martes, 31 de agosto de 2010

El Maestro Enki Bilal



Enki Bilal, yugoslavo de nacimiento, radicado en Francia ha demostrado a fuerza de años de trabajo por que es uno de los mas innovadores narradores graficos del medio frances. En la mayoria de sus obras pesa la tradicion pictorica y la sensibilidad social que recae en las fuerzas politicas que operan en sus historias. aqui les dejo este cortometraje en el que se puede apreciar todo el esplendor que respira cada panel trabajado por Bilal. Enjoy

viernes, 27 de agosto de 2010

FICCIORAMA N 7



La septima entrega del fanzine que protege tú mente.

jueves, 26 de agosto de 2010

Spaghetti a la Western / por Ficciorama



El western, al igual que el spaghetti, son metonimias culturales asociadas a ciertos rincones geograficos en concreto. Por una parte el western es un genero cinematográfico ligado, de cierto modo, a los valores culturales e históricos de la nación norteamericana, y por otra, el spaghetti representa un estrecho vinculo con una de las raíces gastronómicas más importantes de la cultura italiana. Pero, ¿como se conecta un plato tan popular con el cine?.

El western, o cine del oeste, se ubica entre los eventos conocidos como la fiebre del oro y la guerra de secesión. La creciente industria cinematográfica estadounidense vio en ese contexto una exploración narrativa y argumental muy novedosa para su momento, al igual que los pulp magazines, que no dudaron en poner sus esfuerzos para producir un amplio catalogo sobre este genero.

Los directores cinematográficos que tomaron las briosas riendas de este sub-genero comienzan a caer en lugares comunes que, al ser reiterativos, conducen a narraciones predecibles y poco sorprendentes. Esta situación expuso los síntomas que pondrían al western en un coma inducido, en otras palabras, en un limbo argumental del que tardaría en despertar. Mientras eso sucedía en el país de las oportunidades, en Europa tras el fin de la guerra inicia una apuesta cinematográfica enfocada a contar las vivencias y dramas de la posguerra, conocida como el neorrealismo italiano, con exponentes como Vittorio da Sicca y otros tantos colaboradores como Sergio Leone.

Leone, un joven asistente de dirección en ese entonces, decide volcar sus intereses hacia el western, influenciado además por la obra de Akira Kurosawa Yojimbo, con el proyecto de la Trilogía del Dólar, compuesta por las películas: Por un puñado de Dólares, Unos dólares más y su obra cumbre El bueno, El malo y El Feo. Esta serie de filmes no solo reactivaron a este genero, también le dieron otra manera de abordarlos con técnicas de filmación y edición de moderado presupuesto y filmadas en un lugar que no era propiamente el desierto de Arizona.

Además del prospero camino que inicio Leone en el western hacia la década de los sesenta, también dio a conocer al joven actor y ahora director Clint Eastwood, las melodías andaluzas que acompañaban los silencios y ralentis a cargo de Ennio Morricone y al pueblo español de Almería, el lugar que se transformo en una pequeña Arizona. Uniendo este hilo que comienza con el oeste, un director italiano y una nueva forma de ver el western, se dio de leone en adelante el apelativo de Spaghetti Western a las películas realizadas por los italianos en la década de los sesenta con la venia del régimen franquista.

DE FERIAS Y REBAJAS Por: Ficciorama


En los últimos años la feria internacional del libro, evento celebrado cada año desde 1987 en Bogotá, reúne los más importantes conglomerados editoriales de Colombia y otros países, acompañado de actividades, en torno a la industria editorial latinoamericana. Sin embargo, se puede decir que la feria es solo una distinción categórica enunciada mas no cumplida, pues de feria solo tiene el nombre, mas bien deberían llamarse la librería especializada internacional, un gran catalogo editorial almacenado en 12 pabellones sin descuentos ni ofertas.

Quizás la primera agresión que comete tan magno evento es la entrada, hablamos de un evento que busca “democratizar” el acceso a la instrucción y la cultura literaria pero con el precio de la boleta ya elimina la posibilidad de salir con un libro económico, lo que conlleva a la feria alternativa que se celebra en el parque Santander cada seis meses, en donde se pueden encontrar gangas editoriales por una módica suma. Suponiendo que usted es una persona que asume este primer golpe, sigue el recorrido: pabellón de literatura infantil, universitaria, técnica, edición internacional y los de costumbre, finalizando con el pabellón de “Diseño Gráfico y Caricatura”.

Cada exhibición tiene una novedad pero a un precio que excede el valor real y adquisitivo con el que cuenta una persona de clase media, y que la clase alta –sin querer generalizar ¬– lo ve como un acto estético para adornar la mesa de visitas. Eso si uno puede encontrar obras maravillosas como las ediciones de la prestigiosa Taschen, los libro de diseño de Gustavo Gili, las novelas de editoriales como Planeta y demás, pero reitero que los precios dejan una sensación amarga y paradójica pues la cámara del libro, organismo que actúa como organizador del evento, se preocupa por los bajos índices de lectura. Deberían preocuparse mas bien por hacer asequibles los libros, ofrecer un catalogo actualizado y con títulos que despierten el interés de leer.

De cierta forma la feria solo es un eslabón en el circuito de producción y reproducción de la industria editorial global, los libros que se encuentran obedecen a los mejores vendidos, los autores de prestigio y sus trasposiciones a formatos audiovisuales como el cine y la televisión. El ideal seria poder encontrar el catalogo de un autor que sea de interés por su contenido mas no por sus apariciones en prensa y televisión, esto sin mencionar las secciones de farándula que tratan de igualar la feria con un reinado y hacer sus “recomendaciones” editoriales que, por lo general, son producto de un escritor que condiciona su trabajo a las tendencias de des-culturización masiva.

lo mas llamativo de la feria es el pabellón de Diseño Gráfico y Caricatura, un espacio que se puede ver como un enorme zoológico, en el que las especies endémicas de la fauna gráfica se dan cita para exhibir, ofrecer, deleitar y mostrar lo mejor de su talento visual a los incautos turistas. Las caricaturas son el acto central en donde la masa atónita observa como el talentoso dibujante delinea y da forma a la exageración de los rasgos faciales de una persona, por otro lado están los colectivos gráficos que engalanan el espacio con sus stickers y carteles de intención claramente política y social, que en verdad traen propuestas a la feria, quienes compiten con los distribuidores de novelas graficas e historietas, que impactan pero –lo reitero nuevamente – los precios dejan a un producto que nace en el seno de los medios masivos, sea una exclusividad de los que tienen con que comprarlo.

En definitiva, a modo de conclusión preliminar, la feria es solo un punto de encuentro social que cada vez pierde su norte, su noble cruzada, de generar una cultura en torno a la producción de libros y su apropiación en las practicas culturales propias de jóvenes, adultos y niños, para dar paso a una marcada reproducción de los ordenes sociales y lo que deberían leer para no alterar el orden natural de las cosas. La feria no es feria, es solo un muestrario museográfico que empieza a caer en un letargo del cual no se puede despertar.