palabra “artista” puede carecer de sentido cuando quienes la usan no tienen mayor talento que decir burradas en las entrevistas, porque no pueden pensar fuera del guion, de un libreto a seguir. El denominado genero urbano, que alude al reggaetón, tiene varias canciones y artistas que usan estos actos de prestidigitación y teatralidad para seducir al ojo y al tímpano, que, al ser combinadas con las bebidas etílicas, producen una reacción en cadena que lleva a instalar estas tonadas en la mente a la manera un inception, implantan una idea natural que hace que esas rimas sean identificables con quienes las escuchan.  Así las cosas, nada mejor que un buen escote y un Auto-Tune para seguir fabricando ídolos de barro que se quiebran así mismos cuando se les quitan estos recursos. ¿Qué pasara entonces cuando estas vetas pierdan su efectividad? ¿Qué debemos esperar cuando la fiebre de lo retro y la conmemoración pierda su efecto? Estas y otras preguntas se resolverán conforme avance el tiempo, pero a corto plazo veremos un estancamiento de la cultura que requerirá de un giro copernicano para dar el siguiente paso hacia una nueva expresión.

 

 

El cuerpo que queda después del combate

Hay algo profundamente extraño en los deportes de combate: durante unos minutos, el cuerpo humano se convierte en espectáculo. Se mide, se p...