martes, 22 de marzo de 2016

EDITOTIAL 60

A mi buzón de correo llego un paquete firmado por El Doctor. Lo deje sobre otros paquetes acumulados y no le di importancia. Días después decidí organizar y hacer limpieza general por año nuevo y apareció de nuevo dicho sobre. Me intrigo ver la fecha: 20 de abril 2026. Picado por la curiosidad lo abrí y encontré lo siguiente: algunas fichas informativas, diagramas médicos, fotos de referencia y un casete de cinta magnetofónica. Las coordenadas del remitente son inciertas, pese a esto confío en la veracidad de su contenido, por ende decidí hacer la edición especial sobre este contenido y celebrar de paso seis años de continua actividad. Sin mas preámbulos luego de ser decodificada la cinta transcribo aquí su contenido: 

Siendo el 19 de abril de 2026 hago este registro magnetofonico que espero llegue a buen termino. El tiempo apremia, la verdad no me queda mucho por cierto. Lo que sucede a mi alrededor es incierto, siento que no estoy en mi universo por así decirlo. Aun no lo comprendo del todo, me cuesta admitir que soy producto de la imaginación de un aficionado a la ciencia ficción. No recuerdo como vine a dar a esta realidad paralela, ni siquiera se donde quedo mi transporte espacio-temporal, tampoco tengo idea de donde esta mi última compañera de viaje.

Estoy sentado en un café cercano a la Broadcasting House, hogar de la British Broadcasting Corporation, el lugar donde se origino mi show. Según este arcaico mapa de Londres, esta cerca de Portland Place y Langham Place ¿no creó haberla visto antes en mis visitas a la ciudad? Las personas que pasan se me quedan mirando atónitas, ¿acaso tengo alguna deformidad o soy un Weeping Angel o un Dalek acaso? Bueno, no debo dispersarme. Hice algunas observaciones antes de llegar a este lugar, primero camine hacia una librería que exhibía viejos libros de ciencia ficción. Allí pude ver algunos sobre mi y otros viajeros del tiempo, también ví a mi viejo amigo el gran H.G. Wells. En un olvidado anaquel vi algo que llamo mi atención: un viejo zine que hablaba de Wells. Cuando pregunte al dueño por su procedencia, me indico que provenía de tierras sudamericanas. En el mismo anaquel vi otro ejemplar dedicado a un tal Dr Brown, el también tenia una maquina del tiempo – no tan sofisticada como la mía – que usaba vieja tecnología nuclear y uranio – en nuestro planeta, Gallifrey, se consigue en grandes reservas.

Según examine en algunas revistas del fandom fue Sydney Newman. Newman sugirió la idea a la BBC de un show basado en ciencia ficción hacia 1962 –acorde a la cronología terrestre – idea a la cual se sumaron Donald Wilson, Anthony Coburn, David Whitaker y la productora Verity Lambert. Memorice el documental sobre como hicieron mi primer episodio, no pensé que en mi primera apariencia fuese tan viejo. Para los terrícolas hacer productos culturales diferentes significa no siempre tener acceso a un amplio presupuesto, por ende mi serie fue hecha literalmente, usando una expresión latina, “con las uñas”. Millones me vieron en Noviembre de 1963, tuvieron que retransmitir el episodio a causa de un apagón general.  El episodio se titulo “Una niña sobrenatural”, en el se puede ver mi transporte oculto en un viejo deposito al cual llegan un par de profesores siguiendo el rastro de mi nieta. La verdad, según los fragmentos que aparecen en mi mente, yo solo quería huir de Rassilon y los Time Lords, robe la T.A.R.D.I.S y aquella niña de Arcadia se ofreció acompañarme.

Ahora que lo pienso recuerdo haber hablado con Newman, el fue quien me auxilio cuando llegue al planeta. Me llevo a su casa y me dejo descansar en su despacho. Durante días me preguntaba aspectos de mi vida en Gallifrey, los Time Lords, la gran guerra con los Daleks, Los Cybermens y otras curiosidades. No me agradaba mucho el asunto, pero fue el único registro que quedo de mis primeros años. La imaginación de sus escritores es muy alta y creativa, sobre todo cuando hubo que cambiar al interprete del Doctor, allí surgió la regeneración. Yo cambio mi apariencia y rejuvenezco un poco en dicho proceso – aunque a veces suele revertirse –  para eludir a la muerte, es una suerte de inmortalidad limitada, si, solo puedo regenerar 12 veces. Con cada regeneración una parte de mi memoria queda oculta, puedo recordar algunas cosas y otras no.

Es por ello que localice las coordenadas de ese joven editor del zine de Wells para que edite de la mejor forma el material que le suministro en este sobre sellado. Hay unos diagramas sobre mi anatomía, la regeneración, algunas de mis regeneraciones – las pocas que almacené –, también algunos datos sobre la T.A.R.D.I.S, mis artilugios esenciales, datos del show que pude ver por mi propia cuenta y un listado de villanos, ah, y también un listado de episodios que recomiendo plenamente. Ya es hora, recuerdo lo que le dije a Susan: “Un día volveré … si, un día volveré. Hasta entonces, no debe haber nada de qué lamentarse, sin lágrimas ni ansiedades. Sólo tienes que seguir adelante en todas tus creencias, y comprobar que yo no me he equivocado en las mías”. Hasta pronto, la cuarta dimensión aguarda.

Att

El Doctor

jueves, 3 de marzo de 2016

Editotial n 60: Cabalgando la corriente binaria

En un momento en el que los excombatientes de Vietnam se convirtieron en fichas de la onírica fabrica de celuloide  y los vaqueros cabalgaban praderas de nicotina, la realidad  y la ilusión comenzaron a resquebrajarse. Las fisuras creadas por este proceso revelan como los deseos, ilusiones y memorias trucadas que, como lo señala Larry McCaffery en su introducción del libro Storming the Reality Studio, han creado nuevas áreas de experiencia sensorial, comenzaron a alterar nuestra percepción, la relación espacio-tiempo y nuestra identidad. Parece entonces que lo real padece los síntomas de la obsolescencia programada  y nos hace mas vulnerables  a caer en la adicción a consumir y ser alienado por el espectáculo, la ilusión, la imagen trucada; por la teatralidad y la presdigitación de la era digital.

El ensayo de Timothy Leary "The cyberpunk: the individual as Reality pilot" afirma que en cada época se produce un nombre y una leyenda heroica para el fuerte y creativo individuo que explora alguna frontera del futuro, colecta y recupera nueva información, y nos ofrece una guía al gene pool hacia la próxima etapa. La coyuntura dada por la informática, la cibernética y la reflexión sobre la posmodernidad impacta notoriamente a la ciencia ficción produciendo, como efecto colateral, un nombre que designo el movimiento contracultural que agito la vetusta ciencia ficción de la edad de oro: el cyberpunk.

Algunas ediciones atrás, la 48 para ser exactos, se hablo de William Gibson, una de las figuras seminales de esa casta de individuos temerarios, creativos e innovadores. Neuromante, opera prima de Gibson, marco la pauta de esta nueva propuesta literaria. Sin duda Gibson requirió cierto bagaje literario para decantarlo en ese tejido barroco que entrelaza hackers, corporaciones, implantes, espionaje e inteligencias artificiales.

 Dicho bagaje incorpora los intrincados Cut-ups de William Burroughs, el noir de Dashiel Hammet, las líricas de Lou Reed, los implantes de Mary Shelley y la reflexión posmoderna de  Lyotard.  En este punto mi interés no esta en seguir legitimando el presente y futuro del cyberpunk, esta mas bien en su génesis, su proto-inicio. Desde Alfred Bester y su famosa Tigre, Tigre, pasando por el gran Philip K. Dick y sus sueños sobre ovejas eléctricas, ambas citadas como influencia narrativa,  estas semillas fueron germinando con John Brunner y el jinete de la onda de choque, Margaret Atwood, James Typtree, entre otros. Estos prometeos brindaron la chispa que requería la CF para revitalizarse.