lunes, 18 de mayo de 2015

EL BARDO DE NORTHAMPTON



La primera vez que vi la foto de Alan Moore en la contraportada de Watchmen, solo pude pensar que parecía una especie de Aleister Crowley, un sacerdote adscrito a una orden visual ocultista o algo así. En la imagen, un primer plano del rostro, se podía distinguir una frondosa melena, una tupida barba larga y una mirada penetrante, marcadas por un profundo juego de sombras. Esos fueron los primeros destellos visuales que tuve de Moore, el escritor ingles que demolió los cimientos del cómic y le dio su paso a la madurez. ¿qué buscaba Moore con esto? Simple, detener la extinción de un vehiculo cultural que estaba cayendo en un bucle sin salida alguna. Todo comenzó en una modesta ciudad industrial cubierta por la niebla.
Cuando La niebla comienza a despejarse, se puede ver a 100 kilómetros de Londres la ciudad de Northampton, reconocida en otrora por su industria del calzado y el cuero durante la revolución industrial. En 1952 Ernest Thomas Moore y Silvia Doreen Mallard contraen matrimonio y se mudan a St Andrews Road donde al año siguiente, 1953, nacería su primogénito Alan que estaría predestinado, dentro de ese linaje de prometeos narrativos, a convertirse en una de las plumas mas respetadas del noveno arte.
El joven bardo
Tras abandonar los estudios a los 17 años Moore, que se desempeñaba en labores varias como porteador de lana y conserje de un hotel,  se vio inmerso en la creación de fanzines que le fueron brindando el aprendizaje necesario para vincularse en el mundo del comic britanico. Para 1980 habia escrito guiones para la adaptación en comic de Dr Who junto a David Lloyd – con quien mas adelante firmaria V for Vendetta – pasando a la nomina de la editorial 2000 AD para la que escribiria Furure Shocks y Abelard Snazz. Luego apareceria la revista Warrior y en ella Moore publicaria sus primeros grandes hitos: MiracleMan y V for Vendetta. En MiracleMan, Moore cuestiona el ejercicio del poder y sus consecuencias bajo la lente de una mirada realista alejada de las clásicas tramas superficiales que plagaban los comics en ese entonces. Este reconocimiento le brinda la oportunidad de viajar al otro lado del atlantico para proseguir su carrera. Resucito un titulo que estaba al borde del colapso, Swamp Thing, dotandolo de una cargada influencia lovecraftiana. Publicaron V for Vendetta bajo el sello DC Comics y otras series de comentario politico como The Secret Team junto al ilustrador Bill Sienkiwicz. Sin embargo su gran hito estaba por llegar. 
Moore y Dave Gibbons en el lanzamiento de Watchmen

Para 1986, dos años después del vaticinio orwelliano, el apacible y conformista mundo del noveno arte daría un giro inesperado con la publicación de un relato de doce números titulado Watchmen, en la cual un puñado de hombres, que habían sido vigilantes y justicieros para el gobierno, son relegados al exilio tras un decreto que los eliminaba; sin embargo la misteriosa muerte de uno de ellos, el comediante, será el detonante que ponga a girar las ruedas del destino en un ucrónico Estados Unidos donde Richard Nixon es presidente por cuarta vez y ganaron la guerra de Vietnam. Moore alcanzaría el reconocimiento mundial con esta historia que demolía los cimientos del genero del superhombre, que ya había explorado previamente Watchmen, dibujada magistralmente por su compatriota Dave Gibbons, enseño a lectores y productores de cómic otro mundo de posibilidades narrativas nunca antes vistas hasta ese entonces. Apasionado lector de los clásicos victorianos, los cómics proletarios y la magia; Moore explora en los cómics una dimensión crítica social y cultural. 

Al cumplir los 40 años, Moore se metió de lleno en el estudio de la Cabala y la magia; aspectos que expone en su documental The Mindscape of Alan Moore, que le brindaron nuevos conceptos para crear su sello Americas Best Comics, para la cual escribiria Tomorrow Stories, Promethea, Tom Strong  y League of Extraordinary Gentleman. Algunas de sus historias han alcanzado el celuloide, sin embargo Moore no se siente honrado con esto al punto de solicitar no salir en los creditos filmicos, esto a razon de las licencias que se toman con sus obras y los robos de derechos de autor a los que ha sido expuesto. Se dice que lleva una vida olgada y tranquila como Santa Claus certificado y escribiendo novelas. Ahora que vuelvo a ver la foto de la contraportada de Watchmen pienso en un prometeo literario que devolvió la chispa a los dioses de papel y tinta.