lunes, 18 de agosto de 2014

EDITOTIAL 44: LAS TESIS DE LA COSMOGONÍA DE LA REALIDAD DICKIANA


 Se lo que están pensando: ¿otra vez Dick? Si, otra vez Dick. Como ya lo había mencionado en la editorial del numero 36, la figura de este escritor es tan amplia que no basta con solo tres ediciones, por ende hay Dick para rato. Ya entrado en gastos, este número se dedica a explorar la tercera etapa en la producción narrativa del escritor, que el ensayista Pablo Cappana ha designado como etapa mesiánica. Previamente se hablo de sus etapas política y metafísica: la ucronía de la victoria nazi y nipona en El Hombre en el Castillo (1962), la exaltación del ser humano y su contrario en el replicante de Sueñan Los Androides con Ovejas Eléctricas (1968), la regresión tecnológica y la noción del Koinos Kosmos e Idios Kosmos planteada en Ubik (1969) y Tiempo Desarticulado (1959). El turno ahora es para la saga mesiánica compuesta por La Transmigración de Timothy Archer (1982) (basado en el obispo Pike), La Invasión Divina(1981) y Valis (1981). Como lector devoto de las ideas dickianas, no podía dejar pasar esta oportunidad. 



Quizás algunos de ustedes, queridxs lectorxs, recordara una maravillosa historieta realizada por el buen Robert Crumb (amigo de Dick), titulada La Experiencia Religiosa de Philip K. Dick, ahora si no la recuerda o no la ha leído puede buscarla en el oráculo googliano (es decir google, el portal que todo, aparentemente, lo sabe). Las viñetas describen como Dick, tras un fuerte dolor de muela, recibe en su puerta a una mujer que llevaba su medicamento, ella tenia puesto un dije que llamo la atención de Dick: el signo que identificaba a los primeros cristianos perseguidos por los romanos. Desde ese día, Dick afirma haber sido poseído por el espíritu del profeta Elías, quien comienza a guiarlo en diversas formas: la operación que extrajo un tumor a su hijo Cristopher, el despido de su agente literario, los beneficios económicos y otras epifanías. Todo esto ocurre entre 1974 y 1976, año en el que dicho espíritu lo abandona y desea el suicidio. Durante esos dos años, Dick descubre que tanto Ubik (1969) como Fluyan Mis Lagrimas Dijo el Policía (1974); contenían las claves para una revelación: el imperio nunca dejo de existir. Su paranoia lo llevo a pensar que podría ser perseguido por los romanos, todos eran sospechosos. Toda esta alucinación quedo registrada en su novela Valis (Vast Active Life Inteligence System) una forma de describir al todopoderoso señor de lo tangible y lo intangible. Al igual que en su exegesis. Asi las cosas esta edición pretende ser una suerte de explicación racional a los freciuentes cuestionamientos de Dick: ¿qué es la realidad? ¿el pasado que vivimos existió realmente o nos ha sido implantado? ¿Pueden existir dos realidades simultáneamente? Abróchense sus cinturones, puede que el viaje dure mas de lo esperado. Sin más preambulos, vayamos más allá del más acá.