martes, 17 de junio de 2014

SE BUSCA: INTERPRETE, AUTOR, CREATIVO

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El Mundo se divide en dos categorías,
 los que tienen el revolver cargado y los que cavan,
yo tengo la pistola  y tu cavas.

La mejor manera de iniciar un dialogo es con una pregunta, en este caso propongo al auditorio la siguiente ¿Es el diseñador un sujeto que solo interpreta los intereses y necesidades impuestas por el mundo de la apariencia? Creo que no es suficiente asi que va otra ¿podría llegar a ser algo mas que un simple traductor? Espero crear de entrada una expectativa sobre lo que he venido a hablarles el día de hoy: uno de los  dilemas que aqueja al diseño y a los diseñadores. Así como el que no quiere la cosa esto ha suscitado varias discusiones y reflexiones en la academia, sobre todo el rol social y cultural del diseño en nuestro contexto latinoamericano actual. Mi pretensión es la de compartir con ustedes algunas reflexiones personales producto de mi trabajo de investigación en la maestría de Estudios Culturales, en la que intento cuestionar mi condición de diseñador, mi aprendizaje y mis enseñanzas. Pero hagámoslo algo mas lúdico, imaginativo y dinámico. Hagamos entonces dos ejercicios uno icónico y otro cosmogónico; ambas acciones nos darán una aproximación para resolver, al menos, esa cualidad que el mercado busca pero que aun no sabe que es con exactitud. lo que ha producido una distorsionada imagen del diseñador como siervo obediente despojado de todo rasgo emocional, mecánicamente adiestrado para inhibir su capacidad creativa.
  
Para el primero, quiero proponer a los presentes la siguiente actividad: primero, dejar su mente en blanco, no pensar en nada mas que el sonido del galopar de un jinete y su caballo. Segundo, una vez instalado ese sonido trasladarse al mítico mundo de ese jinete y sus pistolas, que acabalga por la arida planicie hasta el pueblo mas cercano, si lo hicimos bien entonces hemos llegado al viejo oeste. Este género fílmico introdujo en nuestra enciclopedia icónica la figura del caza-recompensas o mercenario y su contraparte el forajido o bandolero; dupla que perpetuaba esa tendencia dicotómica impuesta por la moral narrativa, en la que el bandolero llevaba todas las de perder, pues a cada asalto bancario, el precio de su cabeza aumentaba. Esa cifra era el botín esperado para aquel que pudiese atraparlo y lo llevara ante el brazo fuerte de la ley y la justicia. Así funcionaba el Western hasta que apareció Clint Eastwood, el hombre sin nombre, el antihéroe hecho caza-recompensas, un sujeto preocupado mas por el beneficio personal que podía sacar antes que el bien común, quien se atrevía a hacer lo necesario para asegurar su ganancia, incluso persuadir y engañar  a la misma ley.

¿Que tiene que ver el western, el caza-recompensas y el bandido con la charla propuesta como Se busca: interprete, autor y creativo? Mas allá del ejercicio cinematográfico, quiero que recuerden que uno de los índices que desencadena la historia es cuando el caza-recompensas observa el anuncio que pone el sheriff en las paredes del pueblo,  el famoso se busca o wanted si de anglicismos se trata. Lo mas curioso de esos filmes es que el vaquero solo andaba de paso por esas regiones. Extraido del oeste, el caza-recompensas siguió su trasegar como figura icónica desde Clint Eastwood hasta Boba Fett, manteniendo su espíritu intacto: ofrecer sus servicios, de alta calidad, al mejor postor, o en otras palabras obtienes lo que pagas.

Hemos terminado entonces nuestros primer acercamiento, soñar no cuesta nada y al menos aun no se paga impuesto por ello, si fuera lo contrario seria un descuento mas en la cuenta de cobro. El punto es que el diseñador de hoy no es lejano a estos imaginarios promovidos por el western y la ficción narrativa; se podría afirmar que el diseñador de hoy es un mercenario en apuros, un caza-recompensas desorientado, con mas de un siglo de existencia. Todo inicia en la naciente industrialización europea del siglo XIX, allí la figura del diseñador emerge como una respuesta de las artes industriales y la necesidad de estimular el deseo de compra. El incremento de los talleres de formación establece todo un proyecto en el que la educación y la economía van de la mano, que luego devino en la especialización, la especificidad, al punto que ahora un diseñador  puede ocupar diversos roles según esa especialidad: realizador, artista gráfico, coordinador, director, interprete y traductor; pocas veces se le llama autor o creativo, esos términos parecen que suenan bien a los publicistas, que en lo personal semejan una jauría de sedientos vampiros que intentan destilar su flow en el torrente emocional del diseñador hasta convertirlo en un anima en pena, un caminante – haciendo una analogía con la famosa serie televisiva – que ya no tiene mayor motivación que la conseguir el efectivo y comprar así sus pocos espacios de ocio. El impacto del computador como herramienta y de Internet, significo para muchos una señal mesiánica proveniente de los antiguos astronautas – no, no es cierto, solo quería sonar un tanto history channel – pero si una señal del final de los tiempos: el final del impreso, el fin de lo análogo y otros fines mas. El asunto es que los clientes, esa estirpe creada por la sociedad de consumo, malinterpretaron la tecnología y asimilaron que el diseñador era aquel que fuese el mas hábil y rápido a la hora de usar dicha herramienta; esto significaba de paso pagar bajo un régimen salarial que asociaba la rapidez con  el ahorro: entre mas rápido mas barato.

Esta distorsión ha creado un escenario hostil y desértico en el que nosotros, la raza olvidada de Caín como lo señalo el poeta francés Baudelaire en el siglo XIX, los diseñadores, nos movemos cual serpiente cascabel en busca de pequeñas recompensas que nos permitan sobrevivir ¿acaso debemos conformarnos con estas condiciones?¿realmente el diseñador ha perdido su valor y su significado en la sociedad consumista?¿cual es el rol del diseñador, seguir siendo un interprete o trasgredir las reglas que lo constituyen y convertirse en un autor? El largo sometimiento a las viejas reglas a oxidado el espíritu creativo y muchos sentimos que para que cambiarlas si así estamos bien, yo digo, desde mi poca experiencia, que no es cambiarlas radicalmente, se trata de subvertirlas, de darles un giro y cambiar las condiciones desde adentro, la cuestión es que esto implica conocer perfectamente las reglas, de lo contrario como podríamos romperlas o alterarlas. 

Hagamos un segundo ejercicio, uno de carácter metafísico-filosófico, en el que invocamos el poder del comos que al nivel de un mortal se haya rebajado, lo que la filosofía griega denomino bajo el koinos Kosmos e Idios Kosmos, que traducen respectivamente mundo compartido y mundo privado, en esa medida nos enfrentamos a una dualidad que bien utilizada puede significar una salida a esta crisis que tanto nos agobia: la falta de creatividad, la baja autonomía y la ausencia de originalidad. Así las cosas, mi mundo compartido me tenia exhausto ante la falta de oportunidades para hacerme a un nombre en el circuito de la ilustración editorial, igualmente los trabajos a destajo con agencias de publicidad – que lo encargan todo la noche anterior y pagan al mes – habían creado en mi una sintomatología que conducía en extremo a una perdida emocional del diseño. Con total honestidad confieso que los pocos clientes que conseguía pagaban una miserable suma, frente a la cantidad de esfuerzo que debía hacer para cumplir con la entrega. Fue un momento de crisis en el que anhelaba volver sobre mis verdaderos intereses: el dibujo, el cómic, el cine, la música y por supuesto la ciencia ficción; todo aquello que había motivado mi interés por estudiar y ejercer el diseño.

Tras una catarsis espiritual, decidí encontrar la manera de invocar a los antiguos espíritus de la gráfica no convencional, tras varias sesiones logre contactar con mi otro yo de la dimensión ociosa e hice de mi sufrimiento una forma diversión, equilibrando el balance entre mi mundo compartido y mi mundo privado. Tras varios intentos insípidos la respuesta provino del más acá, gracias a una recopilación de punk Punkorama. Decido hacer un acrónimo entre mi máximo interés literario, la ciencia ficción, y el sufijo orama, que significa algo así como “una mirada amplia a”, como un efecto sinérgico nació ficciorama y con el renacimiento de la confianza en el diseño  gráfico. ¿qué puedo esperar entonces sobre la condición inicial del diseñador interprete frente a la de autor creativo?  Lo que podría esperar la mayoría de clientes: mas de lo mismo. Si el diseño, que se promueve como una disciplina creativa que propone soluciones innovadoras a los problemas del entorno comunicativo visual, ha llegado a una neutralidad incipiente ¿cómo poder potenciar su valor en la cultura y en la sociedad? Hay que apostarle a la creatividad, la autonomía y la originalidad (o al menos intentarlo, nunca se sabe).

 Att
Ficciorama, en algun lugar del más acá