jueves, 5 de febrero de 2026

Genialidad técnica y compromiso político: una relectura de Leni Riefenstahl

 

Cuando se habla de propaganda, especialmente en el periodo de entreguerras, resulta inevitable citar el ejemplo del nacionalsocialismo y su vasta maquinaria mediática, que incluía la prensa, la radio, la recién desarrollada televisión y, por supuesto, el cine. Una de las películas que causó mayor impacto —tanto por su temática como por su realización técnica— fue El triunfo de la voluntad (1934), en la que se detalla la llegada de Adolf Hitler a un mitin en el recién construido estadio de Núremberg.

La responsable de esta pieza audiovisual fue Leni Riefenstahl, actriz y directora de cine que ya contaba con una obra destacada titulada La luz azul. Mediante diversas técnicas de filmación, como el uso de grúas y travellings, Riefenstahl desarrolló una producción que se convertiría en un hito en la historia del cine, aunque profundamente cuestionable por su contenido ideológico. Quizá una de las preguntas que la propia directora se haría sería: ¿cómo será recordada? La persecución mediática que enfrentó durante el resto de su vida dio lugar a múltiples interrogantes en torno a su vínculo con los ideales nazis, su cercanía con Hitler y su conocimiento de las atrocidades cometidas por el régimen, en especial el exterminio de la población judía. Estas acusaciones fueron siempre negadas por Riefenstahl, quien sostuvo que su postura respondía más a una visión artística que a un interés político.

¿Quién miente? ¿Se confabularon la prensa, la televisión y la radio para difamar a una gran cineasta, o fue ella misma quien construyó un relato conveniente? ¿Por qué adherirse al ideal político dominante en su época? ¿Acaso influyeron en ello su espíritu competitivo o su relación con su padre?

En 2016, los herederos de Riefenstahl cedieron su patrimonio a la Fundación del Patrimonio Cultural Prusiano. Este incluía más de siete mil cajas con guiones, cartas, notas, fragmentos de películas, fotografías, grabaciones privadas en Super 8, cintas de casete con conversaciones telefónicas y varios borradores de sus memorias, todo ello en un estado caótico. La periodista Sandra Maischberger ofreció a la fundación la elaboración de un inventario detallado del material; a cambio, obtuvo permiso para utilizarlo en la producción de un documental.

En 2018, el documentalista Andres Veiel se sumó al proyecto junto a su equipo de editores y el camarógrafo Toby Cornish. A partir de este vasto acervo, el director buscó completar las lagunas del autorretrato que Riefenstahl había construido durante décadas mediante la incorporación de fuentes externas. Un ejemplo revelador es la afirmación reiterada por la cineasta de que nunca había leído Mi lucha, de Adolf Hitler, contradicha por una entrevista publicada en abril de 1934 en el periódico británico Daily Express, en la que aseguraba haber comprado un ejemplar del libro camino al rodaje de La luz azul. Allí declaró: «Después de la primera página, ya soy una nacionalsocialista convencida». Esta entrevista no figura en el archivo organizado por su familia, aunque aún podía consultarse en los registros del periódico en Inglaterra.

El documental no se limita, por tanto, a reconstruir la trayectoria de Riefenstahl, sino que se propone desmontar la narrativa que ella misma cultivó durante décadas: la de una artista apolítica, ajena a los crímenes del régimen que impulsó su carrera. A través del examen minucioso de su archivo personal y la confrontación con fuentes externas, la obra sugiere que la cineasta fue plenamente consciente de las oportunidades que el nacionalsocialismo le ofrecía y que supo beneficiarse de ellas para alcanzar prestigio y reconocimiento. Sin emitir un juicio categórico inmediato, la película construye un retrato complejo que oscila entre la genialidad técnica y la responsabilidad moral.

En términos formales, el documental articula su investigación mediante un uso sistemático del material de archivo, no como simple ilustración histórica, sino como eje discursivo central. Las imágenes filmadas por Riefenstahl son recontextualizadas a través del montaje, que contrapone sus declaraciones tardías con documentos contemporáneos, generando fricciones entre palabra e imagen. Esta estrategia convierte cada plano en un objeto de análisis: lo que antes funcionaba como espectáculo monumental pasa a ser evidencia sometida a escrutinio crítico.

La puesta en escena es sobria y analítica. La voz narrativa evita la grandilocuencia, el montaje mantiene un ritmo contenido y los textos en pantalla ayudan a contextualizar fechas y contradicciones. La banda sonora, utilizada con mesura, refuerza el tono reflexivo, mientras que los silencios invitan al espectador a cuestionar la fiabilidad del testimonio de la cineasta. De este modo, el documental emplea sus recursos formales para desactivar el aura épica de las imágenes propagandísticas y revelar los mecanismos de construcción simbólica que las sustentan.

En conjunto, la obra de Veiel se erige como una investigación rigurosa y necesaria sobre una de las figuras más controvertidas de la historia del cine. Al confrontar el legado cuidadosamente construido por Riefenstahl con documentos olvidados y contradicciones internas, la película obliga a replantear la responsabilidad ética del artista en contextos autoritarios.

Su valor no reside únicamente en la revelación de nuevos materiales, sino en la manera en que estos son organizados para transformar el archivo en argumento cinematográfico. Más que dictar una sentencia definitiva, el documental propone una interrogación incómoda pero indispensable: ¿hasta qué punto puede separarse la innovación artística de la complicidad política? En ese cruce entre virtuosismo técnico y ambigüedad moral se sitúa el legado de Riefenstahl, y es precisamente allí donde la película encuentra su mayor fuerza crítica.

No hay comentarios:

Genialidad técnica y compromiso político: una relectura de Leni Riefenstahl

  Cuando se habla de propaganda, especialmente en el periodo de entreguerras, resulta inevitable citar el ejemplo del nacionalsocialismo y s...